jueves, 29 de octubre de 2026

En esta entrada presentamos un artículo editorial que continúa la discusión sobre el tema de la ansiedad publicado en el mes de octubre (Ver entradas: ¿Ansiedad Maldición o bendición? Partes 1 y 2). En esta ocasión se trata de un artículo firmado igualmente por el Dr. Charles Konia, publicado en la revista Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 2, en el año 1994 y titulado On the Treatment of Anxiety.

Sobre el tratamiento de la ansiedad

Charles Konia, M.D.

Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 2 (1994)




Tanto el médico psiquiatra tradicional como el médico orgonomista se esmeran para mejorar el funcionamiento de sus pacientes. Sin embargo, el psiquiatra tradicional no comprende el funcionamiento energético —o lo desconoce—, específicamente la base bioenergética del placer y de la función sexual, así como la relación antitética entre la sexualidad y la ansiedad. Tanto la sexualidad como la ansiedad son manifestaciones de la excitación energética, aunque en direcciones opuestas: desde el núcleo hacia la periferia en el caso de la sexualidad, y desde la periferia hacia el núcleo en el de la ansiedad. Dado que el médico psiquiatra tradicional no reconoce las funciones bioenergéticas en general, ni el significado bioenergético de la ansiedad en particular, hace todo lo posible por eliminar esta última mediante medicación.

Por el contrario, el médico orgonomista reconoce la expresión emocional como una manifestación primordial de la energía vital del organismo. Cuando se aplican adecuadamente intervenciones caracterológicas y biofísicas, la energía del paciente se moviliza y la coraza se disuelve parcialmente. Las primeras emociones experimentadas por el paciente suelen ser la ansiedad y la ira. El aumento de la ansiedad que acompaña a la disolución de la coraza puede variar en intensidad, desde una ligera incomodidad hasta un estado de pánico absoluto. De esta forma, a menos que tanto el paciente como el terapeuta estén preparados para afrontar niveles crecientes de intensidad en la expresión emocional, el proceso terapéutico no avanzará. Un requisito esencial para que la terapia progrese adecuadamente y conduzca hacia el éxito, es la capacidad del terapeuta para tolerar todo el espectro de expresiones emocionales que experimenta el paciente a medida que se produce la reestructuración biofísica. Esta capacidad, que denota un grado suficiente de salud, se adquiere mediante la propia reestructuración personal del terapeuta. En resumen, además de la formación formal en medicina orgonómica, son las competencias caracterológicas y biofísicas del médico orgonomista cualificado las que dotan al terapeuta de la capacidad para eliminar la coraza de manera responsable, permitiendo así una mejoría clínica sostenida.

En contraposición al médico orgonomista hay los «terapeutas reichianos», «terapeutas corporales», «practicantes del rebirthing» y «terapeutas de terapias de corta duración» entre otros, que carecen de la formación estructural necesaria y tratan pacientes sin un conocimiento profundo de la función de la coraza (tanto caracterológica como muscular) ni de cómo disolverla de manera sistemática y biofísicamente tolerable. Lamentablemente, si no se cumplen todos estos criterios, existe el riesgo de causar un daño grave.

Los profesionales de orientación psicoanalítica y farmacológica carecen, asimismo, de la preparación biofísica necesaria para manejar las emociones intensas y la ansiedad acrecentada del paciente angustiado. Tampoco poseen los conocimientos orgonómicos indispensables para comprender y gestionar racionalmente la perturbación emocional. En consecuencia, la única opción responsable y racional para estos profesionales consiste en abordar el síntoma perturbador del paciente utilizando las herramientas que tienen a su alcance. El psicoanalista, sin un conocimiento bioenergético del carácter, de las defensas caracterológicas y del análisis del carácter, aborda la ansiedad del paciente promoviendo el funcionamiento intelectual mediante la autorreflexión para lograr una comprensión psicológica —el proceso analítico—. Para ello, se aprovecha de la capacidad del cerebro como potente reservorio de energía en forma de ideación defensiva. Por su parte, el médico psiquiatra de orientación biológica prescribe medicación ansiolítica. En ambos casos, la plena expresión emocional terapéutica es desaconsejada y la «mejoría» clínica se mide mediante reducción de la ansiedad.

Alentar a los pacientes a tolerar y expresar las emociones subyacentes a su ansiedad los libera de los efectos incapacitantes de la coraza, dando lugar a un proceso curativo que conduce a una notable mejoría. Este tipo de tratamiento, con su capacidad para restablecer la salud, es totalmente desconocido para la psiquiatría tradicional.

