miércoles, 11 de septiembre de 2019

FUNCIONES ORGONOTICAS EN EL CICLO "SOLUNAR" ( I )

¿ De qué forma estamos arraigados/as en la naturaleza? es algo que no solemos tener presente estando como estamos habitualmente enfocados/as en nuestra cotidianeidad. Así, de esta forma, olvidamos este espacio que compartimos con todos los seres vivos y del cual formamos parte.

La siguiente entrada es una traducción del articulo original en francés que se publicó en la revista de Sciences Orgonomiques el año 1988. 3r Année nº 11. Fonctions orgonotiques dans le cycle "solunare". 





Sciences Orgonomiques 3r Anné nº 11 -1988

Funciones orgonoticas en el ciclo “solunar”



Drs. R.Blasband, M.Ganz, Ch.Konia

Introducción

Los estudios sobre la influencia del sol y de la luna sobre los organismos vivos comenzaron con Arrhenius en 1898. Encontró que los ritmos de los nacimientos y de las menstruaciones estaban repartidos sobre la base del mes tropical. Fleiss ( 1906) y Petersen (1947) aportaron pruebas irrefutables según las cuales los ciclos de 28 días influencian una multitud de estados fisiológicos: el pH de la sangre, el metabolismo basal, las crisis de epilepsia, las muertes por paro cardiaco, los suicidios, los nacimientos, las enfermedades y la muerte (1). Burr, midiendo las diferencias de potencial duna corriente continua pasada en arces, encuentra variaciones de intensidad y de polaridad correspondiendo a las diversas fases lunares y a las estaciones (2). Ravitz encontró correlaciones similares entre los ciclos lunares, los cambios de humor y las modificaciones bio-eléctricas que se producen de forma periódica en los humanos (3)

El ciclo “solunar” fue descubierto por John Alden Knight. Deportista y escritor, Knight fue puesto al corriente sobre la actividad cíclica de los humanos con la lectura de guías de pesca y de caza que mostraban que el animal de caza estaba más activo cada vez que la luna estaba “directamente por encima e la cabeza” “o “debajo de los pies”, es decir en el cenit o en el nadir. Durante estos periodos lunares, la caza y la pesca eran más fructíferas (4).

Knight encontró también otros aspectos del comportamiento natural de los seres vivos ligados a los periodos lunares. Esto comprendía: la eclosión de las crisálidas, el vuelo nupcial de los insectos, el canto del grillo migratorio, la perdida de la precaución natural de las truchas, la alimentación y el canto de los pájaros, la floración de las flores. En el hombre remarcó: el desencadenante de las contracciones del trabajo en el momento del parto, mayor vigilancia, reacciones musculares más rápidas y la aparición de insomnios. Knight observó una sucesión de actividades típicas al inicio del periodo, mientras que treinta minutos antes del inicio de este periodo, el animal observaba un momento de inactividad absolutamente inhabitual. Por ejemplo, miremos en este momento un pequeño estanque: vemos que nada se mueve. Cuando el “periodo” empieza, son las criaturas y los insectos más pequeños que comienzan a moverse, seguidos de cerca por los cangrejos de rio y  entonces por los peces y las criaturas acuáticas más grandes. En la mitad del “periodo”, los pájaros y los pequeños animales se empiezan a activar, seguidos más tarde por el hombre y los grandes mamíferos. Una grafica de la actividad durante el ciclo se vería así




Después de años de búsqueda, Knight, encontró que el diagrama más preciso para representar la influencia de la luna se obtendría trazando la resultante de las fuerzas gravitacionales de la luna y el sol, habiendo tenido cuidado de conceder a la influencia de la luna dos veces la del sol. El periodo solunar es el momento donde ésta fuerza esta aplicada directamente a nuestra longitud precisa. Un gran periodo solunar dura dos horas y se produce dos veces por día. A medio camino de los grandes periodos, hay otro periodo más corto de actividad animal aumentada. Es un pequeño periodo que es aparentemente inexplicable. Un opúsculo dando la lista de periodos cotidianos se publica anualmente; lo utilizamos para nuestra búsqueda (5).

