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lunes, 2 de enero de 2023

EL CONCEPTO ORGONÓMICO DE CORAZA (III)

 Con nuestros mejores deseos para este Nuevo Año 2023.

Empezamos el año poniéndonos al día y subimos al blog las entradas que teníamos pendientes de publicar y que completan la entrada del día 13 de noviembre del 2022.




(continuación)

La cuestión del origen de la coraza es verdaderamente intrigante. “¿Dónde y cuándo ha empezado el hombre a acorazarse?” La historia nos muestra que el hombre ha estado acorazado desde hace milenios, al menos el hombre occidental. Sabemos que hay variaciones de intensidad de la coraza en una cultura dada y entre las diferentes culturas. Las tribus primitivas son relativamente poco acorazadas comparadas con nosotros, nombraremos a los Trobriandreses descritos por Malinowski, o los Masáis de Kenia. Otros pueblos primitivos como los Dobuanos de la Melanesia (donde la deslealtad y la hostilidad son consideradas como virtudes sociales) son mucho más acorazadas que nosotros, a juzgar por su comportamiento. Por consiguiente, el grado de progreso material de una civilización no es un criterio para juzgar la amplitud de su acorazamiento. ¿Por qué los humanos- por lo que sabemos- son los únicos mamíferos acorazados? (Me refiero solamente a los mamíferos ya que no comprendemos aún bastante el comportamiento de los no-mamíferos para hacer una evaluación).

Reich abordó el problema de el origen de la coraza, problema que era para él “más que una simple especulación” y “un poco menos que una teoría que se puede poner en práctica” (1). Reich postuló lo siguiente: en un pasado muy lejano, en el mismo momento en que el hombre se volvió capaz de razonar sobre temas que iban más allá de sus necesidades inmediatas (salirse de situaciones peligrosas o ejecutar un trabajo) cuando el razonamiento se convirtió ding an sich* (una cosa en sí mismo) se volvió consciente de saber y esta percepción le atemorizó tanto que se acorazó para bloquear este miedo interno, y el proceso se ha retransmitido en la especie. Es fascinante de ver la analogía entre este postulado y la historia bíblica en donde le hombre ha perdido el Paraíso por haber probado el fruto prohibido del árbol del conocimiento y que permite dar al mensaje bíblico su verdadero sentido literal: se trata del conocimiento en sí mismo y no del conocimiento en tanto que conocimiento sexual. (…) No conocemos  hasta la fecha la repuesta definitiva a este intrigante problema sobre el origen de la coraza.

La coraza de cada individuo proporciona el hilo necesario para el tejido social. Por su parte, lea sociedad determina que hilos debemos emplear para tejer nuestra vida. La relación individuo sociedad esta reforzada recíprocamente. Es la razón fundamental por la cual la evolución de la sociedad no va más rápida que un caracol herido.

Los pecados que han causado tantos abusos de los profetas bíblicos están todavía en nosotros, de ninguna manera disminuidos. Las instituciones religiosas todas diseñadas para salvar nuestras almas, están todavía ciegas y corrompidas desde que Jesús predicó contra ellas. Reich designó bajo el nombre de “TRAMPA” la relación que existe entre la coraza del hombre y las instituciones sociales que a su vez refuerzan al acorazamiento. Los hombres acorazados, dijo, tiene siempre la sensación de estar atrapados en una habitación, incluso si no es más que una vaga sensación. Ellos han murmurado y gritado contra este encarcelamiento. Los reformadores desencadenaron revoluciones que tenían de liberar  a los hombres de la trampa y a lo largo de los siglos, cada revolución ha fallado. Después una convulsión que parecía ser una liberación, los hombres quedaron clavados en el punto de partida. Además, estaba pasando un curioso fenómeno: los que mostraban como salir de la trampa eran a menudo denigrados, o incluso perseguidos. Es muy curioso ver al hombre tratando de escapar a las consecuencias de su comportamiento. El reformador y el revolucionario en sus tentativas de vencer los prejuicios, la avaricia y los “pecados”, palpitan por un momento, llevados por una ola de grandeza y de nobleza, luego la reforma o la revolución ganan el caso, el partido revolucionario endurece poco a poco su posición, desarrolla sus propios prejuicios, avaricia y “pecados” se instalan de nuevo, lo que llevará a la próxima revolución. Reich lo ha designado bajo el nombre “Error de cálculo biológico en el combate por la liberación del hombre” la omisión de los lideres y de los profetas de incluir en la lucha por un mundo mejor un factor importante, el de la coraza humana. Ellos fallaron- sugirió Reich- por la razón correcta que incluso si los hombres aspiran a la libertad, a la dignidad, a la independencia y a la alegría, no son capaces de llegar porque su estructura caracterial los previene. En el espíritu de la masa, la libertad es concebida como el simple hecho de liberarse del piño del opresor, lo que es bastante razonable pero insuficiente, porque una vez liberados de este estado, las masas deben ser capaces de tomar en su mano su vida de una manera racional; deben tener una escala de valores donde pase en prioridad la satisfacción de sus necesidades más profundas. Los hombres acorazados están  tan separados de su Yo profundo, que incluso no son conscientes de tener sus deseos anclados profundamente; si se les “deja libres” se aferran a cosas superficiales y se pierden en los excesos. Están de tal manera acostumbrados a ser dirigidos, que una vez dejados a ellos mismos son incapaces de dirigir su vida de una manera responsable y pronto claman de corazón y a gritos por un nuevo líder en las manos del cual confiar su vida. La libertad permanecerá como una quimera en tanto que las masas humanas estén acorazadas y que, por consiguiente, su organización social será el reflejo de esta distorsión biológica.

La condición del hombre en la TRAMPA es ciertamente frustrante. Muchos de entre nosotros, llevamos una existencia triste, insatisfactoria y llena de sufrimientos. Nos entretenemos con entretenimientos que no valen gran cosa. Estamos ocupados para no sentir el vacío que está en nosotros. Peleamos por causas, podemos tener éxito en ganar una pequeña batalla, para acabar por darnos cuenta de que no hemos llenado tanto nuestra vida interior. Algunos de nosotros encuentran un respiro en un gurú o en Jesús. Nos entregamos por completo a las manos del Maestro y nos dejamos guiar en la vida. Estamos de alguna forma separados de la realidad, pero nos sentimos seguros y en paz. Otros de entre nosotros se refugian en el trabajo, o sostienen causas- por el triunfo del comunismo o por la conversión de los no-orgonomistas a la orgonomia- para no pensar en sus verdaderos problemas.

No nos damos cuenta de que no es natural estar de esa forma aprisionados, estamos de tal manera ciegos, que un eminente psiquiatra americano nos llega a decir que podemos vivir nuestra vida solamente gracias a una buena dosis de ilusión (2)

La cuestión es saber si el carácter del hombre moderno y de la sociedad en la que vive dependen de la misma naturaleza del hombre y son en consecuencia profundamente inalterables, o bien si el hombre normal y sus instituciones son el producto de alteraciones biológicas. La cuestión es crítica (…) Reich fue el primero en considerar la sociedad como enferma. A sus ojos el hombre normal  y la sociedad que se estaba desarrollando a partir de su estructura estaban ambas deformadas.

No debe creerse, sin embargo, que Reich era iconoclasta o cínico. De la misma forma que en los pacientes muy enfermos existe la voluntad de sanar, existen tendencias sanas en la sociedad, La enfermedad es una tentativa de  ordenar la patología que afecta a un individuo; las erupciones sociales reflejan  a menudo la misma tendencia. Todo lo que existe, señala Reich, tiene sus buenas razones de existir. Uno puede reconocer que las instituciones religiosas han ocasionado bastante cantidad de daño y que la institución de la policía puede ser algunas veces represiva y brutal. Pero, por otra parte, sin las restricciones aplicadas por la religión, nada se opondría a la expresión abierta de una sexualidad enferma. (El hecho de que la religión ha ayudado también a enfermar la sexualidad no tiene una conexión inmediata con el argumento en cuestión) Incluso, sin las fuerzas de  policía , la incidencia de la criminalidad se multiplicaría de forma incontrolable, Las instituciones son el reflejo de una sociedad enferma, pero al mismo tiempo tratan de poner remedio. Dar importancia sólo a la primera cuestión i negligir la segunda, comenzando a abolir las instituciones, seria un gesto de irresponsabilidad social total y llevaría al caos. La decapitación sumaria del mal social es un método ilusorio  ,eficaz únicamente entre las manos de la reina de corazones de Alicia en el País de las Maravillas.