El American College of Orgonomy ha establecido los estándares más elevados para la formación de médicos orgonomistas. La reestructuración biofísica, que constituye la piedra angular del programa de formación, es un requisito esencial para lograr los máximos efectos beneficiosos de la terapia orgonómica en cada paciente.

jueves, 15 de octubre de 2026

Continuamos el mes de octubre presentando la segunda parte de la traducción del inglés del artículo editorial firmado por el Dr. Charles Konia publicado en la revista Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1, en el año 1994 titulado Anxiety: Curse or Blessing?

Ansiedad: ¿Maldición o bendición?

Charles Konia, M.D.

Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1 (1994)



Continúa de la parte 1/2.

El complejo sistema nervioso autónomo representa la estructuración de estas funciones energéticas simples. El sistema nervioso parasimpático (SNP) es la división periférica del sistema nervioso autónomo. La excitación del SNP predomina siempre que se produce una expansión del organismo, acompañada de la experiencia concomitante de placer. El sistema nervioso simpático (SNS) es la división central del sistema nervioso autónomo. La excitación del SNS predomina siempre que el organismo se encuentra en un estado de contracción; es en tales momentos cuando aparece una sensación de ansiedad.

En la terapia orgonómica la coraza se disuelve deliberadamente y esto conduce inevitablemente a la aparición de la ansiedad, ya que la función misma de la coraza es impedir que el organismo experimente tales sentimientos dolorosos. El médico orgonomista anima al individuo a experimentar y tolerar la ansiedad para que las emociones subyacentes y contenidas puedan ser sentidas y, posteriormente, expresadas. Esto genera el efecto terapéutico positivo deseado: la desaparición de la ansiedad y su substitución por una sensación de bienestar.

En la etapa final de la terapia, la ansiedad alcanza proporciones extremas: la ansiedad orgástica. Superar con éxito este último intento de evitar sentimientos intensos conduce a la curación clínica. Se produce la eliminación completa de todos los síntomas anteriores.

Solo la orgonomía ofrece una comprensión de la ansiedad basada en la experimentación objetiva. Asimismo, es únicamente la orgonomía —una terapia que raramente precisa recurrir a la medicación— la que aborda la ansiedad desde una perspectiva amplia del organismo en su totalidad. La psiquiatría tradicional sigue ignorando por completo la explicación de Reich sobre la etiología y el tratamiento de la ansiedad. Debido al desconocimiento de la base energética de la ansiedad, existe la proliferación de numerosas teorías: desde el psicoanálisis, que atribuyen el trastorno a causas puramente psíquicas derivadas de recuerdos reprimidos, hasta la psiquiatría de orientación bioquímica, dónde se sostiene —sin pruebas concluyentes— que la afección deriva de un trastorno físico del cerebro.

La psiquiatría de enfoque mecanicista considera que la ansiedad es una enfermedad en sí misma y, de esta forma, no es capaz de ver que es solo la manifestación de un trastorno emocional más profundo con consecuencias neurofisiológicas. Etiqueta la afección como un «desequilibrio químico», dando así la impresión de comprender plenamente la causa del problema. De ello se deduce lógicamente que el único tratamiento —o el componente principal del mismo— consiste en suprimir la emoción perturbadora mediante medicación.

Sin embargo, el uso de medicación para tratar la ansiedad solo reduce temporalmente la energía biológica del organismo, pero no elimina la coraza, lugar donde se retienen las emociones reprimidas. En consecuencia, los pacientes tratados con medicación ansiolítica deben seguir tomando la medicación indefinidamente o hasta que puedan espontáneamente acorazarse de nuevo. En el mejor de los casos, el nivel máximo de funcionamiento que puede alcanzarse es el premórbido.

La orgonomía no tiene nada que objetar a esta forma de terapia, siempre que se base en un buen criterio clínico. Esto incluye la capacidad de distinguir entre aquellos individuos para quienes el tratamiento más adecuado es la medicación y aquellos que son biofísicamente capaces de tolerar la ansiedad inherente a la disolución terapéutica de la coraza.

En resumen, es necesario hacer llegar la terapia orgonómica a la comunidad psiquiátrica tradicional, ya que se trata de un tratamiento capaz de eliminar la base biofísica de los trastornos de ansiedad y, al mismo tiempo, lograr un nivel de funcionamiento significativamente superior al estado premórbido.

Parte 2/2.

jueves, 1 de octubre de 2026

Después de unos meses sin publicaciones, y coincidiendo con la entrada a la estación del otoño, reanudamos la actividad del blog.

Con la presente entrada queremos, primero de todo, agradecer a Ascensió el trabajo llevado a cabo en el blog Compartir-Wilhelm Reich a lo largo de estos 15 años. Su idea inicial, labor y dedicación han contribuido a la transmisión de la Orgonomía en su forma original, tal y como la postuló Wilhelm Reich a partir de sus estudios e investigaciones. También hemos podido disfrutar y siguen a disposición del lector algunas entradas sobre psicoanálisis, entrevistas, encuentros y publicaciones locales.

