jueves, 15 de octubre de 2026

Continuamos el mes de octubre presentando la segunda parte de la traducción del inglés del artículo editorial firmado por el Dr. Charles Konia publicado en la revista Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1, en el año 1994 titulado Anxiety: Curse or Blessing?

Ansiedad: ¿Maldición o bendición?

Charles Konia, M.D.

Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1 (1994)



Continúa de la parte 1/2.

El complejo sistema nervioso autónomo representa la estructuración de estas funciones energéticas simples. El sistema nervioso parasimpático (SNP) es la división periférica del sistema nervioso autónomo. La excitación del SNP predomina siempre que se produce una expansión del organismo, acompañada de la experiencia concomitante de placer. El sistema nervioso simpático (SNS) es la división central del sistema nervioso autónomo. La excitación del SNS predomina siempre que el organismo se encuentra en un estado de contracción; es en tales momentos cuando aparece una sensación de ansiedad.

En la terapia orgonómica la coraza se disuelve deliberadamente y esto conduce inevitablemente a la aparición de la ansiedad, ya que la función misma de la coraza es impedir que el organismo experimente tales sentimientos dolorosos. El médico orgonomista anima al individuo a experimentar y tolerar la ansiedad para que las emociones subyacentes y contenidas puedan ser sentidas y, posteriormente, expresadas. Esto genera el efecto terapéutico positivo deseado: la desaparición de la ansiedad y su substitución por una sensación de bienestar.

En la etapa final de la terapia, la ansiedad alcanza proporciones extremas: la ansiedad orgástica. Superar con éxito este último intento de evitar sentimientos intensos conduce a la curación clínica. Se produce la eliminación completa de todos los síntomas anteriores.

Solo la orgonomía ofrece una comprensión de la ansiedad basada en la experimentación objetiva. Asimismo, es únicamente la orgonomía —una terapia que raramente precisa recurrir a la medicación— la que aborda la ansiedad desde una perspectiva amplia del organismo en su totalidad. La psiquiatría tradicional sigue ignorando por completo la explicación de Reich sobre la etiología y el tratamiento de la ansiedad. Debido al desconocimiento de la base energética de la ansiedad, existe la proliferación de numerosas teorías: desde el psicoanálisis, que atribuyen el trastorno a causas puramente psíquicas derivadas de recuerdos reprimidos, hasta la psiquiatría de orientación bioquímica, dónde se sostiene —sin pruebas concluyentes— que la afección deriva de un trastorno físico del cerebro.

La psiquiatría de enfoque mecanicista considera que la ansiedad es una enfermedad en sí misma y, de esta forma, no es capaz de ver que es solo la manifestación de un trastorno emocional más profundo con consecuencias neurofisiológicas. Etiqueta la afección como un «desequilibrio químico», dando así la impresión de comprender plenamente la causa del problema. De ello se deduce lógicamente que el único tratamiento —o el componente principal del mismo— consiste en suprimir la emoción perturbadora mediante medicación.

Sin embargo, el uso de medicación para tratar la ansiedad solo reduce temporalmente la energía biológica del organismo, pero no elimina la coraza, lugar donde se retienen las emociones reprimidas. En consecuencia, los pacientes tratados con medicación ansiolítica deben seguir tomando la medicación indefinidamente o hasta que puedan espontáneamente acorazarse de nuevo. En el mejor de los casos, el nivel máximo de funcionamiento que puede alcanzarse es el premórbido.

La orgonomía no tiene nada que objetar a esta forma de terapia, siempre que se base en un buen criterio clínico. Esto incluye la capacidad de distinguir entre aquellos individuos para quienes el tratamiento más adecuado es la medicación y aquellos que son biofísicamente capaces de tolerar la ansiedad inherente a la disolución terapéutica de la coraza.