 ARMADURA TEMPORAL

(…) Un niño vivo y sensible es continuamente atacado en la escuela por uno de los niños más mayores, uno duro, un gran matón. Al principio el niño intenta defenderse golpeando a su vez y es golpeado mas veces. La vez siguiente intenta defenderse verbalmente y es batido de nuevo. Acaba descubriendo que puede utilizar su inteligencia superior a la del otro para hacerle comentarios astutos y despectivos que acaban por dejar atrás a su verdugo y se restablece el equilibrio entre ellos. Gracias a la astucia, puede expresar secretamente su hostilidad quedando sano y salvo. Cuando el se comporta como un tramposo, no mira a los ojos como lo hace habitualmente, retiene su pecho y tensa sus hombros. Está acorazado. Sin embargo, en presencia de los otros niños y de su familia, continúa expresándose fácilmente, como el  niño vivo y libre que es. Es capaz de ponerse la coraza solamente cuando la necesita en situaciones especiales. Esto es el acorazamiento temporal.

En un mundo acorazado, el acorazamiento temporal es una cuestión de supervivencia para todos, excepto para los santos. No siempre podemos decirle a nuestro patrón que nos dio todo su trabajo, o decirle a nuestro profesor que no se ha preparado su curso. Tomamos nuestro mal con paciencia y nos volvemos insensibles. El acorazamiento temporal no provocará serios daños mientras podamos conservar nuestro cuerpo y nuestro espíritu más o menos libres. Existe peligro cuando la coraza temporal se puede volver crónica. La resistencia temporal puede convertirse en una actitud constante y estaremos encadenados.

Una vez que la restricción, impuesta por nosotros mismos con la finalidad de protegernos de una amenaza inmediata, se convierte en un hábito al que nos acostumbramos, se necesita un gran coraje para romper los límites que nos constriñen y reencontrar nuestra libertad, Si no tenemos este coraje, quedamos atrapados en la trampa y quedamos prisioneros a perpetuidad…

BIBLIOGRAFIA

1)- REICH, W.: Cosmic Superimposition. Rangeley, Maine, Orgone Institute Pres, 1951

2)- MASSERMAN, J.: The Practice of Dynamic Psychiatry, Philadelphia, Pa., W. B. Saunders Co., 1955

 


EL CONCEPTO ORGONÓMICO DE CORAZA (II)

 Con nuestros mejores deseos para este Nuevo Año 2023.

Empezamos el año poniéndonos al día y subimos al blog las entradas que teníamos pendientes de publicar y que completan la entrada del día 13 de noviembre del 2022.




(Continuación...)

Después de haber llegado a saber los procesos de formación de la coraza, estamos asombrados de no haberlos podido discernir antes. Una joven madre remarca que cada vez que va con su marido y su marido y su niño pequeño a casa de sus suegros, su niño ya no está como de costumbre. Nota una rigidez en la espalda. No se había dado cuenta antes. Sabe únicamente que estas visitas perturban las horas de comer de su hijo. La joven madre ha necesitado semanas para disipar el malestar de su hijo, mirándole muy a menudo a los ojos con dulzura e intensidad. La facilidad con la que uno puede acorazar a los niños pequeños es flagrante. Uno puede darse cuenta de que para los adultos es también fácil, es suficiente con ver con que rapidez nos aquejan dolores de cabeza cuando algo no funciona bien. Una vez uno de mis pacientes para describir mejor la coraza de uno de sus parientes, un bebé de tres meses que tenia ya el cuello y las espaldas bien rígidas y las extremidades heladas, se exclamó: “Esta bien desarrollado para su edad tanto sobre el plan fisiológico como neurótico.”

Si tuviéramos de representar gráficamente el efecto de la coraza, dibujaríamos una vesícula teniendo pulsaciones libres, una medusa, por ejemplo. Observamos durante algún tiempo como se deja deslizar con gracia. Tiene movimientos rítmicos de contracción y de expansión. Que belleza, que simplicidad, que orden lógico en esta danza rítmica, en esta pulsación que uno encuentra en toda la naturaleza no acorazada: los pequeños saltos del oso, la ameba que avanza estirándose, los movimientos peristálticos del intestino en los mamíferos, la contracción y la expansión del corazón, la ondulación de una serpiente de las arenas. El hombre acorazado dirá: “el movimiento de esta serpiente me asusta, por otra parte, la medusa y el latido del corazón me impresionan tanto!”

Para demostrar los efectos de la coraza pongamos una banda elástica a, medio cuerpo de una medusa. La belleza de pulsación desaparece. La pulsación que previamente era completa y sin obstáculos da paso a una pulsación irregular y espasmódica. El funcionamiento del animal depende ahora de la construcción realizada por la banda elástica, mientras que antes reaccionaba en armonía con el océano en que vivía. El animal constreñido  ha perdido todo contacto directo con el cosmos, en lugar de ser bello, es un horror. La banda elástica no solamente ha impedido la pulsación fisiológica del animal, sino que prácticamente lo ha transformado en otra criatura, ya que ha afectado a la totalidad de su funcionamiento.

La coraza altera las funciones humanas de la misma forma que la banda elástica altera las de la medusa. Los impulsos más inocentes se vuelven torcidos y deformados. La coraza transforma a un hombre con sentimientos religiosos naturales (deseo ardiente de pertenecer al cosmos) en un hombre para el cual la circuncisión y la abstinencia sexual son los deberes religiosos. La coraza transforma la mirada de unos ojos profundos e intensos, como la de los niños pequeños, en miradas furtivas y huidizas. La agresividad natural que sirve para superar los obstáculos y las adversidades, que nos empuja a explorar a nuestro alrededor, se vuelve un instrumento del odio y la acumulación de riquezas. Nuestros cuerpos pierden su flexibilidad y su gracia para volverse rígidos, sin aliento, dispépticos y estreñidos. Nuestra coraza nos desfigura tanto literal como espiritualmente.

Retomando el ejemplo de la medusa y de la goma elástica, podemos ilustrar otros aspectos del mecanismo de la coraza. En el caso de que sólo haya una banda de goma y esté bastante suelta, el organismo podría funcionar casi tan bien como el de la medusa, aunque de alguna manera discontinua y dolorosa. Pero en el caso de que hubiera muchas bandas que dividieran la medusa en muchos segmentos, o incluso una sola banda muy amplia y tensa hasta el punto de casi cortar el animal en dos entonces el funcionamiento de este estaría gravemente alterado hasta el punto que sólo le quedarían las energías necesarias para sobrevivir. Es la condición en la que se encuentran la mayoría de las personas de este planeta. Aquellos que únicamente están un poco acorazados o en los que el organismo funciona de manera más unitaria pueden ejecutar un trabajo que dé frutos y pueden gastar sus energías, ya sea en  buena o mala manera, mientras que la gran parte de la población que está muy fuertemente acorazada a dejado de luchar y lleva una existencia plana, aburrida y árida. Estas personas son las mas enfermas, no los psicóticos perturbados o los neuróticos quejosos.

Por razones teóricas podemos considerar la coraza ya sea desde el punto de vista psicológico o desde el punto de vista somático. Tomemos el caso de una persona inerte y consideremos la  de forma unilateral, es decir bajo el aspecto puramente psicológico. Su vida no es más que una rutina monótona. Trabaja mecánicamente en un trabajo mecánico. Llega a su casa bebe un trago o dos, se pega delante de la tele y a menudo se duerme viendo un programa. Todos los sábados y los días de fiesta se acuesta con su mujer; todos los viernes se para en el café de la esquina para ir a tomar un trago con sus amigos y después entra en su casa siempre un poco ebrio. Cada domingo duerme hasta tarde o va a hacer sus apuestas y pasa el día mirando un partido de futbol en la tele. Cada año va a pasar dos semanas de vacaciones a la orilla del mar, siempre en el mismo apartamento. Está “satisfecho” con su mujer, pero apenas se da cuenta de su presencia salvo cuando ella provee para las necesidades rutinarias de la casa. Sus hijos lo visitan cada dos o tres meses, y, una vez que se ha informado de su salud y de su trabajo, no tiene mucho más que decir. Sólo un buen partido en la tele puede hacerle salir de su letargo habitual. Dice no tener prejuicios, pero se inquieta si los magrebíes vienen a instalarse en el vecindario. Entonces se preocupará por sus bienes materiales, partiendo del principio “que es mejor que cada uno se quede en su propio país”. Nada le perturba realmente, ya sea de una forma positiva o de una forma negativa, por lo que puede decir fácilmente: “Yo, no me quejo”. Odia las peleas y no molesta a nadie, lo que le hace decir, además: “Yo los dejo tranquilos y ellos me dejan tranquilo”. El ha estado siempre satisfecho hasta el día que tiene un pequeño accidente de trabajo. A partir de este momento empieza a sentir poco a poco aprehensión delante de su máquina, hasta el punto de volverse pánico a la idea de incorporarse al trabajo y debe confeccionar excusas increíbles para quedarse en casa. Su herida va a tocar el fondo de su misma agonía y lo ha sacudido del letargo extremo en el que vivía. Algún otro habría podido tener el brazo cortado y haber tenido una reacción psicológica totalmente diferente, por ejemplo, caer en una apatía extrema. Consideremos ahora el aspecto puramente físico de la coraza de este hombre. Los ojos son apagados e incapaces de contacto. Sólo pude seguir con gran dificultad con su mirada un objeto en movimiento. Su cara es una verdadera máscara de cortesía, con los rasgos marcado por la edad y no por el carácter. Los músculos de su cuello están flácidos y  faltos de tono. Le es imposible provocar el vómito incluso si el introduce sus dedos en el fondo de su garganta. Su pecho a penas se mueve cuando respira: no importa lo mucho que se esfuerce en respirar profundamente, no lo puede movilizar. El abdomen está duro. La pelvis no vibra. Es el mismo cuadro sobre el plano del comportamiento y sobre el plano físico. Apenas vive, aunque pueda continuar su existencia física todavía durante muchos años.

