domingo, 27 de abril de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA- LAS ESTRUCTURAS DEL CARÁCTER Y LOS TEMPERAMENTOS

 Esta nueva entrada la podeis encontrar editada en el nº   nº 28 de la revista bimensual GiroSalut.En esta ocasión  el Dr. Carles Frigola nos propone una descripción de los temperamentos siguiendo a  Paracelso ( 1494-1541)






LA MEDICINA ORGONÓMICA

Las Estructuras del Carácter y los temperamentos

Dr. Carles Frigola


Los escritos de Paracelso (1494-1541), el médico más famoso de Renacimiento, tuvieron tal difusión en su tiempo que, aún hoy en día, en lenguaje coloquial nos referimos a una persona con un carácter dulce ( que es tranquilo, flemático), un carácter amargo ( que es colérico y está amargado), un carácter salado ( que es sanguíneo y dicharachero ), o el carácter ácido perteneciente al melancólico.

W. Reich siguió los pasos de Paracelso y denominó a la parte fisiológica de la libido de Sigmund Freud, energía orgónica. La palabra provenía del vocablo que había utilizado anteriormente Paracelso al hablar del cuerpo humano como organismos, que incluía y sobrepasaba la dualidad psicosomática entre el cuerpo y la mente como dos entidades separadas. Dicotomía que todavía hoy en día sigue existiendo en la medicina alopática.

Proponemos aquí una descripción  de los temperamentos y seguiremos a Paracelso, que era, como W. Reich, un sutil observador de la naturaleza del hombre y del cosmos.


Para nuestro estudio deduciremos a 4 los tipos de carácter: los sanguíneos, los nerviosos, los biliosos o coléricos y los flemáticos. En realidad no hay un tipo exclusivo de carácter, sino que cada persona tendrá estos cuatro caracteres mezclados en grados desiguales en su personalidad total. Es decir, pueden variar desde los caracteres equilibrados, que no muestran ninguna nota particular hasta los más desequilibrados.

( continúa...)

martes, 15 de abril de 2014

CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO ( VII )

Esta es la continuación de la entrada anterior publicada en el blog el día 5 de Abril y corresponde a la adaptación de un artículo leído en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomía en Munich (RFA), Junio de 1984; escrito por el Dr. Giuseppe Cammarella y publicado en la revista de Sciencies Orgonomiques 1ère Année nº1-1986. Con esta entrada queda completado el artículo mencionado anteriormente. 

(. . .)

Tengo en la memoria a otro niño, de 11 años de edad, que sufría crisis de ansiedad aguda, dificultades de respiración, sensaciones de asfixia, nauseas frecuentes, vómitos y dolores abdominales. Se sentía el intestino ”nervioso”. “Como si un motor estuviera continuamente en marcha”. Estaba agitado, hiperactivo, se mordía las uñas, tenia tics faciales. Se sentía a veces perdido, desorientado, desconectado del resto del mundo y esto le daba la sensación de una muerte inminente. Tenia pesadillas, ideas hipocondriacas y paranoides.

En este caso, una gran parte de los síntomas era debida a la cólera y el odio profundamente reprimidos. El niño buscaba reducir los estímulos ansiogenos reduciendo su respiración y su contacto ocular. En terapia su agresividad ha sido alentada y su sonrisa estereotipada ha estado constantemente puesta en evidencia. Todo esto parecía aumentar su tendencia  a “irse”, a perder todo contacto ocular. Yo lo obligaba entonces a mirarme cogiéndole el cuello y masajeando los músculos occipitales.

Después de la primera sesión, toda la sintomatología aguda había ya desparecido, Pero la ansiedad que había alimentado los síntomas estaba presente libre y aumentó de tal modo, que una tarde el niño tuvo una crisis de pánico. El mismo me hizo llamar a su casa. Lo cogí en mis brazos, hablándole y explicándole la razón de sus miedos mientras le masajeaba la zona occipital-cervical muy contracturada. La respuesta del niño fue inmediata, se calmó, me dio las gracias y consiguió dormir toda la noche.