En resumen, es necesario hacer llegar la terapia orgonómica a la comunidad psiquiátrica tradicional, ya que se trata de un tratamiento capaz de eliminar la base biofísica de los trastornos de ansiedad y, al mismo tiempo, lograr un nivel de funcionamiento significativamente superior al estado premórbido.

Parte 2/2.

jueves, 1 de octubre de 2026

Después de unos meses sin publicaciones, y coincidiendo con la entrada a la estación del otoño, reanudamos la actividad del blog.

Con la presente entrada queremos, primero de todo, agradecer a Ascensió el trabajo llevado a cabo en el blog Compartir-Wilhelm Reich a lo largo de estos 15 años. Su idea inicial, labor y dedicación han contribuido a la transmisión de la Orgonomía en su forma original, tal y como la postuló Wilhelm Reich a partir de sus estudios e investigaciones. También hemos podido disfrutar y siguen a disposición del lector algunas entradas sobre psicoanálisis, entrevistas, encuentros y publicaciones locales.

A partir de ahora, Roger seguirá el trabajo empezado por Ascensió, naturalmente con su propio estilo, pero tratando de mantener el compromiso y de dar continuidad a la obra original de Reich y sus discípulos, con algunos artículos sobre Orgonomía, psicoanálisis y dejando constancia de los encuentros y trabajos locales que tienen lugar en la Fundación Wilhelm Reich en Creixell (Borrassà).

A continuación dejamos la traducción del inglés de un artículo editorial firmado por el Dr. Charles Konia publicado en la revista Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1, en el año 1994 titulado Anxiety: Curse or Blessing?

 

Ansiedad: ¿Maldición o bendición?

Charles Konia, M.D.

Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1 (1994)


Aunque tanto la medicina orgonómica como la psiquiatría tradicional consideran la ansiedad como una entidad clínica importante, difieren fundamentalmente en su comprensión y tratamiento como trastorno.

La orgonomía concibe la ansiedad como el síntoma de una alteración bioenergética subyacente que genera efectos biológicos y emocionales; por otra parte, la psiquiatría mecanicista tradicional considera la ansiedad como un trastorno bioquímico de causa desconocida que afecta a la red autónoma central del cerebro. Estas dos perspectivas son contradictorias y, por lo tanto, los enfoques terapéuticos que ofrece cada una son fundamentalmente distintos. La orgonomía alienta al paciente a tolerar la ansiedad tanto como sea posible. Esto permite al individuo entrar en contacto con las emociones reprimidas que subyacen a la ansiedad, facilitando así que afloren y se descarguen. En la psiquiatría tradicional en cambio, el objetivo es corregir un «desequilibrio» bioquímico para eliminar el síntoma desagradable. Esto se logra mediante la administración de medicación ansiolítica y reguladora del sistema nervioso autónomo. Ambos métodos son absolutamente racionales si se parte de sus premisas teóricas subyacentes. No obstante, la pregunta que debemos plantearnos es: ¿Cuál de estos puntos de vista contrapuestos explica la verdadera naturaleza de la ansiedad?

La investigación de Wilhelm Reich sobre la naturaleza de la ansiedad siguió la línea de razonamiento original y funcional de Freud —basada en conceptos energéticos— respecto a la relación entre sexualidad y ansiedad. Tanto Reich como Freud reconocieron que la excitación sexual, bloqueada en su percepción y descarga, se «convertía» de algún modo en ansiedad; sin embargo, el mecanismo de dicha conversión permaneció siendo un misterio para Freud. Fue Reich quien halló la respuesta en su práctica clínica: la energía sexual se liberaba al transformar nuevamente la ansiedad en excitación sexual. Con la descarga de la excitación sexual, se producía una mejoría en el estado del paciente. La gratificación sexual eliminaba la ansiedad. Esta observación tan notable admite sólo una única interpretación: tanto las sensaciones sexuales como la ansiedad surgen como consecuencia de la dirección del flujo de la energía biológica del organismo. Cuando esta energía está excitada y puede fluir hacia la periferia, se percibe como algo sexual y placentero y tiende a buscar su liberación. En cambio, cuando se bloquea —debido a lo que Reich denominó «coraza»—, queda atrapada en el centro del organismo y se experimenta como ansiedad. Si la coraza es inestable y, por tanto, incapaz de retener la energía, la primera emoción que se percibe es la ansiedad. Esta puede variar en intensidad, desde una ligera incomodidad hasta un estado de pánico absoluto. Tales estados suelen describirse acertadamente como una sensación de «perder el control» o de «desmoronarse». Es precisamente esta condición angustiante la que impulsa a los individuos a buscar tratamiento.