Un examen más profundo puede mostrar la identidad funcional de la coraza caracterial (psicológica) y de la coraza muscular (somática). Para hacer salir la ansiedad que encierra la coraza, se puede intervenir de dos maneras, bien sobre el plano caracterial o sobre el plano somático. Sobre el plano caracterial, en el caso de un paciente que no soporta la hostilidad, y la esconde debajo de una fachada de sumisión y pasividad, el terapeuta probará de provocarla verbalmente y se burlará de su debilidad de carácter. Si esta provocación es eficaz, el paciente comenzará a reaccionar con colera. Durante esta reacción la angustia se manifestará por manos sudorosas y frías  y una taquicardia (aumento del ritmo cardiaco). Sobre el plano somático, el terapeuta intervendrá directamente la coraza al nivel de los hombros apretándolos muy fuertemente. Mientras que antes el paciente, cuando tenia que golpear el colchón con cólera, lo hacía sin fuerza y sin convicción, ahora el empieza a golpear con fuerza mientras refunfuña: “Vete a la mierda!!Vete a la mierda! El enfermo está asustado por su propia hostilidad, su cuerpo está recubierto de dolores fríos, sus pupilas están dilatadas.

La coraza caracterial o muscular, apacigua la ansiedad: tiene por función restablecer un cierto equilibrio en el organismo. Todo esto se hace a expensas de la intensidad de sus relaciones con el mundo exterior y con su propia esencia. En el ejemplo que acabamos de citar, el paciente no era consciente de su propia hostilidad y no era capaz de expresarla cuando la necesitaba en su vida corriente. Para su tranquilidad había perdido toda reacción espontánea y su capacidad emocional de había reducido considerablemente. Lo que le caracterizaba, era su capacidad de ser indefectiblemente amable, incluso hasta el aburrimiento, en lugar de comunicarse con la gente de una forma  franca y viva. Un contacto distorsionado y artificial con  los otros remplazaba el contacto sincero y autentico: este contacto sustitutivo era una fachada detrás de la cual se ocultaba su verdadera personalidad. Su pulsación no tenía nada que ver con la de la medusa y la de la ameba.

Tomemos el caso de un individuo fuertemente acorazado al nivel de los ojos, con un pecho rígido y que se encuentra súbitamente privado de un ser querido. Un observador atento podrá predecir con facilidad que este individuo reaccionará poco o no del todo sobre el plano afectivo a tal situación. A lo sumo se sentirá molesto, incomodo, por el brusco cambio en sus hábitos que esta perdida ocasionará. Pero este ejemplo no es muy apropiado ya que una persona acorazada ni siquiera puede amar a alguien. El individuo no acorazado que se encuentre en las mismas circunstancias podrá reaccionar de diversas maneras. Podrá retirarse en la soledad con el fin de concentrarse en su pena, sin estar molesto por las personas que quieren reconfortarlo a todo precio; podrá llorar durante horas, incluso días enteros, podrá meditar sobre el sentido de la vida y la muerte, o bien podrá buscar encontrarse  amigos cercanos que compartirán con él la profundidad de sus sentimientos. El único elemento previsible de su comportamiento es su profunda convulsión frente a la experiencia de la muerte; pero de alguna forma reaccionará, esta será totalmente imprevisible. La diferencia con la persona acorazada y la no acorazada es la misma que existe entre una línea recta y una de curva variable.

Desde que el hombre se dio cuenta que era muy útil acorazarse de una forma temporal, ha estado tentado de hacerlo más a menudo. Por ejemplo, un niño pequeño que sufre se da cuenta que reteniendo su respiración la intensidad de su dolor disminuye. Cada vez que experimente dolor retendrá su respiración, incluso si su dolor es menos fuerte. Si uno no para este proceso a tiempo, el niño desarrollará un pecho acorazado desde su primera infancia y este acorazamiento le permitirá disminuir la intensidad de todas las experiencias afectivas dolorosas. Una vez adulto vivirá de forma a evitar cualquier situación que pueda hacerle sufrir, estará totalmente acorazado y, desgraciadamente, su participación en las experiencias de la vida será extremamente limitada. Cuando tenga niños, estará en la incapacidad total de sentir y comprender sus penas. A su vez, los niños, sin el sostén de sus padres en sus momentos dolorosos, aprenderán enseguida a acorazarse.


( continúa...)


domingo, 13 de noviembre de 2022

EL CONCEPTO ORGONÓMICO DE CORAZA (I)

Continuando  nuestro trabajo de dar a conocer al publico en general la obra de W. Reich así como un acercamiento a su figura. En este ocasión  subimos al blog un artículo que nos habla sobre que entendemos en orgonomía por coraza. El articulo fue publicado en la revista de Sciencies Orgonómiques 1r année nº1 en 1986 por el Dr. Morton Herskowith. Este artículo forma parte del fondo de documentación de la Fundación Wilhelm Reich en Creixell-Girona

( El texto que podéis leer a continuación lo hemos traducido del original  del que disponemos que está publicado en francés. )






Sciencies Orgonómiques 1r année nº 1 -1986

 

EL CONCEPTO ORGONÓMICO DE CORAZA

 

Dr. Morton Herskowitz

Psiquiatra Orgonomista, Filadelfia

Maestro asistente en psiquiatría del Colegio de Medicina Osteopática de Filadelfia

Miembro senior del Colegio Americano de Neuro-psiquiatría

Miembro del Colegio Americano de Orgonomia

 

…Lo propio de la coraza es ser a la vez un proceso fisiológico y psicológico. La coraza es el anclaje fisiológico de las emociones reprimidas. Esta represión de las emociones pone en juego dos fuerzas: la fuerza de todo lo que está reprimido i que intenta constantemente de exteriorizarse, la fuerza que reprime y que rechaza constantemente el material reprimido. Esta constante oposición de fuerzas consume constantemente la energía. El hombre para mantener su coraza, se nutre  sin cesar de la energía que debería estar a la disposición libre de su organismo y, la disipa en la incesante batalla que libra para enterrar sus emociones.

Aunque Reich descubrió el acorazamiento y lo ha explicado de manera científica, el hombre siempre ha sido consciente de la existencia de la coraza y  ha reaccionado a ella. Los grandes escritores la han observado muy claramente cuando describían los caracteres. El apretado fruncimiento de los labios y las fosas nasales dilatadas; anunciaban lagrimas; el aliento contenido indicaba  que se abstenían de expresar algo que necesitaba ser escondido en el último minuto. El artista había sido capaz de leer y de transmitir correctamente lo que estaba detrás de la expresión mostrada. Nuestra reacciona estas descripciones a estas geniales descripciones indicaban que nosotros también, estábamos al corriente. Era necesario quizás recordárnoslas través de explicaciones verbales  a fin de que pudiéramos tener plena consciencia, pero ya las conocíamos en lo mas profundo de nosotros mismos.

De una forma o de otra, cada uno de nosotros modela sus propias respuestas interpersonales leyendo la coraza de los otros. Diremos de un individuo con la cabeza alzada que es inflexible. Nos mal fiaremos de la rabia furiosa contenida en las mandíbulas apretadas. Nos desesperamos de comunicar nuestras exigencias a una persona con ojos apagados. Sentimos algo sexual a la vista de alguien que lleva su pelvis hacia adelante, mientras que no sentimos nada en absoluto en el caso contrario.