A partir de ahora, Roger seguirá el trabajo empezado por Ascensió, naturalmente con su propio estilo, pero tratando de mantener el compromiso y de dar continuidad a la obra original de Reich y sus discípulos, con algunos artículos sobre Orgonomía, psicoanálisis y dejando constancia de los encuentros y trabajos locales que tienen lugar en la Fundación Wilhelm Reich en Creixell (Borrassà).

A continuación dejamos la traducción del inglés de un artículo editorial firmado por el Dr. Charles Konia publicado en la revista Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1, en el año 1994 titulado Anxiety: Curse or Blessing?

 

Ansiedad: ¿Maldición o bendición?

Charles Konia, M.D.

Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1 (1994)


Aunque tanto la medicina orgonómica como la psiquiatría tradicional consideran la ansiedad como una entidad clínica importante, difieren fundamentalmente en su comprensión y tratamiento como trastorno.

La orgonomía concibe la ansiedad como el síntoma de una alteración bioenergética subyacente que genera efectos biológicos y emocionales; por otra parte, la psiquiatría mecanicista tradicional considera la ansiedad como un trastorno bioquímico de causa desconocida que afecta a la red autónoma central del cerebro. Estas dos perspectivas son contradictorias y, por lo tanto, los enfoques terapéuticos que ofrece cada una son fundamentalmente distintos. La orgonomía alienta al paciente a tolerar la ansiedad tanto como sea posible. Esto permite al individuo entrar en contacto con las emociones reprimidas que subyacen a la ansiedad, facilitando así que afloren y se descarguen. En la psiquiatría tradicional en cambio, el objetivo es corregir un «desequilibrio» bioquímico para eliminar el síntoma desagradable. Esto se logra mediante la administración de medicación ansiolítica y reguladora del sistema nervioso autónomo. Ambos métodos son absolutamente racionales si se parte de sus premisas teóricas subyacentes. No obstante, la pregunta que debemos plantearnos es: ¿Cuál de estos puntos de vista contrapuestos explica la verdadera naturaleza de la ansiedad?

La investigación de Wilhelm Reich sobre la naturaleza de la ansiedad siguió la línea de razonamiento original y funcional de Freud —basada en conceptos energéticos— respecto a la relación entre sexualidad y ansiedad. Tanto Reich como Freud reconocieron que la excitación sexual, bloqueada en su percepción y descarga, se «convertía» de algún modo en ansiedad; sin embargo, el mecanismo de dicha conversión permaneció siendo un misterio para Freud. Fue Reich quien halló la respuesta en su práctica clínica: la energía sexual se liberaba al transformar nuevamente la ansiedad en excitación sexual. Con la descarga de la excitación sexual, se producía una mejoría en el estado del paciente. La gratificación sexual eliminaba la ansiedad. Esta observación tan notable admite sólo una única interpretación: tanto las sensaciones sexuales como la ansiedad surgen como consecuencia de la dirección del flujo de la energía biológica del organismo. Cuando esta energía está excitada y puede fluir hacia la periferia, se percibe como algo sexual y placentero y tiende a buscar su liberación. En cambio, cuando se bloquea —debido a lo que Reich denominó «coraza»—, queda atrapada en el centro del organismo y se experimenta como ansiedad. Si la coraza es inestable y, por tanto, incapaz de retener la energía, la primera emoción que se percibe es la ansiedad. Esta puede variar en intensidad, desde una ligera incomodidad hasta un estado de pánico absoluto. Tales estados suelen describirse acertadamente como una sensación de «perder el control» o de «desmoronarse». Es precisamente esta condición angustiante la que impulsa a los individuos a buscar tratamiento.

Fue a partir de estas observaciones clínicas que Reich postuló la existencia de una antítesis fundamental entre el centro y la periferia del organismo en lo que respecta al flujo de la excitación biológica. La sexualidad es el resultado biológico de una expansión hacia el exterior del propio “self”, con un movimiento de energía desde el centro hacia la periferia. La ansiedad en cambio, es el resultado biológico de una contracción hacia el interior del propio “self”, en la que la energía se desplaza en sentido opuesto: desde la periferia hacia el núcleo. La salud biológica es el resultado de la capacidad del organismo para pulsar libremente entre la expansión y la contracción, con un predominio de la expansión. Lo que inhibe la pulsación es la coraza, dando lugar a un estado más o menos crónico de contracción o de expansión. Reich concretó estos importantes hallazgos clínicos mediante una serie de detallados experimentos. Para ello, colocó electrodos sobre la superficie de la piel y demostró que, de todas las emociones, solo el placer era capaz de aumentar la carga bioeléctrica en la superficie cutánea. Todas las demás emociones, como la ansiedad y la ira, se asociaban a un descenso del potencial cutáneo.

Parte 1/2. Continúa...