miércoles, 18 de marzo de 2020

LA ECONOMÍA DESDE EL PUNTO DE VISTA FUNCIONAL ( III )











La siguiente entrada es la continuación de la que editamos en  blog el día 5 de marzo de 2020.  Es la traducción articulo ( en francés)   que se publicó en la revista de Sciences Orgonomiques el año 1989. 4rt. Année nº 15/16. L'économie considérée du point de vue fonctionel.


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La función del valor


El intercambio voluntario es una actividad espontánea en la cual los individuos cooperan para mejorar su bienestar. Refleja el contacto con las evaluaciones personales para saber cuál sería la más satisfactoria para un individuo en particular, en una situación de vida particular, en un momento particular, respetando el gusto y el carácter de las personas implicadas.

Es un poco sorprendente que una actividad tan común y agradable que virtualmente todo el mundo experimenta sea tan completamente ignorada.

Una parte de la confusión que envuelve el intercambio voluntario es debida al hecho de que el concepto “valor” está considerado en término mecanicistas (cantidad de objetos poseídos), y no como respuesta emocional al producto fabricado. Sólo en los último cincuenta años los economistas han empezado a reconocer la naturaleza subjetiva del valor, y encontramos aún afirmaciones del género “un caballo vale diez corderos” lo que quiere decir que para los economistas de trata simplemente de un número y no de un sentimiento humano. Con el fin de evitar tal error de evaluación biológica, es necesaria una segunda mirada sobre la función del valor en el intercambio voluntario.

Un granjero que cultiva manzanas conoce a un vecino que tiene una silla. El granjero decide que quiere la silla y propone a su vecino una cierta cantidad de manzanas, digamos unos 20Kg, por su silla. Al vecino le gustaría tener las manzanas, entonces deciden hacer un comercio. En el lenguaje ordinario a esto se le llama un trueque. La elección de la palabra es impropia ya que sugiere incorrectamente que 20 kg de manzanas equivalen en cierta manera a una silla. Remarcamos por lo tanto que el granjero prefiere tener la silla que las manzanas. En el mismo momento un vecino prefiere más tener las manzanas que la silla. Es difícil de concebir todo intercambio sin considerar el valor que da cada interesado a los productos involucrados. Tal valor depende de los sentimientos, es por lo tanto cambiante. Es una forma de expresión en las personas y que escapa a toda medición cuantitativa.

El valor no es intrínseco al objeto; no es medible en unidades de trabajo, precio o otra escala objetiva. El valor es un sentimiento subjetivo de un deseo relativo a una solicitud de productos del trabajo y, es una base en donde las preferencias y las elecciones son expresadas por el intercambio voluntario.

Tal definición funcional parece inconveniente para aquellos que prefieren una ciencia exacta de la economía porque, contrariamente a la reacción química entre el hidrogeno y el oxigeno el resultado del intercambio no es ni previsible ni constante. Esto significa que no existe ninguna autoridad, que pueda establecer un valor o decidir si un trabajo es útil o productivo, excepto los individuos implicados. Admitir que no hay autoridad, si no sus propios sentimientos y su contacto emocional es, lo comprendemos bien, aterrador para un carácter acorazado.


El beneficio (ganancias) y su antítesis, el pillaje

Nada más ambivalente que la palabra “ganancia”, “ganancias injustas” es el grito de los anteriores socialistas. La ganancia esta asociada a la culpabilidad, y el odio generalizado de las ganancias esta codificado por las leyes e imposición que confiscan con fuerza tales ganancias en nombre de la justicia social. Se pretende que si las ganancias fueran reducidas o eliminadas, la miseria humana desaparecería.

Pero la palabra ganancia no es siempre una designación negativa. Por ejemplo, Reich ha utilizado las ganancias adquiridas de sus consultas para la construcción de su laboratorio de investigación y la publicación de los primeros periódicos.