Fue a partir de estas observaciones clínicas que Reich postuló la existencia de una antítesis fundamental entre el centro y la periferia del organismo en lo que respecta al flujo de la excitación biológica. La sexualidad es el resultado biológico de una expansión hacia el exterior del propio “self”, con un movimiento de energía desde el centro hacia la periferia. La ansiedad en cambio, es el resultado biológico de una contracción hacia el interior del propio “self”, en la que la energía se desplaza en sentido opuesto: desde la periferia hacia el núcleo. La salud biológica es el resultado de la capacidad del organismo para pulsar libremente entre la expansión y la contracción, con un predominio de la expansión. Lo que inhibe la pulsación es la coraza, dando lugar a un estado más o menos crónico de contracción o de expansión. Reich concretó estos importantes hallazgos clínicos mediante una serie de detallados experimentos. Para ello, colocó electrodos sobre la superficie de la piel y demostró que, de todas las emociones, solo el placer era capaz de aumentar la carga bioeléctrica en la superficie cutánea. Todas las demás emociones, como la ansiedad y la ira, se asociaban a un descenso del potencial cutáneo.

Parte 1/2. Continúa...

lunes, 16 de febrero de 2026

Orgón Terapia: Parte IV. La Aplicación del Pensamiento Funcional en la Práctica Médica ( IX )

Con la edición de esta entrada finaliza  la traducción de este  artículo sobre el Pensamiento Funcional, publicado por de Dr. Charles Konia, M.D. en la revista Journal of Orgonomy vol.21 nº 1.  Esta es la continuación del articulo de la entrada que publicamos en el blog del día 13 de diciembre.




La Aplicación errónea de la Técnica Respiratoria en la Terapia


La eficacia y utilización de las técnicas respiratorias depende de una comprensión profunda de la función orgonotica de la respiración y del bloqueo respiratorio. La literatura psiquiátrica de las técnicas respiratorias es conspicuamente deficiente en cuanto a esta información. Sin embargo, hay muchas modalidades terapéuticas actualmente en boga que utilizan ejercicios respiratorios. Los resultados de varias técnicas respiratorias, como el yoga, tienen un efecto ansiolítico o calmante por:

  1. La reducción de la excitación  biológica  a través del control, espiración no espontánea, y

  2. 2. Inducción a un hipnótico, como estado de trance por varias técnicas ( cantos, etc…) reduciendo así el contacto genuino con el self.


El resultado neto es generar un estado de relativa expansividad al matar los impulsos biofísicos generados internamente.

El efecto deseado con  esas técnicas respiratorias es capacitar al individuo para existir más complacientemente con sus problemas emocionales.

Ya que la energía subyacente contenida en la armadura no es descargada sino sólo reducida, no es sorprendente que los síntomas del paciente reaparezcan tan pronto como el individuo para de practicar estos ejercicios. Este efecto es exactamente el opuesto  al que la movilización respiratoria terapéutica orgónica busca lograr, que es alterar el equilibrio emocional producido por la armadura y con frecuencia llevar al paciente a un estado mayor, no menor, contacto con su ansiedad. La capacidad  del paciente para tolerar mayores cantidades de energía de manera justa y gradual es el procedimiento terapéutico  disponible más importante para el médico orgonomista. El proceso permite al biosistema soportar una mayor carga de carga y descarga orgonótica.