lunes, 1 de abril de 2019

LO IRRACIONAL EN POLÍTICA- W. Reich ( I I I )

Aqui teneis la continuación de la última entrada del blog del dia 25 de marzo  que corresponde al artículo de W. Reich  publicado en el número especial de la revista SEXPOL ( París) , nº 18-19 "Vingt ans après" el 15 de diciembre de 1977. con esta entrada queda el artículo completado.

( Continuación)
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En cambio, no queda nada de las viejas nociones políticas que encontramos en mis primeros escritos sociológicos. Están muertas, moralmente y materialmente, con las organizaciones bajo la influencia de las cuales ellas penetraron en mis escritos.
 Uno encontrará una corrección detallada de los conceptos sociales de mi psicología política en el prefacio de la tercera edición, en lengua inglesa de Psicología de Masas del Fascismo (1946).

La eliminación de las concepciones políticas partidistas no es una regresión a la ciencia académica, desconectada de lo social: bien al contrario, es un paso de gigante que, haciéndonos salir de la irracionalidad política, nos introduce en el terreno del pensamiento racional propio de la democracia del trabajo. No sé ni puedo saber cuales de mis antiguos amigos y colaboradores han seguido el mismo camino, y cuales continúan operando con las viejas concepciones políticas. Quien está al corriente de mis artículos sobre la democracia del trabajo, que aparecieron la mayor parte entre 1936 y 1940, conoce los procesos que me han hecho dejar la política. Es por eso que querría declinar toda la responsabilidad sobre intentos para explotar en vista de una política partidista mis lazos políticos anteriores, viejos de más de catorce años. Debería protestar, inmediatamente, públicamente, si alguien venia a explotar mi nombre o mis obras en favor de una política socializante, comunista, parlamentarista, o de cualquier otro tipo. Nunca he tenido nada que hacer y no tengo nada que ver con el juego de las fuerzas políticas.


Pero el peligro de tal explotación es reducido. No podría hacerse sino al precio de una deformación de los resultados de mi trabajo. La experiencia muestra que la política partidista y la orgonomía mantienen las mismas relaciones que el agua y el fuego.
La concepción de los procesos vitales en una democracia del trabajo excluye las actividades políticas en el sentido tradicional. Nosotros defendemos los procesos reales y no las ideologías. El trabajador serio cumple con su tarea en todas las circunstancias y la defiende con tanta firmeza como es posible. Esto sirve para cualquier proceso de trabajo necesario para la vida. Nosotros informamos al mundo de nuestra manera de organizar el trabajo. Como es el caso de nuestro todo proceso de trabajo compromete el futuro de nuestra sociedad humana. Nosotros debemos organizar la profilaxis del cáncer y de otras biopatias, y por consiguiente el principio de economía sexual en la educación de nuestros niños y la utilización de la energía vital cósmica. Nosotros no podemos indicar a la industria minera o alimentaria como organizar sus actividades según las normas de una democracia del trabajo. Con nuestros conocimientos en psiquiatría y en bioenergética, hacemos un trabajo de pioneros y aclaramos los principios de base del proceso vital.

Instruidos por numerosas experiencias pasadas, sabemos que a cada progreso decisivo en el terreno de la higiene social, tal o cual político poderoso busca  prohibirnos el paso. Debemos declarar aquí que, durante numerosos años, hemos intentado pacientemente, apoyándonos sobre los éxitos de nuestra practica, de cooperar con los políticos responsables de todos los lados. Sólo hemos tenido dificultades y tuvimos que afrontar los peligros y las difamaciones que  surgían de los políticos. Todos los peligros (échecs) que la orgonomía ha tenido que superar en el curso de su desarrollo, fueron los políticos: políticos comunistas, socialistas, políticos de organizaciones psicoanalíticas, médicas, políticos cristianos en el poder, políticos del Estado fascista, de la dictadura policial, y otros. Los responsables de la orgonomía han demostrado que están  listos para cooperar. Los políticos han probado que son enemigos, no tanto por motivos personales como por motivos que están en la base de su existencia. Es pues una falta de los políticos si los proponentes de la economía sexual, de la psicología política y de la orgonomía los ignoran ahora. Puesto que nuestra primera preocupación es la de cumplir con nuestras tareas sociales, nosotros estamos automáticamente, lo queramos o no, contra la política de todo género.