En las sesiones siguientes fue necesario atacar sus defensas caracteriales superficiales y alentar nuevamente su agresividad física y verbal, haciéndole jurar e insultarme. Esto fue muy difícil para el realizarlo. Fueron necesarias numerosas sesiones  antes de que pudiera decirme estas palabras con los ojos cerrados (alejado del mundo). Después poco a poco, consiguió jurar y blasfemar con los ojos abiertos (contacto con sus propias emociones). El trabajo vigoroso e intensivo sobre el segmento ocular hizo tabla rasa de todos los fenómenos disperceptivos y de ideación paranoide. También hizo salir profundos sollozos, tristeza, dolor así como también el sufrimiento emocional( ¡Que contraste con su bloqueo afectivo de antes!).

En la sesión 27 fue posible parar el tratamiento puesto que el niño no tenia ya ningún síntoma y tenia un buen contacto con el entorno (2). Actualmente han pasado ocho años y ningún síntoma ha vuelto a presentarse. El niño se ha convertido en un hombre joven y guapo de 19 años bien desarrollado y lleno de espíritu.


*  *  *

Una joven chica a finales de la adolescencia vino a la terapia acompañada de su madre. Ella no era capaz de quedarse sola en casa. Necesitaba que su madre la acompañase a todos los sitios, no podía coger el ascensor ni estar entre la multitud.

Ha sido necesario enseguida trabajar sobre el segmento diafragmático (lo que no se hace normalmente) y esto se hizo en tres formas:

1) haciéndola gritar de forma que se crear un empuje de energía sobre el diafragma y así aliviar la contracción.
2) movilizando el tórax fijado en una posición inspiratoria (con razón, para que cada movimiento espiratorio profundo- movilizando el diafragma- le hiciera sentir un odio terrible que rechazaba obstinadamente a aceptar, ocultándose detrás de una fachada de niña incomprendida);
3) simulando el reflejo del vómito.

A la 4ª sesión casi todas sus fobias habían desaparecido. A la 21ª sesión, ella que tenia miedo de la multitud, fue a bailar a una discoteca. A la 25ª sesión, ella que sufría una terrible ansiedad de caer, fue a hacer esquí.



CONCLUSIÓN


El. trabajo de cuidados de urgencia orgonómicos en el niño reposa sobre la comprensión teórica de los obstáculos que dificultan el libre desarrollo del niño, reposa también sobre la estructura de quien es llamado a proporcionar los cuidados de urgencia. Sin embargo, depende en gran medida de la cooperación de la madre. Según Reich (3) hay tres categorías de madres:

1) Las que aprenden fácilmente las técnicas de cuidados de urgencia orgonómicos y saben aplicarlas.
2) Las que pueden aprenderlas pero no se atreven a aplicarlas y necesitan ser alentadas.
3) Aquellas que están demasiado enfermas para ser capaces de aplicarlas (Yo no trato a los niños de estas mujeres pues sin su ayuda mi trabajo no podrá mas que ser limitado).

Los cuidados de urgencia orgonómica son una herramienta indispensable para la prevención de biopatias, del acorazamiento crónico y para el alivio o disolución de la coraza actual. Es también un recurso por el cual se puede transformar un acorazamiento permanente en acorazamiento funcional que el niño puede utilizar a su elección según sus necesidades.

Donde acaba el trabajo de auxilios de urgencia orgonómicos, empieza la terapia a largo plazo. En algunos casos es preferible diferirla, en otros  casos es mejor empezar enseguida. Pero sea cual sea el caso, el trabajo de auxilios de urgencia orgonomicos debe estar hecho exclusivamente en interés del niño y no en interés de una moral o de una ideología religiosa o política. Como Reich ha dicho (3): “Todos los que trabajan en este campo deberían saber que tratar a los niños  por la orgonomía nos hace participar de la revolución más radical de la historia de la humanidad…Nosotros trabajamos en las mismas raíces de la naturaleza humana.Debemos confiar en el lazo que existe entre nuestros niños y la naturaleza y confiar en ellos para el futuro de la cultura y de la civilización”



BIBLIOGRAFIA

1) -  LEVI-STRAUSS,C.: Le regard éloigné. Paris, Plon, 1983
2) - CAMMARELLA, G.: “ Orgone-terapia d’un pre-adolescente schizoide” Scienza Orgonomica, 1979,                                                 I: 1,57-73.
3) -  REICH,W.: Children of the future. New York: Farrar, Straus & Giroux, 1983.



sábado, 5 de abril de 2014

CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO ( VI )

Esta es la continuación de la entrada anterior publicada en el blog el día 27 de Marzo y corresponde a la adaptación de un artículo leído en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomía en Munich (RFA), Junio de 1984; escrito por el Dr. Giuseppe Cammarella y publicado en la revista de Sciencies Orgonomiques 1ère Année nº1-1986

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Un niño de nueve años y medio fue traído a la terapia por problemas escolares, problemas de socialización y numerosos tics.

