Hemos estrenado el mes de septiembre, nuevos ritmos, nuevas adaptaciones, vuelta al trabajo y a los colegios. Es otro tiempo distinto del de vacaciones, pero esperamos que podais retomar por un momento la calma por la lectura.
Aquí tenéis una nueva entrada siguiendo con la traducción del libro serializado de Lois Wyell. El texto original en inglés se publicó en la revista Offshots of Orgonomy VII.
Sus
últimos años- iluminados por el amor
En mayo de 1955, poco antes de que sostuviera su última
conferencia orgonomica en Orgonon, Reich leyó un articulo de una
técnico médico y periodista de Washington D.C. Aurora Karrer,
oponiéndose al uso generalizado de antibióticos, a los cuales Reich
mismo se había opuesto durante años. Él detectó una comprensión
inusualmente perceptiva de las funciones de la vida, y la calidad del
escrito le intrigó, así que invito a Ms. Karrer a la conferencia
sobre orgonomia. No se dejo disuadir por las objeciones de algunos
orgonomistas de tener a una extraña total incluida en una
conferencia profesional sobre orgonomia.
Aurora Karrer asistió a la conferencia y se quedó.
Ella y Reich estuvieron en completa armonía desde el principio, y
en sus primeras horas privadas juntos, él derramó su angustia, como
había sido atormentado no sólo por los enemigos de la orgonomia
sino también por amigos y familiares.
La hermosa Aurora, de ojos marrones, cuyos ojos
recuerdan tanto a los de Reich, una mujer cálida y compasiva, le
abrió sus brazos y su corazón, y en cierto sentido lo sostuvo cerca
de ella todo el resto de su tiempo en esta tierra. Aurora dijo que
sólo lo dejó una vez, cuando él se estaba agotando luchando por
cambiar a Michel Silvert en terapia. Creo que él ya sabia que
Silvert era su Judas y Reich estaba tratando desesperadamente de
encontrar una manera de curarlo de la más terrible biopatia de
todas, la plaga emocional. Sea como fuere, Aurora sintió que esas
sesiones de terapia con Silvert estaban destruyendo a Reich, ella le
dijo que no era bueno para sí mismo ni para nadie después de haber
estado con Silvert, y que tenia que escoger entre ella y Silvert.
Luego regresó a Washington.
No conozco la inmediata secuencia de acontecimientos en
este punto, pero no pudo haber pasado mucho tiempo después de eso
que Reich se trasladó a Washington, algo que había pensado hacer a
menudo antes. Ahora también podría estar cerca de Aurora allí,
porque ella vivía en un suburbio de Washington con su madre, otra
persona muy cálida y maternal. Reich sintió que podría luchar
mejor por su libertad allí donde se tomaban importantes decisiones
sobre salud y bienestar social. Sabiendo como de inestimablemente
importantes serian sus descubrimientos para la salud y el bienestar
futuro de la humanidad, él todavía tenia esta esperanza, estando
allí en el lugar, podría llegar a personas influyentes y
comprensivas.
A Reich le gustaba Whasington, D.C. Le gustaba estar en
el núcleo de los acontecimientos sociales y estar allí con Aurora,
que no sólo estaba preocupada, como lo estaba él, con la salud de
la humanidad, sino que estaba de acuerdo con él , o él con ella,
acerca e Washington y la política. Sentían que aunque la política
es en su mayor parte una cuestión de de comprar y vender favores,
sin embargo es lo que ahora determina el tipo de gobierno bajo el que
vivimos y como se deben utilizar los vastos recursos del país,
incluyendo los recursos potenciales del acumulador de energía
orgonica y el cloud-buster. Lo quedaba del optimismo de Reich, su
sentimiento de que el hombre todavía podría aprender a tomar la
responsabilidad de su vida y su gobierno, fue fortalecido en esos
días por su esposa, porque Aurora todavía creía que la gente
inteligente y decente tenia la oportunidad de mejorar sus condiciones
de vida a través de apelaciones a senadores y congresistas. Dijo que
ella había cubierto The Hill durante muchos años como periodista y
había trabajado durante muchos años a través de los periódicos,
TV y radio para llegar a influir en congresistas y senadores clave
interesados en las medidas de salud, para ayudarlos a comprender los
peligros de los medicamentos y las vacunas.