Nuestro punto de vista sobre las cuestiones sociales está expuesto en este libro, como en otros escritos, de forma clara y sin equívoco.Nosotros queremos dar a conocer este punto de vista al mundo de la política partidista. Nadie podrá más tarde disculparse diciendo que “no lo sabía”. Las experiencias de estos doce últimos años terribles nos han enseñado que el político utiliza el fruto del trabajo honesto de otras personas en vista de asegurarse votos. Cuando se ha asegurado de bastantes votos, y ha, de esta manera, adquirido un poder social, lanza entonces todo por la borda, fríamente y sin escrúpulos, a los que le han permitido acceder al poder. Está en su naturaleza, después de haberse apropiado del fruto del trabajo de otros, de eliminar a los que han hecho el trabajo a través de la difamación o el pelotón de ejecución. No es difícil darse cuenta de que un Lenin, un Engels, etc.…no habrían sobrevivido en 1930 en 1930, de la misma forma que un Freud americano no habría sobrevivido si un Hitler americano hubiera tomado el poder gracias a los descubrimientos de Freud. Estas cosas son hoy en día banalidades.

No sabemos quiénes serán los políticos de Europa de América o de Asia, en 1960 o 1984. Esta en la naturaleza de cualquier política de perjudicar a las ciencias, cuando las promesas de los políticos se traducen de forma efectiva. No es este o aquel trabajador que el dictador intenta eliminar, sino el principio dominante de su trabajo, quieren explotar el trabajo, pero no quieren darle el derecho de dirigir el destino de la humanidad.

Estas constataciones no son ataques personales, dado que no conocemos a los políticos de los futuros decenios. Pero no puedo evitar de lanzarles una advertencia: la hostilidad abierta es mejor que la amistad deshonesta.

Nosotros estamos hoy en día más armados que en los años precedentes contra los ataques solapados e irracionales de los políticos. Además, los tiempos nos son ahora favorables, y han cesado de jugar con nosotros. Ciertamente, los ataques insidiosos de la peste emocional contra la orgonomía se vuelven contra sus autores, pero nos cuestan mucho esfuerzo y dinero y no cesan de poner nuestra vida en peligro. Es pues indispensable desenmascarar incansablemente la naturaleza irracional de la política, a fin de que esto sea bien precisado y afirmado públicamente, en caso de que, de nuevo, cualquier persona afectada por la peste emocional se sintiera provocada por los hechos de la vida. Por supuesto, uno no puede defenderse contra las balas de un tirador emboscado. Puede ser que los políticos estén de acuerdo en reconocer su asesinato si nosotros les aseguramos que no queremos disputárles el poder; que les abandonamos completamente el campo de la “dictadura del proletariado”, y que nosotros nos limitamos a nuestro trabajo sobre los seres humanos náufragos. Por otra parte, los asesinatos no sirven para nada. No harían más que crear mártires; la investigación viva, el esfuerzo y la lucha por la verdad y la felicidad humana se reforzaran mil veces.

Espero haberme expresado con bastante claridad.

Wilhelm REICH

lunes, 25 de marzo de 2019

LO IRRACIONAL EN POLÍTICA- W. Reich ( I I )

 Aqui teneis la continuación de la última entrada del blog del dia 18 de marzo  que corresponde al artículo de W. Reich  publicado en el número especial de la revista SEXPOL ( París) , nº 18-19 "Vingt ans après" el 15 de diciembre de 1977.