La capacidad de leer en la coraza de otro es en parte una función de nuestra propia coraza. Es obvio que una persona con los ojos ausentes chocará con los muebles, se ahogará en un vaso de agua y mirará a los otros sin verlos.  Sin embargo, no es evidente para una persona con el pecho tenso apercibirse que la mayoría de las otras personas retienen su aliento. Cuando su pecho esta libre, por el contrario, sienten netamente la tensión en el pecho de los otros, lo que obliga a hacer los mismo. Es más fácil respirar libremente en presencia de alguien que respira libremente. Por el contrario, si estoy vagamente consciente de expresar desprecio con mis labios y estoy avergonzado, cuando percibo (incluso inconscientemente) el desprecio en los labios de otros, puede nacer una antipatía instantánea, incluso si no sé mucho de ellos. Cuanto más acostumbrados estamos a nuestra coraza hasta el punto de ser uno con ella, menos nos daremos cuenta de la de los otros. Únicamente cuando nosotros estamos libres de la coraza en un punto determinado de nuestro cuerpo podemos detectarla en los otros.

El problema de la coraza esta relacionado no solamente con la salud física y emocional sino también con la percepción de las cosas y la manera de ver el mundo que nos envuelve. En el curso de los siglos, el hombre no acorazado ha estado víctima de los hombres acorazados. Cuando él veía las cosas con claridad estos respondían: “¡Yo también tengo ojos para ver, pero no veo nada!” La mujer de la pelvis acorazada diría: “Yo no he sentido una sensación semejante en mi vagina”. Hasta este momento hemos estado siempre incapaces de distinguir un organismo que funciona de una forma sana y natural de un organismo enfermo. Sin diferenciarlos los hemos llamado “organismos” y les hemos atribuido las mismas cualidades. Olvidándonos de asociarles el calificativo “acorazados”, nos hemos lanzado a un error semántico  en el más alto grado y he aquí que hemos llegado a la confusión total.

La contribución de Reich no radica simplemente en el hecho de haber atraído nuestra atención sobre los procesos de formación de la coraza, sino también en el hecho de haber descrito como este fenómeno sigue sus propias leyes en el contexto de la economía de la energía de nuestro organismo. Existe una diferencia esencial entre la simple observación y descripción de un fenómeno y su encuadre en la justa perspectiva científica, Durante siglos ciertamente hemos sido capaces de mover el agua en los abrevaderos o de ver las manzanas caer de los árboles, pero no hemos aprendido nada de nuestro universo.

Reich nos ha mostrado que allí en donde hay represión emocional existe también contracción del protoplasma del organismo. Esta contracción somática que tiende a volverse crónica con el tiempo bloquea y retiene la energía y reduce la libre pulsación de nuestro cuerpo: es una verdadera coraza que nos aprisiona de por vida. Nuestra coraza física caracteriza nuestro cuerpo de la misma forma que nuestra coraza caracterial determina nuestro comportamiento. La coraza es el punto de conexión entre la biología y la psicología. En otras palabras, el acorazamiento es el anclaje fisiológico de todo comportamiento patológico. La elucidación del concepto nos ha dado una base solidad que nos permite mirar con más claridad lo que pasa en el mundo y evaluar al hombre en referencia al universo que le envuelve. Es pues el medio con el que podemos determinar cuando y como el hombre se ha desviado de su propia naturaleza. No ha habido nunca un descubrimiento de una importancia tan grande para el género humano.

Si estamos todos acorazados (y lo estamos) entonces durante siglos  la historia de la humanidad ha sido la historia de animales tullidos en sus emociones y en su psique. Nuestras revoluciones y nuestras religiones han fallado en hacernos libres por la simple razón que después de luchar por liberarnos, nos hemos encontrado siempre en el interior del mismo capullo, un capullo que tejemos nosotros mismos sin cesar. El hombre acorazado por un lado crea las instituciones que le prometen liberarlo de su prisión (“Amar a Dios y seréis salvados”) pero que por otro lado lo retienen de inmediato en su coraza a perpetuidad. Ya que, en verdad, nosotros somos como el prisionero a largo plazo que, habiendo estado enfermo desde su juventud, se ha instalado cómodamente en su prisión. Como el prisionero nosotros también esperamos con impaciencia el día de nuestra liberación, pero al mismo tiempo tenemos un miedo oculto de ser dejados al aire libre, a la luz, frente a lo desconocido del mundo exterior. Este miedo condiciona todos nuestros gestos, todas nuestras acciones, todas nuestras opiniones.

Un dibujante caricaturista de la vieja escuela representaría la ASPIRACION como una criatura a punto de volar hacia arriba batiendo sus alas hasta el punto que podríamos creer que vuela. Per esta criatura está retenida en su  impulso por los pies, que están enterrados en la boca de una bestia mítica de ojos astutos, la CORAZA HUMANA.

(Continúa...)

 


jueves, 21 de julio de 2022

EDITORIAL- Dr. G. Cammarella

Compartimos esta Editorial que fue publicado en la revista Sciencies Orgonomiques 1r Année nº2 - 1986  por  el Dr. G. Cammarella, que nos dejó recientemente. Sirva esta entrada como un recordatorio  a su memoria. 





EDITORIAL

 

Dr. G. Cammarella

 

Si los extremos en el comportamiento constituyen un criterio de enfermedad, entonces el planeta tierra está gravemente enfermo. Se comporta de manera caótica y extremista: la atmosfera terrestre salta de un extremo a otro, de la sequia prolongada a las inundaciones catastróficas; la economía terrestre por un lado lleva a la superproducción y por el otro obliga a poblaciones enteras a morir de hambre, la socio-política terrestre es una sucesión de ilusiones místicas de redención (ascetismo) y de ilusiones materialistas de revolución (terrorismo).

La humanidad parece estar animada con las mejores intenciones para combatir estos males que la afligen. Instituye comisiones de estudio y de control para la eliminación de las lluvias ácidas y del cáncer; da ayuda a los agricultores cuya producción es excesiva o insuficiente (a condición  de que destruyan una parte de su recolección o de su ganado); recogida de ayudas para el Tercer Mundo hambriento, organización de marchas por la paz y declara su “indignación” delante de los actos de terrorismo.

Po supuesto en el futuro inmediato es muy importante buscar de disminuir la polución atmosférica, el hambre o el extremismo político. Pero, en esencia, nada cambia. No parece que en nuestros días la situación de la humanidad sea tan diferente de la que era hace unos miles de años. El único hecho nuevo es, posiblemente, la polución que ensucia nuestra atmosfera, una gran parte de la corteza terrestre y  nuestros mares. En cuanto al resto, tanto hoy como ayer, las guerras, las enfermedades, las intrigas políticas, los abusos económicos son los mismos, a excepción de los matices.

Hay algunos que están convencidos de que la humanidad está en proceso de evolucionar, que incluso está en un rápido progreso, pero quedan bloqueados cuando repentinamente pasa algo aberrante que les hace gritar “¡Vuelta a la barbarie!”. Otros creen que los males que golpean a la sociedad son inevitables en vista a que el hombre es supuestamente concebido en el pecado y que, en consecuencia, el mal está en él, es parte de su naturaleza perversa desde el origen.

Otros, además, entrevén una solución a los males terrestres en la conquista de otros planetas, de otros “espacios vitales”. En cuanto a la población general, vive su rutina cotidiana y espera del erudito, del zahorí o del chaman las respuestas a las diversas tribulaciones y calamidades que le afligen  periódica o regularmente.

El mal social endémico o epidémico, generalizado sobre todo el planeta, ¿es verdaderamente inevitable? ¿hereditario? o ¿es solamente el reflejo de una humanidad profundamente enferma? El conflicto insoluble después de milenios ente cultura y naturaleza, hombre y entorno, hombre y sociedad ¿no es más bien el resultado de una disociación profunda y permanente del hombre con el mismo y con la naturaleza que le rodea? Con este progreso del que estamos tan orgullosos, ¿está el hombre en armonía con la naturaleza? ¿respeta sus leyes? ¿vive en concierto con ella?

Cuando el hombre-médico se viste de blanco y se pone los guantes para tomar un ovulo de una mujer o de una vaca a fin de que sea fecundado “in vitro” por el esperma de un hombre o de un toro (esperma obtenido artificialmente por medio de la masturbación), ¿el hombre-médico obedece a las leyes naturales? Cuando el hombre- sacerdote- mago circuncida a un niño o  extirpa el clítoris a millones de mujeres ¿respeta la pulsación biológica del ser humano? Cuando el hombre-enfermero separa al recién nacido de su madre para abandonarlo a la soledad del “nido” ¿respeta las exigencias vitales del niño y de la madre? Cuando el hombre- pediatra impone la lactancia a unas horas fijas, decide que el niño no debe de dormir con su madre y debe ser a la primera ocasión vacunado y se le suministran antibióticos, ¿el hombre-pediatra respeta el sistema bioplasmático de la criatura viviente? ¿Imponiendo sus dictados piensa en sus consecuencias futuras?

El hombre sociólogo decreta que es preferible, parta la socialización del niño, alejarlo lo antes posible de la madre para llevarlo a la guardería. El hombre-pedagogo- profesor no piensa más que en hacer seguir a la clase el programa escolar nacional, descuidado de ver las necesidades emocionales de cada niño, descuidado de ver a los niños privados de movimiento físico de seis a ocho horas por día, inmovilizados en una silla para estudiar y hacer sus deberes. E hombre-sociólogo, el hombre- pedagogo – profesor ¿respetan las exigencias vitales del niño?