Aurora y Willie- lo llamaremos Willie por el momento,
porque por fin volvió a ser el verdadero Willie, amado por ser
Willie. Aparte de su madre, Aurora es probablemente la única mujer
en su vida que fue capaz de amarlo sin conflicto, sin contenerse.
Si bien es triste que haya tenido que esperar tanto
tiempo, es bueno saber que finalmente, en los años de su mayor
necesidad, Reich encontró a una mujer mas cercana a su altura y
alcance, que pudiera conocerlo y equipararlo. Sus cartas a Aurora-
dos de las cuales he leído- muestran la profundidad de su amor y
también como incluso ese amor estaba íntimamente entretejido en la
tela de su trabajo. El discute los problemas de la orgonomia y del
mundo en esas cartas escritas en prisión, mientras expresa su
doloroso anhelo por ella. Son obras maestras como cartas de amor,
pero no las veremos durante mucho tiempo, ya que Aurora ha respetado
los deseos de Reich y las ha depositado en la Biblioteca del
Congreso, para no abrirlas hasta pasados cincuenta años después de
su muerte. Ellas contarán la historia final acerca de los últimos
años de Reich y su cordura cristalina.
Sí, Reich amó a todas las mujeres tanto como eran dignas de ser
amadas. Cada una de nosotras le dio lo teníamos para dar, pero
nuestra medida de devoción no fue suficiente y a menudo estuvo
teñida de miedo. Gracias a Dios Aurora entró en su vida. Su llegada
no fue un accidente ni nada místico como el “destino”. Ellos
estaban en la misma longitud de onda, y esto lo reconoció Reich
cunado leyó su artículo. Reich le dijo algo como esto en una de sus
cartas a Aurora, pero intentaré parafrasearlo,porque no le haría
justicia.
Aurora confirma que Reich no se volvió ni un poco místico ni
religioso en sus últimos años, como se ha rumoreado. Ella estuvo
con el constantemente durante sus últimos años de libertad, y fue
la única que lo vio en consecuencia en la penitenciaria, así que
ella debería saberlo. Acerca del rumor de que iba a unirse a la
Unitarian Church, ella sólo se ríe y dice que lo más cerca que
estuvo de ir a la iglesia fue en sus paseos regulares por uno de los
bulevares de Washington que acababa en una hermosa iglesia Colonial
con una alta aguja que estaba bellamente grabada contra el cielo
azul. Ambos la disfrutaban por su belleza pura y su expresión de
aspiración- pero Reich comentó que le gustaban más las iglesias
desde fuera.
Cuando Reich fue trasladado a la Penitenciaria de Lewisburg, Aurora
se mudó a Lewisburg para poder verlo tan a menudo como le
permitieran. Ella arregló verlo por breves periodos ( creo que cinco
a diez minutos) tres veces por semana, usando su tiempo asignado en
pequeñas unidades, ya que ella sintió que era mejor para él verlo
más a menudo aunque fuera en cortos periodos. Ella conducía su
coche una y otra vez alrededor de la periferia de la penitenciaria
para que él la pudiera ver desde su ventana y supiera que ella
estaba allí para él- ella lo hacía, eso es, hasta que uno de los
guardias se dio cuenta de lo que estaba pasando y la celda de Reich
se trasladó a otra desde la que no se veía la carretera.
Por la cartas de Reich, podemos al menos suponer cuanto significaban
para él el amor y la devoción de Aurora en sus últimos años.
Nosotros ni siquiera podemos empezar a imaginar cuanto daño le causó
a ella su encarcelamiento y su muerte. Lo único que podemos hacer es
concederle la privacidad que nos pide. Incluso este breve relato es,
en cierto modo, una traición, ya que ella ha sido acosada por
personas que intentan inmiscuirse en su privacidad. La insensibilidad
de tales personas tal vez no admita suplicas, pero esperamos que no
haya lectores de esta revista entre ellos.
( Continúa...)