( Continuación)
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He tenido la suerte, si uno quiere, la mala suerte, de haber comprendido este hecho, no como la mayoría hacia 1942 solamente, sino ya en 1927, y de haber empezado entonces a estudiarlo. El primer contacto con la irracionalidad humana fue para mí un choque inmenso. Es increíble que yo haya sobrevivido sin volverme mentalmente enfermo. Se ha de comprender que esta experiencia me golpeo en plena adaptación a las formas de pensamiento comunes. Yo pasaba- sin tener una noción de lo que estaba en juego- por una clase de “estado inevitable”, es decir por un estado que se convirtió en  muy familiar estos diez últimos años para todo neófito en economía sexual y en orgonomía. Es así como uno puede caracterizar mejor este estado: es como si uno percibiera de un golpe la nihilidad científica, la absurdidad biológica y la nocividad social de ideas y de instituciones que hasta aquí habían parecido del todo completamente naturales y evidentes. Es una clase de experiencia de “fin del mundo” que encontramos tan a menudo en esquizofrénicos en su forma patológica. Me gustaría pensar que la forma esquizofrénica de la enfermedad mental se acompaña generalmente de un destello de lucidez acerca de la irracionalidad de los procesos sociales y políticos, y especialmente de la educación de los niños. Lo que nosotros llamamos el verdadero “progreso cultural” es esencialmente el resultado de dichos destellos de intuición límpida. Rousseau, Voltaire, Pestalozzi, Nietzsche y muchos otros, han sido los representantes. La diferencia entre la experiencia del esquizofrénico  y las intuiciones de los creadores poderosamente originales consiste en que las intuiciones revolucionarias despliegan sus efectos prácticos durante largos periodos, a menudo durante siglos. En el curso de las revoluciones sociales tales como aquellas de 1776 en América, de 1789 en Francia, de 1917 en Rusia, éstas son visiones racionales similares que invadían la sensibilidad de millones de persones. Con el tiempo, las “verdades radicales” se hacen tan obvias como lo fueron en el pasado las ideas y las instituciones irracionales. Que las visiones racionales conducen a depresiones en el individuo, o a una transformación racional de las condiciones sociales, esto depende de numerosas circunstancias. En el individuo esto depende ante todo de su  capacidad genital y de la organización racional de su pensamiento; en las masas, la salida depende de la integración del saber científico a las necesidades sociales. Es bien conocido que una intuición válida puede surgir prematuramente en un individuo, antes que el proceso social haya alcanzado el mismo grado de madurez. La historia de las ciencias y del desarrollo cultural proporciona muchos ejemplos. El eje del libro “Los Hombre en dificultad”, es el bloqueo de los procesos vitales simples y naturales por la irracionalidad social que, producida por seres enfermos, está anclada en el carácter de las masas humanes y adquiere así una importancia social. No es la organización racional existente de la vida social, sino al contrario la producción continua de irracionalismo político, que es una obra gigantesca. Es un problema verdaderamente diabólico. La energía biológica que a lo largo de una vida esta empleada de forma irracional en una biopatía podría, si ha estado dirigida racionalmente, resolver los grandes enigmas de la existencia humana. Ningún bio-psiquiatra en ejercicio puede escapar a esta conclusión. El sueño de una vida social mejor sigue siendo solo un sueño por la razón de que el pensamiento y los sentimientos humanos están cerrados a las funciones simples y todas funciones cercanas a la Vida. Este punto de vista central concerniente a los procesos vitales de una democracia el trabajo emergió espontáneamente en el curso de los acontecimientos.
Durante años, hice personalmente el experimento de la irracionalidad social en Europa central. Más tarde en tanto que medico e investigador científico, lo he sufrido personalmente de los demás. Durante años yo fui simultáneamente un hombre político (es decir un hombre que se interesa activamente de los asuntos sociales) y un trabajador, sin tener conciencia de la incompatibilidad entre el trabajo y  la política. El político en mí sucumbió, mientras que el medico, el investigador y sociólogo no solamente soportaron el caos social sino que incluso sobrevivieron. Yo tuve la ocasión de seguir sobre el terreno, y de sufrir personalmente el desarrollo de numerosas catástrofes políticas: el hundimiento de la monarquía austriaca; la breve dictadura de Hungría; la breve dictadura de Múnich; la caída de la social democracia austriaca, y de la República austriaca; el nacimiento y la caída de la República alemana. He vivido las emigraciones húngaras, austriacas y alemanas. Más tarde seguí el colapso de Checoslovaquia, la caída de Polonia, de Holanda, de Bélgica, de Dinamarca, de Noruega y de Francia. Yo he tenido lazos personales y profesionales con todos estos países. En todo este desastre político, un solo hecho emergía: tan pronto como un político había cruzado las fronteras de su país, se volvía inútil y no podía echar raíces en la sociedad, si por otro lado un trabajador pasaba las fronteras de su país podía recuperarse en cualquier otro lugar más o menos rápido, a menos de ser excluido profesionalmente y materialmente por los políticos.

Este solo hecho revela una verdad enorme: la política sufre de límites nacionales y locales; el trabajo es verdaderamente internacional y escapa a toda limitación por las fronteras. Es únicamente al final de este libro que podremos apreciar este estado de coses en todas sus consecuencias sociales. Hay ahora numerosos grupos en Europa y en otros lugares que han hecho de mis escritos sociológicos de 1927 a 1938 la base de su nueva orientación social. Es por eso que es necesario que precise mi punto de vista: yo asumo aún plenamente la responsabilidad de cada una de mis afirmaciones científicas, médicas o socio-pedagógicas de esta época, en la medida donde el trabajo posterior no ha impulsado correcciones o impulsará en el futuro. Las enseñanzas de la orgonomía individual y social permanecen esencialmente sin alterar en su estructura, y después de haberse sometido a la prueba de los eventos sociales de un alcance crucial, reposan sobre bases solidas. Las búsquedas sobre la energía orgónica, que se remontan aproximadamente a 1934, han proporcionado la base experimental de este cuerpo de enseñanza que no es un sistema de pensamiento cerrado. La economía sexual es hoy en día una rama reconocida de la biofísica y de la física científicas.