Knight  emitió la teoría que, durante los periodos solunares, los rayos cósmicos son canalizados hacia la tierra a lo largo de “líneas de fuerza” existentes entre la tierra, el sol y la luna. El contacto entre los rayos cósmicos i las moléculas en nuestra atmósfera producirían, según él, un exceso de iones negativo que son conocidos por tener una influencia excitante sobre la vida.

Sin embargo, querríamos por nuestra parte, poner al acento sobre el papel de las funciones orgonóticas en el ciclo solunar. La tierra. Como demostró Reich, esta rodeada de un campo o un océano de energía orgónica que es capaz de pulsación espontanea y que es extremadamente sensible a las influencias solares y cósmicas. La luz, por ejemplo, es considerada por Reich como un fenómeno local resultante de la luminación del campo de orgón planetario bajo la estimulación del sol (6). Los organismos terrestres tiene también un campo orgonótico que es sensible a los cambios del campo planetario. Por ejemplo la expansión en un sector del campo planetario dispara una expansión en todas las criaturas vivientes en el interior de la misma. En suma, se van a sentir “bien”. Emitimos la hipótesis que los periodos solunares son desencadenados por la acción del sol y de la luna sobre el campo de energía orgonótico de la tierra. Por una excitación mutua, los cambios en este campo son entonces transmitidos a todas las criaturas que lo habitan, lo que tiene por efecto su aumento de actividad constatada.

Si este concepto es verdadero, debemos esperar a encontrar diferencias en el funcionamiento de los aparatos, conteniendo o midiendo la energía orgónica, durante y entre los periodos solunares. Para este fin, recogimos los datos de experiencias anteriores y encontramos que eso fue así. Por ejemplo encontramos una relación entre la respuesta a la excitación del acumulador de energía orgónica (ORAC) y su actividad durante el ciclo solunar. Durante el invierno de 1969-69, constatamos que a la salida del sol, los cambios de temperatura en el interior del ORAC se producían según una pulsación: una caída pronunciada de temperatura estaba seguida, poco después, por un aumento repentino hacia un máximo luego un descenso gradual hacia una meseta (7) (Cf.Fig.2).




Esta gráfica tiene un parecido llamativo con la curva de actividad durante un periodo solunar (Cf. Fig.1). En los dos casos las curvas de excitación son de naturaleza no mecánica: el estimulo externo primero produce una bajada inesperada de la excitación seguido de una subida repentina hacia un máximo. Es una reacción que observamos frecuentemente en los sistemas vivos. La ameba, por ejemplo, se contraerá antes de dilatarse cuando siente la comida. El gato cuando acaba de ver a su  presa se tiende antes de saltar para matar. Estas son sucesiones orgonóticas, no mecánicas y pulsativas.

En 1974, hemos señalado que el DOR-buster médico inhibía de forma marcada el crecimiento del tumor al comienzo de su evolución en los ratones a los que se habían trasplantado tumores mamarios (8). Por suerte, habíamos anotado el momento del tratamiento en esta experiencia y encontramos ahora, por coincidencia, que todos los tratamientos de la primera semana habían sido dados durante un gran periodo solunar.

Alentados por estos datos, conducimos un estudio-piloto de tratamiento por el ORAC de un pequeño número de ratones cancerosos. Algunos eran tratados durante los periodos solunares, otros entre estos periodos y otros nada. Los tratados durante los periodos guardaban una apariencia más sana y mucho más tiempo que todos los otros. Consideramos entonces conducir una experiencia más minuciosa con el fin de probar mejor el efecto solunar.



( Continúa...)

1 comentario:

Unknown dijo...

Una excelente exposicion sobre la energía orgonomica que influye sobre las másas atmosféricas en el desarrollo de la curación del cuerpo. Pero la energía de nuestro cuerpo mental genera otro análisis y ahí el psicoanalisis opera.