Es frecuente escuchar definir la ganancia como un bien conseguido por un individuo a expensas de otro. En el intercambio voluntario esta definición es insostenible. Si el granjero hubiera aumentado su bienestar por una acción que hubiera empeorado el de su vecino; entonces no hubiera habido satisfacción reciproca. El vecino estaría forzado a procurarse un trabajo suplementario para remplazar o esconder los productos de su trabajo; el granjero no tendría más razón para cultivar manzanas. En claro, el cuadro general seria una reducción de la productividad y una disminución de la interacción cooperativa de la sociedad. La palabra para designar la apropiación violenta del producto del trabajo por los individuos, pandillas o oficinas sociales es: “saqueo” una palabra que utilizan los economistas clásicos tales como Mill y Bastiat (2), pero que ha desaparecido del uso general desde que se aceptado la transferencia coercitiva como una bendición social. El beneficio es la consecuencia reciproca del intercambio voluntario; por otra parte, es el factor placentero y motivante sin el cual no podría haber trabajo positivo para la vida. El saqueo es la antítesis de la autorregulación y del intercambio voluntario.

Confundir el beneficio con su antítesis, el saqueo, vuelve imposible la protección de la función del trabajo basado sobre el placer. El hecho de decir que la ganancia es un medio por el cual una persona toma la ventaja sobre otra seria como decir que el intercambio sexual es un medio por el cual un hombre toma ventaja sobre la mujer o viceversa. Si uno no hace una distinción entre la violación o el encuentro genital amoroso, uno no encontrará la forma de proteger la salud genital de los miembros de la sociedad si no es por medio de reglas rígidas moralistas y mecánicas que gobernarían las relaciones entre hombres y mujeres. No hay esperanza de realizar un orden social positivo para la vida, si los que tiene una función del trabajo sana y productiva no pueden emprender intercambios recíprocos agradables y no pueden defender sus acciones positivas contra aquellos que querrían destruir este placer.

Aunque va mas allá del caso de este articulo, hemos de dar vistazo en temas de economía funcional a la función del mercado que uno calumnia y teme muy habitualmente. Allí donde existe la protección de la autorregulación de las relaciones trabajador/ productos del trabajo, cada trabajador, por la expresión de sus preferencias y de sus elecciones en materia de productos del trabajo y de intercambios, influencia la manera en la que los materiales, el tiempo, los esfuerzos y la capacidad son empleados. La sociedad se convierte en un medio de cooperación y de contacto mutuo provechoso. Aquellos que son más capaces de reconocer y de contribuir efectivamente y eficazmente a la satisfacción de los otros trabajadores se convierten en ricos. Es inútil de decir que esto es un poco difícil de digerir por el pequeño hombrecito; el preferiría que uno le dé sus productos del trabajo sin tener que contribuir a la satisfacción de algún otro intercambiando de los productos de su trabajo. Detesta la potencia obvia de trabajo que ha permitido al hombre convertirse en rico. La función de mercado permite la superposición de las funciones del trabajo de una forma que refleja las verdades profundas de la naturaleza tales como la función bioenergética y la expresión emocional subjetiva.


Estructura económica autoritaria

La relación trabajador/producto del trabajo, el intercambio voluntario y la apreciación subjetiva de lo que tiene de valor y de ganancia son las bases sobre las cuales esta fundada la economía. Pero, lo que es más importante: ellas nos dan la posibilidad de tomar las decisiones claras, de evaluar los aspectos socioeconómicos y de efectuar un análisis racional en términos de salud emocional y de satisfacción.

Para que una amplia mayoría de los objetivos sociales de nuestra sociedad sea implementada, debemos apelar al poder policial del estado. El estado obliga a la población productiva a darle una gran parte de los frutos del trabajo. Él lo redistribuye inmediatamente a los que, según su opinión, son los más pobres. Uno podría llamar a este proceder un saqueo. Aunque la mayoría de las personas dicen que detestan la estructura social autoritaria, cuando esto concierne a los productos del trabajo y al intercambio ellos actúan con el fin de promover tales formas autoritarias. La media se hacen también portavoces de estas medidas autoritarias. En la mayoría de los casos, la demanda de tales medidas es sólo una racionalización, siendo el motivo real la identificación con los oprimidos.

Se pretende que de no poseer tantos bienes materiales como se desee es muy dañino y por consiguiente es una “falta” que la sociedad debe combatir en prioridad. Esto se convierte en un problema más urgente que aquel de la protección de los trabajadores.

