Después de unos meses sin publicaciones, y coincidiendo con la entrada a la estación del otoño, reanudamos la actividad del blog.
Con la presente entrada queremos, primero de todo, agradecer a Ascensió el trabajo llevado a cabo en el blog Compartir-Wilhelm Reich a lo largo de estos 15 años. Su idea inicial, labor y dedicación han contribuido a la transmisión de la Orgonomía en su forma original, tal y como la postuló Wilhelm Reich a partir de sus estudios e investigaciones. También hemos podido disfrutar y siguen a disposición del lector algunas entradas sobre psicoanálisis, entrevistas, encuentros y publicaciones locales.
A partir de ahora, Roger seguirá el trabajo empezado por Ascensió, naturalmente con su propio estilo, pero tratando de mantener el compromiso y de dar continuidad a la obra original de Reich y sus discípulos, con algunos artículos sobre Orgonomía, psicoanálisis y dejando constancia de los encuentros y trabajos locales que tienen lugar en la Fundación Wilhelm Reich en Creixell (Borrassà).
A continuación dejamos la traducción del inglés de un artículo editorial firmado por el Dr. Charles Konia publicado en la revista Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1, en el año 1994 titulado Anxiety: Curse or Blessing?
Ansiedad: ¿Maldición o bendición?
Charles Konia, M.D.
Journal of Orgonomy, Vol. 28, No. 1 (1994)
Aunque tanto la
medicina orgonómica como la psiquiatría tradicional consideran la ansiedad como
una entidad clínica importante, difieren fundamentalmente en su comprensión y
tratamiento como trastorno.
La orgonomía concibe
la ansiedad como el síntoma de una alteración bioenergética subyacente que
genera efectos biológicos y emocionales; por otra parte, la psiquiatría
mecanicista tradicional considera la ansiedad como un trastorno bioquímico de
causa desconocida que afecta a la red autónoma central del cerebro. Estas dos
perspectivas son contradictorias y, por lo tanto, los enfoques terapéuticos que
ofrece cada una son fundamentalmente distintos. La orgonomía alienta al
paciente a tolerar la ansiedad tanto como sea posible. Esto permite al
individuo entrar en contacto con las emociones reprimidas que subyacen a la
ansiedad, facilitando así que afloren y se descarguen. En la psiquiatría
tradicional en cambio, el objetivo es corregir un «desequilibrio» bioquímico
para eliminar el síntoma desagradable. Esto se logra mediante la administración
de medicación ansiolítica y reguladora del sistema nervioso autónomo. Ambos
métodos son absolutamente racionales si se parte de sus premisas teóricas
subyacentes. No obstante, la pregunta que debemos plantearnos es: ¿Cuál de estos puntos de
vista contrapuestos explica la verdadera naturaleza de la ansiedad?
La investigación de
Wilhelm Reich sobre la naturaleza de la ansiedad siguió la línea de
razonamiento original y funcional de Freud —basada en conceptos energéticos—
respecto a la relación entre sexualidad y ansiedad. Tanto Reich como Freud
reconocieron que la excitación sexual, bloqueada en su percepción y descarga,
se «convertía» de algún modo en ansiedad; sin embargo, el mecanismo de dicha
conversión permaneció siendo un misterio para Freud. Fue Reich quien halló la
respuesta en su práctica clínica: la energía sexual se liberaba al transformar
nuevamente la ansiedad en excitación sexual. Con la descarga de la excitación
sexual, se producía una mejoría en el estado del paciente. La gratificación
sexual eliminaba la ansiedad. Esta observación tan notable admite sólo una
única interpretación: tanto las sensaciones sexuales como la ansiedad surgen
como consecuencia de la dirección del flujo de la energía biológica del
organismo. Cuando esta energía está excitada y puede fluir hacia la periferia,
se percibe como algo sexual y placentero y tiende a buscar su liberación. En
cambio, cuando se bloquea —debido a lo que Reich denominó «coraza»—, queda
atrapada en el centro del organismo y se experimenta como ansiedad. Si la coraza
es inestable y, por tanto, incapaz de retener la energía, la primera emoción
que se percibe es la ansiedad. Esta puede variar en intensidad, desde una
ligera incomodidad hasta un estado de pánico absoluto. Tales estados suelen
describirse acertadamente como una sensación de «perder el control» o de
«desmoronarse». Es precisamente esta condición angustiante la que impulsa a los
individuos a buscar tratamiento.
Fue a partir de estas
observaciones clínicas que Reich postuló la existencia de una antítesis
fundamental entre el centro y la periferia del organismo en lo que respecta al
flujo de la excitación biológica. La sexualidad es el resultado biológico de
una expansión hacia el exterior del propio “self”, con un movimiento de energía
desde el centro hacia la periferia. La ansiedad en cambio, es el resultado
biológico de una contracción hacia el interior del propio “self”, en la que la
energía se desplaza en sentido opuesto: desde la periferia hacia el núcleo. La
salud biológica es el resultado de la capacidad del organismo para pulsar
libremente entre la expansión y la contracción, con un predominio de la
expansión. Lo que inhibe la pulsación es la coraza, dando lugar a un estado más
o menos crónico de contracción o de expansión. Reich concretó estos importantes
hallazgos clínicos mediante una serie de detallados experimentos. Para ello,
colocó electrodos sobre la superficie de la piel y demostró que, de todas las emociones,
solo el placer era capaz de aumentar la carga bioeléctrica en la superficie
cutánea. Todas las demás emociones, como la ansiedad y la ira, se asociaban a
un descenso del potencial cutáneo.
Continúa...