( Continua...)

lunes, 18 de marzo de 2019

LO IRRACIONAL EN POLÍTICA- W. Reich ( I )

Con nuevas energías y a dos días del equinoccio de primavera, queremos compartir en el blog este interesante artículo de W. Reich  publicado en el número especial de la revista SEXPOL ( París) , nº 18-19 "Vingt ans après" el 15 de diciembre de 1977.
40 años después de su publicación nos invita a reflexionar sobre su vigencia actual. Esperamos que lo disfruteis. Saludos.



WILHELM REICH

Los fascistas y los psicoanalistas lo acusaron de ser “comunista y agente de Moscú” los comunistas de ser un “contra-revolucionario agente de la burguesía”; una parte de la ciencia oficial lo ha acusado de “materialismo burdo” otra de “misticismo vitalista”; los estados demócratas-burgueses lo han perseguido como “elemento sospechoso perjudicial para el orden público”. Los USA, para acabar, han quemado sus obras antes de hacerle morir en prisión 1897-1957.









He aquí lo esencial de la introducción escrita en 1945, del libro People in trouble, que no apareció hasta 1953 en los Estados-Unidos (y que se publicará próximamente en Payot). Es un registro político, sobre política. Si Reich se afirma “contra la política de cualquier tipo”, es por la Vida y su expresión social racional que él se pronuncia firmemente.


LA POLÍTICA IRRACIONAL

En el origen yo era un clínico que únicamente estaba interesado en la ciencia y la filosofía, y no en la sociología ni incluso en la política. La evolución espontanea de la orgonomia, ciencia que yo fundé, me había conducido al principio, hacia 1919, al campo de la economía sexual individual y social. Es la economía sexual la que ha preparado el descubrimiento de la energía del orgón; la Energía Vital Cósmica.

Al mirar las cosas retrospectivamente en 1945, debo decir que el descubrimiento de la energía de orgón había girado por mis dedos por mis dedos, sin dejar de lado  las experiencias que se describen en este libro. Este descubrimiento debe la existencia a los obstáculos que le oponían la organización irracional de la sociedad humana y la estructura caracterial del animal humano del siglo XX. La necesidad de identificar estos obstáculos como expresiones patológicas de la vida,  no como de golpes del destino, y la necesidad de encontrar los medios de superarlos, nos proporcionaron los métodos de la búsqueda orgonómica. En aquella época ya no tenía la noción de la existencia de la energía cósmica de orgón más que cualquier psicoanalista ocupándose de la psicología de las profundidades o cualquier físico o biólogo interesándose sobre el magnetismo terrestre o la división celular. Como he subrayado a menudo no es el descubrimiento de la Energía Vital, sino al contrario, su no descubrimiento por un periodo de tiempo alrededor de veinticinco siglos, que fue efectivamente el efecto de la represión. Dos decenios de búsqueda clínica sobre la actitud humana de represión de los procesos vitales me condujeron al problema de la irracionalidad humana. ¿Por que razón el hombre no se defiende contra algo tanto como contra la aceptación de su ser, de su origen biológico y de su verdadera constitución? Yo no sabía nada  en la época de la degeneración biológica del animal humano, que ha amenazado su existencia individual y social durante milenios, de forma crónica y bajo la forma de catástrofes regularmente repetidas.


Teniendo esta pregunta en el espíritu, fui atrapado por una duda concerniente a la racionalidad de los procesos del pensamiento humano, duda que no me dejaría nunca más. Cuando la paz reinaba aún la duda tenía pocos alimentos. Las neurosis que Freud había sabido comprender de forma científica, aunque  únicamente solo en el plano psicológico, me parecían, como a todo el mundo, ser enfermedades afectando a organismos sanos. Si alguien antes de 1927, hubiera sostenido que  tantas instituciones sociales habían sido durante milenios  en el fondo irracionales, es decir patológicas, yo hubiera sido uno de sus adversarios más implacables. Desde entonces, la evolución de la Sociedad por todas partes en este mundo, empezando por Europa, ha vuelto banal el hecho de que el ser humano y la sociedad en la cual vive están psicológicamente enfermos en el sentido estrictamente psiquiátrico del nombre.*

(* continúa....)