Un tal punto de vista esta en contradicción con el de Reich (3) según el cual el deseo y la envidia son funciones vitales normales que no causan acorazamiento salvo en casos extremos.

Es interesante imaginar que sería de la sociedad si el “principio de necesidad” tiene prioridad sobre la gratificación agradable, siendo aplicado a las relaciones sexuales. Uno puede imaginar la cantidad de protestas que habrían en el caso de que el gobierno decidiera un día imponer a las mujeres que se benefician de relaciones sexuales agradables y satisfactorias de tener un cierto numero de relaciones sexuales con hombres incapaces de encontrar una pareja sexual. El uso de la fuerza para imponer el “ igualitarismo sexual” es tan absurdo que uno se lo tomaria a broma. Sin embargo, eso es lo que pasa a nivel del trabajo cuando se usa la fuerza para “igualar”. Esto sucede a diario en el mundo entero y los resultados, aunque menos visibles, no son menos trágicos.

La peste emocional y la economía

Observamos que las declaraciones sobre la libertad económica responsable provocan a menudo una reacción emocional tan explosiva como aquellas sobre la libertad sexual responsable. A primera vista, esto puede parecer extraño, pero tan pronto como uno se da cuenta de que la ganancia, la evaluación, la satisfacción de la relación trabajador/ producto del trabajo y la autorregulación (necesaria para el intercambio voluntario) están estrechamente ligadas al funcionamiento humano, esto empieza a tomar sentido.

Allá en donde el intercambio voluntario está protegido, las personas capaces de una función-trabajo efectiva no están ocultos a las miradas envidiosas del pequeño hombrecito. El pequeño hombrecito no puede imponer sus opiniones, sus valores y sus deseos a los otros. Estar sin hacer nada se convierte en intolerable; el trabajador debe asumir la responsabilidad de sus propios actos, tanto como sus relaciones con los otros miembros de la sociedad. Tal responsabilidad va de la mano con una libertad y una productividad aumentada considerablemente, lo que hace el trabajo más agradable. Además, parece que la potencia en el amor y la potencia en el trabajo están estrechamente ligadas. La potencia que se expresa en el trabajo es una fuente de orgullo y de satisfacción, uno se siente como formando parte de la sociedad, contribuyendo a la alegría, al placer y a las necesidades de los otros. Los que no encuentran satisfacción en su trabajo pueden envidiar a los otros y servirse del control sobre los otros trabajadores para compensar su incapacidad en el trabajo, Esto se hace por el uso de la fuerza y del engaño, a través de la ayuda y de sugerencias interesadas y mezclando la política y la economía.

Por definición el hombre sano que trabaja es aquel que tiene por divisa “no me influye quien me mira”. De hecho, la incapacidad de de ocuparse de los propios asuntos en amor y en el trabajo es la característica del carácter peste emocional como lo describen Mathews (4) y Baker (5). Parece que existe un enlace significativo entre el comportamiento de aquel afectado de plaga emocional y de aquel que es incapaz de trabajar. Hitler es el ejemplo más abominable. Tenia una dificultad para mantener un trabajo por mucho tiempo, lo que más tarde le condujo a un activismo político de peste. Pero él no es una excepción, un vistazo a lista de tiranos, de activistas radicales, de asesinos, de grupos de liberación, etc…, muestra para cada uno de los casos un disfuncionamiento en el trabajo. Por el contrario, aquellos considerados como grandes hombres de estado. Lincoln, por ejemplo, son a menudo recordados por su actividad productiva y no política.