Cuando el hombre sociedad reprime la agresividad, la expresividad y la genitalidad naturales del niño para luego obligarlo a seguir ritos de usos y costumbres ajenos a su naturaleza, el hombre-sociedad ¿a qué ley obedece?

Cuando el hombre agricultor practica el cultivo intensivo sobre millones de hectáreas sin el mínimo contacto con la tierra que trabaja, pero con la ayuda de máquinas que la violan y aviones que esparcen toneladas de pesticidas, ¿el hombre-agricultor, a qué ley obedece? Cuando el hombre-criador-de-ganado-aves enferma a millones de animales en los establos-campos-de-concentración, les prohíbe cualquier movimiento, les inflige la luz artificial de forma permanente, los vacuna, los estrogeniza, los antibiotiza y va tan lejos como para decidir sobre su sexualidad y su maternidad para acabar matándolos fríamente y sin piedad, ¿el hombre-criador-de ganado- aves a qué ley natural obedece?

Cuando el hombre-político traza e impone arbitrariamente fronteras en ciertos puntos del globo, impidiendo así a las tribus desde siempre nómadas la libre circulación (y en consecuencia quitándoles toda posibilidad de escapar del desierto que avanza, de la sequia y del hambre) el hombre-político ¿a qué ley obedece?

El hombre-obrero, clavado a la cadena de montaje o enterrado en una vivienda pública once meses por año, ¿Se respeta a sí mismo? ¿respeta su naturaleza?

La humanidad se encontrará siempre en el circulo vicioso de sus problemas – como un perro que intenta en vano morderse la cola- si el hombre continúa en buscar a los responsables de sus males fuera de si mismo, como lo ha hecho desde milenios. Las responsabilidades se han ido asignando alternativamente a la tribu vecina, al judío, al cristiano, al comunista, al magrebí, al virus al bacilo, a lo nuclear o bien al diablo. No habrá solución en tanto que la humanidad no se de cuenta de que la causa de sus males es justamente la estructura enferma del hombre, enfermo porque es enemigo de la naturaleza que está en él i alrededor de él. “Nadie, ni siquiera Dios, puede remplazar una hoja en un árbol una vez que se ha separado…” y ciertamente es muy difícil de enderezar un árbol torcido.

Pero la humanidad tiene en ella un potencial maravilloso de creatividad y de belleza que se manifiesta a veces a través de  obras de arte muy conmovedoras y profundas. Incluso si toda la parte natural y espontánea del hombre ha sido destruida, queda siempre una pequeña cantidad que se oculta en lo más profundo de su ser. A fin de no reducir o destruir esta espontaneidad, el principio-guía a seguir es esforzarse en criar a nuestros hijos según el ritmo biológico natural que les es propio; no imponerles nuestros esquemas, nuestros dogmas, nuestros paradigmas irracionales y artificiales. Se trata de mejorar la calidad de los niños (y no hacerlo una y otra vez, para complacer a un dictador político o a un panificador económico rojo o negro). Se trata de mejorar el hummus sobre el cual crece el niño, de proteger su emotividad, de favorecer su expresividad y su movilidad, de no poner obstáculos a su genitalidad. Saquémoslos de las cajas de cemento en las que los obligamos a vivir y sobre todo a nuestros rituales que asolan su naturaleza.

Pero ¿cómo establecer lo que está de acuerdo con la naturaleza y lo que no lo está? El criterio más valioso es sin duda la universalidad y la atemporalidad de un concepto o de una ley. No podemos considerar como natural una ley que ayer era valida pero hoy ya no lo es, o bien que es validad en occidente, pero no lo es en oriente, buena para el sur, pero no para el norte. Si una ley no es atemporal ni universal, es que se trata de una moda o de un artificio socio-cultural.

Todos nosotros, habitantes de este planeta, hombres, mujeres, niños, somo todos iguales en cuanto a nuestras emociones primarias si sabemos desembarazarnos de las superestructuras que nos hemos impuesto y que nos han sido impuestas. Sólo nuestras emociones primarias, que son fundamentalmente sanas y racionales, pueden construir el camino que lleva a la humanidad del mañana.

 

 

El amor, el trabajo y el conocimiento

Son las fuentes de nuestra vida.

Deberían también gobernarla.

 

Wilhelm Reich


( Traducción . Ascensió Martínez )

jueves, 25 de noviembre de 2021

LA ANSIEDAD GENITAL EN LAS MADRES QUE AMAMANTAN ( Continuación_I I I)

 Aquí tenéis la continuación del articulo que subimos al blog el día 25 de octubre. Como ya sabeis este artículo fue  escrito por el Dr. Elsworth F. Baker y se publicó en la revista de Sciencies Orgonómiques 2º Année nº5- 1987 sobre un caso de lactancia materna. 

 Con esta entrada queda completado el artículo. En próximas entradas continuaremos con un articulo correspondiente a una segunda parte. Saludos




 

 

ANSIEDAD GENITAL, INESTABILIDAD,

Y DETENCIÓN DE LA LACTANCIA MATERNA

 

Pasó un mes. No volví a verlas, pero mantenía el contacto telefónico. Fue entonces cuando la familia compro una casa y se instaló en ella. Durante la mudanza, la madre vio crecer su ansiedad hasta el punto de tener miedo de quedarse sola en la casa con los niños. La pequeña también reaccionó con ansiedad, llorando y alterando sus hábitos de sueño y de alimentación. Cuando la vi de nuevo, la madre me enseño que la niña no había llorado, pero que iba durmiendo a sacudidas, chupándose largo tiempo el dedo cuando se despertaba por la noche, y no había ganado  peso, así que  había decidido darle biberón. El niño chupaba con avidez el biberón y tenía evacuación intestinal dos o tres veces al día; sin estar estreñida, ella se forzaba. Tenía hermosos colores, parecía bien alimentada y su cuerpo estaba caliente. Lo llamativo, sin embargo, era una actitud de rigidez total y de contracción, de “retención”. El pecho estaba en posición inspiratoria y apenas de movía; los brazos estaban inmóviles, pero ella se retorcía vigorosamente. Estos fueron los únicos movimientos que se notaron. Sus hombros estaban retractados, y sus muslos y sus músculos paraespinales  muy tensos. Fue muy difícil de movilizarla y no logré liberar  sus hombros por completo. Sus sollozos, que habían estado fuertemente inhibidos, se volvieron más libres pero un cierto bloqueo persistía en la garganta. Decidí  volverla a ver de nuevo a la semana siguiente pero mientras tanto  se puso enferma. El pediatra  le diagnosticó fiebre roseola que le dio   fiebre alta durante dos días, seguida de una erupción cutánea en todo el cuerpo. La fiebre bajó, pero la niña se mantuvo muy irritable.  La vi de nuevo dos semanas más tarde.

La madre me relató los hechos siguientes: Que tuvo que parar la lactancia materna la semana anterior ya que no podía soportar las sensaciones que sentía en los pechos y que quería llorar  . A pesar de esta parada, las sensaciones persistieron. Había evitado cualquier encuentro genital, se había alejado de su marido y de su hijo, y había desarrollado un “amor hacia la pequeña más grande de lo que  podía soportar”. Era plenamente consciente de huir de su genitalidad.

La niña había aceptado muy bien el biberón, chupaba vigorosamente y parecía tener un fuerte deseo oral; agarraba cualquier objeto y se lo llevaba a la boca con avidez. Rara vez lloraba, pero mantuvo el despertar por la noche y chuparse el dedo frecuentemente. No se veía ningún juego genital. Le gustaba mucho el baño. Adoraba que su madre la levantara y la hiciera caer en sus brazos, pero la madre no lo hacía muy a menudo porque este juego también despertaba en ella la angustia. El niño no podía soportar el acumulador más de ½ minuto cada vez, ella se agitaba y se inclinaba hacia  la ventana hasta que su madre la retiraba. Encontró que la frecuencia de las deposiciones de la niña estaba estrechamente vinculadas a su ansiedad. Una angustia casi constante si no fuera por un corto y ocasional respiro, una o dos horas durante las cuales ella se sentía serena y viva. Normalmente la angustia desaparecía tan pronto como ella sostenía a su hija en brazos, pero a veces se intensificaba debido, me explicó, “Yo tenía miedo de este amor, era demasiado fuerte”. Yo esperaba encontrar a la niña en el estado en que la había dejado; pero fui, por el  contrario,  muy sorprendido. El bebé parecía estar en forma, sonreía y, a pesar de un perceptible gorgoteo en la garganta, los movimientos del pecho eran completos y libres y la onda de excitación descendía hasta la pelvis. A veces, al final de la expiración, la pelvis se inclinaba hacia adelante. Los signos de retención habían desaparecido; ella estaba realmente viva, alegre y pesaba cerca 7 kg.