Cada vez que entraba en el consultorio médico sus ojos estaban mirando al suelo y caminaba de lado como un cangrejo. Era un niño apagado de una monotonía increíble, con grandes problemas de contacto hasta el punto de chocar contra los muros o de tropezar cuando caminaba. En la escuela parecía totalmente carente de lógica, de fantasía de imaginación. Todo su organismo parecía petrificado de terror. Fue necesario reactivar sus emociones trabajando con vigor a nivel de los ojos y haciéndole expresar sus emociones con todo el cuerpo. Aconsejé a su madre masajearle en la nuca muy a menudo y hacerle seguir con los ojos una fuente luminosa en movimiento, de modo que él pudiera expresarse fuera de las sesiones. Le aconsejé también  de obligar al niño a mirarla a los ojos, puesto que tenía una fuerte tendencia a evitar la mirada. Era también necesario que ella detuviera  las brutalidades verbales y físicas que el padre y la abuela materna ejercían sobre su hijo.

La madre se interesó tanto en la terapia y quedó tan impresionada por los progresos de su hijo que deseó también emprenderla, Situación ideal, puesto que la madre descubre su infancia olvidada y se vuelve capaz de comprender la de su hijo. El niño siente  a su madre mucho más cerca de él: ella un adulto, debe hacer frente a la mismas emociones que él, un niño, debe afrontar. De repente, una intimidad afectiva, una complicidad emotiva y una comprensión recíproca de establecen. Y cuando el dice a su madre. “tengo miedo de ir a la terapia” ella le responde: “Yo también” y él asombrado exclama: “ Pero cómo? Tú eres una persona mayor” Sin mas discurso, la llamada “dignidad” de los adultos se hunde, el niño nos siente niños y nos respeta de la misma forma que respeta a los niños de su edad. Pero es un respeto real, espontáneo, basado en la admiración y en el amor, y no un falso respeto basado en el miedo o la envidia.

En la 3ª sesión el tic de los párpados y los movimientos espasmódicos de la cara y del cuello habían desaparecido. El niño se había vuelto más sociable, menos taciturno, no asaltaba más a sus compañeros sistemáticamente y empezaba a interesarse en lo que sucedía en el mundo (seguía por ejemplo el diario televisivo, cosa que no había hecho antes. Actualmente reaccionaba bromeando y no llorando, a los gritos de su padre (la liberación de su agresividad en terapia le permitía soportar la brutalidad a la que estaba sometido)

A la 20ª sesión vi a su maestra de la escuela  que me ha informado de resultados sorprendentes. Dijo que el niño sabe explicarse, que es más abierto, más lógico, que se siente bien en clase y que se aplica mucho. Respecto a la madre, estaba contenta de darse cuenta de que su hijo miraba a las personas directamente a los ojos y que caminaba sin apoyarse.

A la 26ª sesión he sabido que-por primera vez en su vida- se enfrentó a su padre levantando la voz y con los ojos muy abiertos (ha sido capaz de exteriorizar  su cólera controlando su terror). A propósito, no es necesario creer que nosotros  creamos el caos en las familias poniendo a los niños contra los padres. Es una cosa que no debe nunca producirse pues seria ineficaz, es decir nocivo para el niño que padecería las consecuencias. Esto no se produce nunca  si se ponen de manifiesto las emociones del niño de una forma gradual y siguiendo un cierto orden. El terapeuta debe explicar claramente a los padres que el comportamiento del niño y su estado emocional están ligados al progreso de la terapia. Es necesario al menos que uno de los padres esté de acuerdo con el terapeuta y la apoye en su trabajo, Los padres deben de estar preparados a hacer frente y tolerar las consecuencias de tal terapia e incluso a  amortiguar los daños que pueden surgir en el seno de la familia.

En el caso de este niño, 26 sesiones de 20 minutos cada una fueron suficientes  para hacer desaparecer todos los síntomas por los que había sido llevado a terapia. Aún no estoy satisfecho, hay aún un inmenso trabajo a hacer. El resultado final  es sin embargo muy prometedor puesto que su madre ha sido muy inteligente y el contacto con su hijo ha sido, y es, de una ayuda preciosa.

*   *   *

( Continúa...)