La peste emocional de derechas tiene un modus operandi particular hacia el intercambio voluntario. Su rigidez, su brutalidad y su misticismo le conducen a considerar la relación normal dar/recibir- que tiene lugar en el proceso de intercambio- como un signo de debilidad. Tales personajes insisten en la dureza, la crueldad y la necesidad de tomar lo mejor de los otros. Los logros siguientes de tales líneas de conducta son exhibidos como la prueba del poder individual. Los trabajadores autorregulados y motivados por el placer así como por los productos de su trabajo no están bien vistos, todo debe estar basado sobre el deber, las reglas de trabajo rígidas y la racionalización mística. Los verdaderos motivos no son admitidos, y observamos un factor de deshonestidad, de tentativas de ganar posiciones de poder no por el logro sino por el privilegio o la eliminación del competidor. A este respecto, la peste emocional reaccionaria se convierte en el apoyo de ciertas concesiones y privilegios por parte del gobierno a través de sobornos, chantajes, etc.… tal actividad es relativamente consciente; no hay pretensión de que esto pueda ayudar a alguien más.

El sistema económico del Fascismo Negro (6) debe ser distinguido del mercado libre y del intercambio voluntario así como del socialismo y del sistema económico del Fascismo Rojo. Von Mises (7) declara:

La economía fascista toma la apariencia de los mercados, de los precios, de los salarios, y de las tasas de interés ordinarias. Pero el intercambio de mercado es una impostura. Tales salarios, precios, tasas de interés, sin fijados por el gobierno… Son sólo términos cuantitativos en las ordenes del gobierno determinando el trabajo, los ingresos, los gastos y el nivel de vida de cada ciudadano.

Bajo el Fascismo Negro, las creencias místicas y el hecho de tener una contribución particular a ofrecer a la madre patria son fuentes de cooperación complaciente del pueblo. No recurrimos a la culpa, no atacamos las diferencias de capacidad o de productividad y se utiliza siempre el intercambio y el mercado, incluso si los desnaturalizamos.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Nuestra debilidad pandémica es el antisocialismo y es debido a la herencia milenaria de un formato mental adaptado a un contrato social con dominación para una minoría que posee el capital del conocimiento que lo transforma en fuerza y poder para equilibrar y superar a la masa. El conocimiento de dominación se basa en direccionar las funcionalidades naturales y las verdades del Ser desde la mecánica del lenguaje hablado, una verdad es atada y referenciada con símbolos agónicos y antagónicos, conceptos, relatos, normas, tribus, logros, como impregnación en el matiz cultural que condicionan la forma de comunicación y relación, por consecuencia el orden. El epicentro de sentido es concentrado en un símbolo de poder que representa a la energía del mundo, desde esta lógica se ajusta automáticamente un gradiente desde el exterior hacia el interior que se corresponde desde la posición débil externamente hacia la fuerte internamente, de la entropía hacia la neguentropía, en donde se ata en esta verdad un relato de un escalafón ascendente de supervivencia que potencia al símbolo para que las personas reactivas la transformen en objeto de poder externo desde sus efectos y así defender el símbolo parasitado en la verdad, en contraposición de un ser reflexivo que defiende la verdad poseyéndola interiormente y colectivamente al ser común en todos. Es por eso que el camino intuido reactivamente hacia el epicentro debe ser transformado con la atención consciente para el rencuentro con los valores del Ser desde el epicentro, desde el mundo de los sentidos o esencias de las verdades que reducimos y concentramos con la palabra. Los valores no solo son la riqueza del Ser sino también la seguridad de la voluntad que es el medio de comunicación con la realidad sintetizado en el YO.

Ser->cuerpo->formato mental->Yo->realidad

El formato mental direcciona a la maquinaria creativa desde dos concimientos, la mecánica de la realidad de todo lo que existe y desde el conocimiento de los procesos anímicos del Ser que mueve la materia, incluida su maquinaria biológica. Una se enfoca en las preguntas del qué, cómo, cuándo, dónde(la aplicación en el espacio y tiempo del escenario), y la otra desde el quién, por qué y para qué que forma(impulso del Juicio del actor). Esta unidad es energética y al mismo tiempo lógica, y es la huella que permanece en la memoria en donde las interpretaciones de esas lógicas son las que entran en contradicción con la verdad energética.
Desde aquí se pude verificar los efectos de la mala programación del juicio en descomunicación procurada desde el desconocimiento del sentido de la empatía cuyo desarrollo y afinación se consuma en la acción y constatación de las semillas de los procesos anímicos a los que sentimos como señales negativas y positivas, entendendemos como aciertos y desaciertos, comprendemos como atención y desatención, que es comunicación y descomunicación con la realidad. La evidencia es la atención a las señales negativas con una reacción al rechazo, no se consuma el sentir con su lógica de rectificación lo que provoca caos que es resuelto automáticamente por una simulación simbólica o simulacro de vida y un aumento del conocimiento material que es lo que genera control y seguridad de manera eficiente y eficaz, pero conservando una complejidad psicológica sin cause de canalizarla correctamente, es por eso que las variedades de lenguajes de expresión del Ser utilizan de esa complejidad creativamente para ser consumadas correctamente, básicamente la educación genera una ecología y economía en el pensamiento qu emantiene enfocado al ánimo, es lo que llamamos salud mental, tanto el cause del pensamiento mágico como el científico tienen el denominador común del discernimiento para concretar lo necesario en la realidad y utilizar de lo innecesario creativamente.