A pesar de su ansiedad, la madre parecía conservar un cierto contacto, pero – podríamos decir – a qué precio: el rechazo total a su genitalidad (Después de mi visita todavía tuvo sensaciones genitales, aceptó el abrazo genital, pero continuaba reaccionando con ansiedad al clímax).

Durante el tiempo en que seguí  a la niña, juzgué bueno de tratar al marido y al otro hijo. El marido presentaba un éstasis energético importante; había perdido su paciencia proverbial, estaba totalmente decepcionado y desilusionado por el estado de su esposa. El pequeño de cuatro años se había convertido en un niño con problemas, era malvado y destructivo, lloriqueaba sin parar y luchaba con todas sus fuerzas para volver a ganar un poco de atención. Consciente de la magnitud de la tragedia, la madre calmó su sufrimiento para dedicarse a la causa, es decir, convertirse en una madre ideal; su comportamiento fue debido a su esperanza mística de pertenecer  a la élite (1)

 

                                                  CONCLUSIÓN

Este caso confirma los descubrimientos de Reich e ilustra el efecto desastroso que puede ocurrir en el niño cuando pierde el contacto con su madre. Él muestra también una capacidad de recuperación sorprendente del niño antes de que se instaure una coraza crónica y con la condición  de que el contacto con la madre se restablezca. Pensé que la erupción rosácea había, de alguna manera, representado  una apertura emocional  de gran alivio para la niña. Durante las dos semanas que siguieron al nacimiento, la madre era manifiestamente capaz de aceptar sus corrientes orgonóticas mejor que después. En un primer momento ella se sentía el centro de atención: ella representaba el primer paso de una experiencia entusiasta (el proyecto de investigación). Cuando el abrazo genital resultó imposible a causa de su estado, ella culpó a la niña por su falta de satisfacción sexual, pero comprendiendo  que aquello era irracional, rechazó por completo  la sexualidad. Vemos así que importante rol puede jugar la angustia genital produciendo una pérdida de contacto entre la madre y el recién nacido y que repercusiones tiene sobre el resto de la familia.

Soy en parte responsable de los acontecimientos; pienso que habría podido evitar mucho de lo sucedido si, desde el principio hubiera tratado a la madre con más vigor y más constancia. Sin embargo, desde el inicio de la terapia, siempre me había preguntado si algún día podría aceptar plenamente su genitalidad.

Este proyecto de investigación se encuentra aún en sus inicios. Habrá aún que  esperar una docena de años para ver si es posible o no de proteger a  esta niña de una coraza crónica y para darse cuenta de cuáles son los efectos adversos que se pueden ser evitados para toda la familia.

 

DISCUSIÓN

Al inicio del seminario, el debate se centró sobre la nueva forma de amor que la madre llevaba a su hijo. Todos los participantes convinieron que este sentimiento estaba motivado por el odio, nacido del hecho que la madre era incapaz de soportar su nuevo grado de genitalidad. Reich especificó que la genitalidad no es una condición inmutable sino cambiante: pueden existir muchos grados de genitalidad según el caso y según las personas. En nuestro caso, la madre era capaz de tolerar su genitalidad antes que el embarazo aumentara el nivel. En cuanto al embarazo, Reich compara el feto con un horno que, con la energía que le es propia, aumenta y alimenta a la madre aumentado su nivel de genitalidad (interacción de dos sistemas orgonóticos) y que tiene la consecuencia de elevar el grado de genitalidad de esta última.

En términos de preparación orgonómica al nacimiento, el “nivel fluctuante de la genitalidad “significa que las futuras madres y los terapeutas que las siguen deben estar especialmente atentos en los tres momentos fundamentales donde el grado de genitalidad cambia: el embarazo, el nacimiento y la lactancia. Preparar a las madres para el nacimiento significa prepararlas para afrontar este aumento de energía. Incluso si sobre el plano biofísico, la madre no va a ser capaz de tolerar plenamente su alto grado de genitalidad, la compresión de este fenómeno podrá al menos hacerla más capaz de tolerarlo.

El debate se extendió sobe la fiebre roséola. Todos coincidieron que la pérdida de contacto con la madre había provocado la enfermedad y debilitado el sistema orgonótico (inmunitario) de la pequeña. Luego se habló de las enfermedades infeccionas en general; todas ellas comienzan a partir de los mismos síntomas (vómitos, fiebre, erupción cutánea, diarreas).  Reich hizo la siguiente analogía:

“Comparemos un niño que crece con el tronco de un árbol que puede ser armonioso o retorcido. Cuando la energía circula libremente en el niño, el tronco está bien equilibrado. Cuando el niño se contrae, el tronco se vuelve completamente torcido. El niño  se bloquea localmente (armaduras) y donde los bloqueos locales se instalan aparece la enfermedad…. El tronco puede estar en armonía o torcido y más tarde, al empujar varias ramas estas podrán desarrollarse con armonía o de manera retorcida”

Es cierto que la investigación clínica orgonomica podrá en el futuro ofrecer una cuadro más claro y definido.

En general, las madres se aferran al ideal de perfección materna en lugar de entregarse al amor de su hijo, y la neurosis les aumenta cuando su objetivo se convierte en fracaso. A este ideal de perfección (mecanismo místico) corresponde el mecanismo de las normas estrictas de los hospitales. Sí, Reich señaló la importancia de la preparación de las enfermeras de la sala de partos, maternidad, etc…pero todo esto no constituye, según él, el problema principal que no es otro que el terror a la vida y al movimiento. Este terror gobierna toda actitud del hospital (Reich dijo: “Sus normas son el reflejo de su carácter. Sus normas son ellos mismos”) y de los servicios de obstetricia en particular.

El objetivo de la investigación orgonomica sobre la infancia es pues la de   cuidar este terror de la vida en las madres y de prevenir al niño que va a nacer. El terror a la vida es, según Reich, el principio funcional común de innombrables variantes irracionales bajo las cuales él, el terror a la vida, se manifiesta.

 

 

              

REFERENCIAS

1)-REICH, W : Armoring in a Newborn Infant. Orgone Energy Bulletin, Orgone Institute Press, 1951, page 122.

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(1) NDLR: El Dr. Baker tuvo noticias de la niña durante su pubertad y justo antes de entrar en la universidad a la edad de 18 años. Recibió la confirmación que creció sin problemas, y la chica, ella misma, le afirmó que se sentía feliz (Comunicado personal del Dr. Baker 1980)

(2) NDLR: La presentación del caso del  Dr. Baker fue seguida por un debate presidido por W. Reich, publicado posteriormente- así como este artículo- en Orgone Energy Bulletin . Ante la imposibilidad de reproducir el debate, sujeto a copyright , nosotros resumimos los puntos principales.


lunes, 25 de octubre de 2021

LA ANSIEDAD GENITAL EN LAS MADRES QUE AMAMANTAN ( Continuación_I I)

 Aquí tenéis la continuación del articulo que subimos al blog el día 13 de octubre. Como ya sabeis este artículo fue  escrito por el Dr. Elsworth F. Baker y se publicó en la revista de Sciencies Orgonómiques 2º Année nº5- 1987 sobre un caso de lactancia materna.  Saludos




APARICION DE LA ANGUSTIA GENITAL


Seguí manteniéndome en contacto telefónico con la madre; su hija no tenía ningún problema, aseguró ella. Sin embargo, a los 22 días, en aquel momento yo estaba ausente, el bebé vomitó y tuvo una fuerte diarrea; las heces, de 12 a 14 por día, eran verdosas. Muy inquieta, la madre hizo lo posible por encontrarme  y  llamó finalmente al otro orgonomista que cuidó de ella hasta que regresé.

Regresé el día 24. La pequeña se movía sin cesar, lloraba casi continuamente, dormía muy poco durante la noche  y la lactancia la apaciguaba momentáneamente. El tórax inmóvil, respiraba con el abdomen y lloraba sin vigor. Preguntando a la madre descubrí que ella había estado muy angustiada ya que había sentido sensaciones genitales que no pudo tolerar ni satisfacer. Concibió un enorme resentimiento y se puso ansiosa. Se dio cuenta que estaba a punto de alejarse de su bebé, no soportando incluso que  la pequeña estuviera cerca de ella. La sostenía en sus brazos con rigidez e incluso sintió hostilidad con   respecto hacia su primer hijo. Ella se culpaba a sí misma de este comportamiento que consideraba inaceptable para una “madre sana“ y se sentía profundamente culpable. Pasé mucho tiempo explicándole que sus sentimientos  no eran más que  el resultado de su ansiedad genital, luego empecé a liberar a la pequeña de sus bloqueos.