Anónimo dijo...

La relación del sentido de enpatia con la previsión del futuro es su amplitud que se penetra desde los sentidos en un viaje hacia el pasado(memoria), profundidad desde donde se proyectan construcciones y verificaciones de daños. Este proceso empátio es lo que denominamos como trabajo, la expresión libre del Ser en un punto fijo es el oficio, ampliar el espectro de expresión en todo momento es libertad. De aquí se verifican las condicionantes de las simulaciones del mapa mental proyectados desde los conceptos como el Amor, a medida que se experimenta y se rompe con los muros del concepto develado por la vida misma entre lo que debería ser con lo que es realemnte, se trasciende la fuerza de la palabra y en la constancia de permanecer en al realidad nos hacemos inmunes a su poder.

En la herencia del formato se constituyó un Juicio como un ente exógeno bajo la idea de Dios, las características del símbolo hicieron imposible para muchos el asentamiento del juicio en primera persona, es decir, en soberanía y responsabilidad sobre sus actos y frutos. Estamos en el proceso colectivo del asentamiento reconociendo la figura del nosotros en ese juicio desde los denominadores comunes hasta consolidar el sentido central del bienestar y felicidad impulsado y trascendido del instinto de supervivencia. Mientras tanto en nuestro desarrollo experimentamos intermitente e inconscientemente los estados descomunicados del matrimonio oprimido-opresor y los de libertad del Ser, en donde el bienestar y la felicidad disminuyen su percepción desde la periferia del sentido.
La suceptibilidad de cooptación del Juicio parte del estado anatural necesario para el aprendizaje en donde se configura una percepción de poder, respeto y seguridad de manera externa, es por eso que la masa agobiada por el miedo acentuado desde el desconocimiento tiende a la sumisión ante la fuerza bruta, eventualmente de los que concentran y acumulan los símbolos de poder. Así es que el problema no radica en el potencial de la herramienta exclusivamente que posee un sentido de autoexistencia permanente, sino en quién la utiliza, ya que la herramienta, objeto, idea puede ser desmantelada hasta sus cimientos descubriendo los sentidos del creador de ella, por ejemplo descrubrimos el sentido de la maquinaria estatal y de su formato constitucional, que para operarlas correctamente a nuestro servicio se necesitan de los mismos conocimientos a desarrollar en la vida. Esto descubre que existe una profesión en las sombras basado en el diseño y construcción de los formatos mentales mediante el sistema educativo y la cultura que actúan de huellas generacionales. Tal vez debamos ampliar ese margen de acción haciendo partícipes al alumnado en los proyectos colectivos de cambio en el bien común y así acercaremos el mapa mental al territorio de realidad y socialización. Esta potencia conjunta nos ayudaría a enfocar y fortalecer los procesos de cambios profundos durante las crisis y así romper con el patrón de dominación en el escalafón mundial en donde la deuda, el sometimeinto y la invasión como procesos garantizados por la técnica que provocan los delitos de lesa humanidad amparados de la mala práxis y la aceptación incoscniente desde el voto. Si bien se tiene estimado la quita de deuda o la condonación de la misma, el paso correco es el juicio penal por crímenes de lesa humanidad y así cerrar el ciclo que siempre y cocecha con sacrificios humanos.