El bebé parecía con problemas, infeliz, pálido, Apenas empecé a movilizarle el tórax, ella empezó a llorar de rabia, pero  reprimiendo aún sus sollozos en la garganta. Después de haber estimulado el reflejo del vomito trabajando sobre  los músculos posteriores del cuello y los músculos paraespinales, su voz se aclaró, su rostro enrojeció de rabia y finalmente pudo  llorar libremente de rabia. Poco después se durmió con un sueño tranquilo: su tórax funcionaba libremente.

El día 28, volví a ver a la  niña. La madre me dijo que el bebé había estado bien durante dos días después de mi tratamiento, había dormido bien durante la noche y parecía satisfecha después de haber mamado (aunque ella continuaba sintiéndose ansiosa, culpable y, no tenía ningún contacto con  el bebé) pero que desde el día anterior  había comenzado de nuevo como antes. Examiné a la pequeña: su tórax  estaba pálido, su abdomen y sus piernas estaban azulados; noté una ligera secreción en el ojo izquierdo y cierta ausencia de contacto en su mirada. Su tórax estaba de nuevo inmóvil y la diarrea persistía, aunque más débilmente. Una vez más movilicé su pecho y  lloró furiosamente mientras su cuerpo se enrojeció hasta la mitad del abdomen. Ella pareció inmediatamente más tranquila y despierta. Examiné también a la madre que mostraba signos de estasis (energético). Logré movilizar su energía y le expliqué con detalle que  su insatisfacción sexual se encontraba en el origen del resentimiento que había arrojado sobre su hija y que había provocado la pérdida de contacto.

El día 32, el bebé estaba visiblemente mejor. Lloraba vigorosamente. Su tórax era móvil pero no respiraba todavía con libertad y tenía tendencia a “retenerse”. Los músculos paraespinales y los músculos posteriores del cuello estaban muy tensos. El abdomen y las piernas todavía conservaban algunos jaspeados azulados. Ella seguía llorando y su madre había cogido el hábito de amamantarla, cada vez más a menudo, con la esperanza de apaciguarla. Le expliqué que, si la pequeña aceptaba el pecho tan seguido, no era por el apetito, sino porque ella también estaba ansiosa y que esta ansiedad era el resultado de la pérdida de contacto. Le dije que si ella era incapaz de garantizar a su hija el contacto que necesitaba, era necesario que la confiara a su abuela o a su padre. Ella misma había notado que su hija se portaba mejor cuando uno de los dos se ocupaba de ella en lugar de ella misma. Liberé una vez más los músculos contraídos  de la pequeña y su estado pareció mejorar. Las diarreas habían prácticamente desaparecido. Cinco días más tarde ella tenía mejor color, el matiz azulado se había disipado, el calor del cuerpo era bueno, el tórax era móvil, aunque de manera incompleta, pero los músculos paraespinales estaban  tensos de nuevo. El abdomen estaba bastante tenso y ella iba estreñida durante  24 h. Le volví a movilizar el pecho y aconsejé a la madre que le irradiara calor en el abdomen – durante breves periodos de tiempo – con el  acumulador direccional de embudo.

El día 46, cuando volví a ver al bebé, la madre me dijo que la pequeña lloraba prácticamente todo el tiempo, no dormía por las noches, que necesitaba de una ½ hora para mamar y que tenía una evacuación irregular intestinal. Me dijo también que, en cuanto a ella, que  hasta hacia 15 días antes había estado satisfecha de su vida sexual durante algunos días; el abrazo sexual le había proporcionado primero un placer intenso terminando en ansiedad en el momento cumbre. A raíz de este episodio se volvió terriblemente ansiosa y perdió todo el interés por la sexualidad. Sin duda, ella estaba huyendo de su genitalidad para refugiarse en el aburrimiento del “deber maternal”. Cuando examiné al bebé me sorprendió su buena salud. Su pecho estaba caliente y móvil, no lloraba y su cuerpo estaba muy flexible. Yo estaba prácticamente seguro de  que el problema no era la niña sino, solamente, la madre. Le expliqué que no podía alcanzar el ideal de la perfección que se había impuesto y, que debía contentarse de ahora en adelante con ser una madre ordinaria. Le pedí que alimentara a la niña a horarios regulares, con intervalos de 2 a 3 horas. Le dije que no había necesidad de atormentarse toda la noche con el pretexto de que la niña estaba llorando; después de asegurarse de que  no sufría, ella simplemente debía dejarla llorar. Le di todos estos consejos para descargarla del peso en el que se había convertido su hija para ella y con la esperanza  de que de esta manera pudiera recuperar el contacto perdido.

Ella me telefoneó dos días más tarde para decirme que su hija había llorado mucho durante la primera noche pero que, desde el día  siguiente, estaba contenta de chupar cada 4 horas y durmió gran parte de la noche. Se sentía muy aliviada. El día 53, después de mi siguiente visita, me enteré que la niña había estado muy bien durante casi toda la semana. Pero la madre había perdido el contacto con su hija durante los dos últimos días ya que, cuando lloraba, no comprendía lo que tenía (había vuelto a empezar a llorar como antes). Sin embargo, la niña sonreía cuando yo la examinaba. Su cuerpo – incluyendo el abdomen – estaba suave y ella respiraba libremente. No encontré nada que necesitara un trabajo biofísico.

 Todo fue bien durante tres semanas. La madre me dijo que la niña había estado muy feliz, que se despertaba sonriendo, mamaba regularmente cada cuatro horas y dormía toda la noche. Ella misma se sentía feliz y relajada.

( Continúa. . .)

 

                        

 

 


miércoles, 13 de octubre de 2021

LA ANSIEDAD GENITAL EN LAS MADRES QUE AMAMANTAN ( Continuación_I)

Aquí tenéis la continuación del articulo que subimos al blog el día 30 de septiembre. Como ya sabeis este artículo fue  escrito por el Dr. Elsworth F. Baker y se publicó en la revista de Sciencies OrgonómiqueS 2º Année nº5- 1987 sobre un caso de lactancia materna.  Saludos







                                                

EL PARTO


Por lo tanto, tomamos un acuerdo con un obstetra y una enfermera, que practicaban el método orgonómico y, se preparó para ella una habitación de alojamiento conjunto en el hospital. Ella usó el acumulador de energía orgonómica durante todo el embarazo (2); un poco antes del 4º mes sintió los primeros signos de vida, los movimientos del niño eran vigorosos y activos, nunca violentos. Tres semanas antes de la fecha prevista para el parto, se levantó a las 2 de la madrugada con ligeras contracciones y una pequeña pérdida de sangre. Los dolores aumentaron rápidamente de intensidad y frecuencia y se dirigió al hospital. A las 3,30 h. dio a luz, sin anestesia, una niña de 2 kg.450 gr. El parto tuvo lugar sin problemas ni complicaciones y había conseguido, durante todo el tiempo respirar a fondo. En el momento de la expulsión tuvo miedo, pero recordó que no debía contener la respiración, así que empezó a gritar para poder seguir respirando. El bebé nació con el cordón alrededor del cuello. La cara estaba azul, pero se volvió rosada en pocos segundos, una vez se retiró el cordón. No hubo necesidad de recurrir a la ventilación manual ni de practicar otras maniobras de reanimación. Su peso era inferior a 2 kg.500, y el bebé fue colocado en una incubadora (esta era la regla rigurosa y severa del hospital). Sin embargo, en este hospital, donde nunca se había permitido el alojamiento conjunto, se permitió que la incubadora se colocara en la habitación de la madre y se aceptó la presencia de la enfermera particular. La madre podía tener al bebé cerca cuando lo deseara, sin la menor interferencia por parte del hospital. No se le puso ninguna instilación de nitrato de plata o de otra solución en los ojos del niño. No se notó secreción en la garganta.

       

LA LACTANCIA

 

Después del parto, la pequeña se puso al pecho desde los primeros movimientos de succión incluso aunque la madre no creyera tener leche. Yo vi al bebé a las 13:00h. En el momento de la segunda alimentación. La madre y el niño se veían saludables. La joven mujer me dijo que había sentido unas corrientes que atravesaban su cuerpo y sus muslos durante el parto, que había experimentado mucha angustia en el momento de la expulsión y que había gritado por no retener la respiración. El dolor no fue intenso y, había rechazado la anestesia. Hasta el momento de la segunda toma no había sentido ninguna sensación de corriente en los pechos, pero esto se produjo poco después, mientras un chorro de leche fluía abundantemente de sus pezones. Sintió corrientes en su útero, pelvis y los muslos. En la palpación, el útero estaba bien contraído, pero no hasta el punto de estar duro y resistente como es habitual constatar en los servicios de obstetricia.

La tez del niño era de un hermoso rosa; el cuerpo caliente en todas partes y en cada respiración profunda se notaba el reflejo del orgasmo (1). Cuando tenía hambre, lloraba con fuerza y cólera; sus movimientos de succión eran muy marcados, chasqueaba los labios y chupaba vigorosamente. Durante esta mamada pude observar un orgasmo oral. La camiseta del hospital que llevaba el bebé fue cosida al final de las mangas para evitar que se arañara la cara. Dado que impedía los movimientos de sus manos, le pedí a la enfermera de cortar las mangas, lo cual hizo. La pequeña estaba vital, en alerta y reaccionaba rápidamente cuando la tocábamos. Tenía la impresión que nos estaba observando cuando sus ojos se centraban en nuestra dirección; estaba convencido de esto durante mi segunda visita. La posición anormal del cordón umbilical, no había dejado ningún rastro de cianosis o de traumatismo; el cuello estaba tierno, el tórax libre, la respiración completa, el abdomen flexible y caliente. Las extremidades también estaban calientes. Ella podía moverse libremente y girarse de un lado para otro y, a partir del tercer día darse la vuelta sobre sí misma.

La vi de nuevo a la mañana siguiente, en presencia de otro orgonomista, especialista en pediatría orgonomica. Alrededor de las 24 horas después del parto, la madre ya estaba levantada. Sentía las corrientes en el pecho y en el útero mientras amamantaba y cuando las sensaciones se intensificaban eran  a veces dolorosas. Tenía leche en abundancia. El bebé, todavía en la incubadora había perdido solo 7 gr. en relación a su peso inicial, contrariamente a lo que se observa habitualmente, es decir una disminución significativa en el peso. En las condiciones ideales, se debería constatar un aumento gradual del peso en lugar de una disminución.

La pequeña continuaba teniendo todos los signos de salud. Aparte de sus gritos de hambre, raramente lloraba, ante el asombro de las enfermeras de la unidad, ya que era el único bebé que parecía que nunca lloraba. Durante esta visita llegamos a la conclusión de que ella miraba bien a la gente e incluso la seguía con su mirada. Mientras estaba mamaba, todavía observamos un orgasmo oral y la madre nos afirmó que había notado otros. El otro orgonomista sugirió quitar la placa de identificación de colgaba del cuello del bebé, lo cual se hizo y, especialmente teniendo en cuenta que había tenido el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello. Él tuvo la impresión de que ella estaba conteniendo un poco la respiración a nivel de la garganta; sin embargo, la ola de excitación alcanzaba la pelvis, seguida por el reflejo del orgasmo. Al quinto día, la madre y el bebé volvían a su casa.

El quinto y el séptimo día, nuestra asistenta social orgonomista visitó al bebé. Nos comunicó que el abdomen de la pequeña le parecía hinchado y duro en cada visita. El bebé había tenido una ligera regurgitación y no parecía estar a gusto, las heces eran liquidas y a chorros. Se irradió a  la niña durante tres o cuatro minutos con un acumulador direccional de embudo  : ella vomitó y parecía aliviada. Volví a ver al bebé ocho horas después con mi colega orgonomista. Su abdomen no parecía dilatado, sus heces eran un poco acuosas, pero bastante bien formadas.  Ella continuaba teniendo orgasmos orales, el calor de su cuerpo era uniforme, respiraba bien y no había ningún bloqueo aparente. Cuando entramos, ellas dormían plácidamente entonces se despertó lenta y agradablemente y de inmediato empezó a mamar.  Estaba muy viva, despierta y nos sentimos espontáneamente atraídos por ella.  Era capaz de enderezar la cabeza. Este bebé no parecía haber sufrido ninguna experiencia traumática durante los diez primeros días de su vida. Examiné también a la madre;  ella no presentaba ningún acorazamiento y se sentía bien;  palpándole el útero éste estaba impalpable. Ella nos dijo haber tenido muchos sueños sexuales excitantes.


( Continúa...)





      


miércoles, 29 de septiembre de 2021

LA ANSIEDAD GENITAL EN LAS MADRES QUE AMAMANTAN

 Pasado el periodo estival y con el otoño recientemente estrenado, volvemos a ponernos con el trabajo en el blog. En esta ocasión os presentamos el artículo escrito por el Dr. Elsworth F. Baker, publicado en la revista de Sciencies Orgonómique 2º Année nº5- 1987 sobre un caso de lactancia materna.

Saludos



 

 

ANSIEDAD GENITAL EN LAS MADRES LACTANTES

Doctor Elsworth F. Baker

Médico orgonomista y psiquiatra

Presidente-Fundador del Colegio Americano de Orgonomia, Nueva York

 

INTRODUCCIÓN

 

Wilhelm Reich demostró la importancia vital del contacto entre la madre y el niño con el fin de que éste último pueda desarrollarse sanamente. La ausencia de contacto crea la ansiedad, es decir la contracción, en primer lugar, a nivel del segmento diafragmático, teniendo como consecuencia el bloqueo de la respiración. Si este estado persiste, se puede prever una extensión de la coraza hacia la parte superior y la parte inferior del cuerpo. Esta es la base de futuras biopatías.

Este artículo describe ciertos problemas derivados de la pérdida de contacto entre la madre y el niño a causa de la ansiedad genital de la madre.

HISTORIA

 

La familia esperaba al niño, con la esperanza de poder asegurarse de que solo el bienestar del niño y nada más, a ser posible, pudiera determinar el curso de los acontecimientos. Las circunstancias eran favorables para este objetivo. La madre, 28 años, había prácticamente terminado su terapia orgonómica. El padre, 29 años, comprensivo y amable, estaba aún en tratamiento, gracias al cual había resuelto la mayor parte de sus problemas. La abuela, con la que ambos estaban estrechamente relacionados, también estaba en terapia. En cuanto a la hermana del padre y la hermana de la madre ellas habían estado en tratamiento. Todos eran muy afectuosos, simpáticos, inteligentes, de un buen nivel cultural y habían leído la mayor parte de los libros que trataban sobre orgonomia; conocían bien y estaban plenamente de acuerdo con los principios de autorregulación de la economía sexual.

Los padres tenían ya un niño pequeño de cuatro años, que a pesar de que nació antes de que ellos conocieran la orgonomia, estaba prácticamente sano; ninguna de sus expresiones había sido reprimidas aparte de unos pocos acorazamientos aquí y allá, pero pasajeros. Lo vi en algunas ocasiones por problemas de poca importancia. Su nacimiento fue fácil, sin complicaciones; y fue circuncidado al mes.

La madre, a pesar de que a través de la terapia fue liberada de la coraza y de que el reflejo del orgasmo había sido instaurado, continuaba estando ansiosa e inestable. Charlaba sin cesar planteando una infinidad de preguntas basadas sobre la ansiedad. Ella no había llegado nunca a tolerar de manera estable sus sensaciones genitales y, cuando estas eran particularmente fuertes, controlaba su intensidad reprimiendo su respiración. Disfrutaba del encuentro genital que le proporcionaba sensaciones muy agradables, pero nunca llegó a abandonarse por completo. Generalmente, retenía la respiración en el momento culminante, inmovilizándose o retrayendo la pelvis, y a esto se añadía una sensación consciente de ansiedad. Ella comprendía perfectamente su ansiedad genital pero no la podía resolver ni dominar más que en la terapia, durante sesiones intermitentes.

Después de cierto tiempo deseó ardientemente quedarse embarazada ya que quería otro bebé. Mientras tanto, dada su ansiedad perpetua, le sugerí en varias ocasiones que esperara a estar más cerca de su potencia genital. Pero estaba tan decidida que hizo lo que quería, a pesar de mis objeciones.

La seguí a lo largo de su embarazo y la veía cada quince días. Todo funcionó sin problemas, con la excepción de su ansiedad persistente, no tenía ni nauseas ni ningún otro síntoma. Ella contraía a menudo la parte superior del tórax cuando sus sensaciones genitales eran fuertes y contenía la respiración en el acmé sexual. En la terapia era fácil desbloquearla y hacer que respirara hondo, esto sólo le tomaba unos minutos. Ella había aceptado con entusiasmo participar en un proyecto de investigación para el cual había sido seleccionada como candidata1. Estaba decidida a criar a su hijo según los conceptos de autorregulación de la economía sexual.


*Este artículo, presentado en el seminario del Centro de Investigación Orgonómica sobre la Infancia (20 de agosto 1951, Rangley Maine, USA) fue enseguida publicado en el Orgon Energy Bulletin, vol.IV, nº1, 1952, esta aquí reimprimido con la autorización del Dr. E.F. Baker.

1.NDLR: En 1950, Reich creó el Centro de Investigación Orgonómica sobre la infancia con el fin de estudiar el desarrollo saludable de los bebés y niños.


( Continúa...)