jueves, 27 de marzo de 2014

CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO ( V )

Aquí tenéis una nueva entrada  continuación de la entrada anterior publicada en el blog el día 20 de Marzo y corresponde a la adaptación de un artículo leído en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomia en Munich (RFA), Junio de 1984; escrito por el Dr. Giuseppe Cammarella y publicado en la revista de Sciencies Orgonomiques 1ère Année nº1-1986


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Los sueños de los niños son a veces útiles y confirman ciertas hipótesis del médico.

Un niño de 10 años sueña con la casa donde vivia a la edad de 3 años y que encontraba su bicicleta de cuatro ruedas enterrada en el jardín. Este sueño simboliza el redescubrimiento del juego, y una profunda nostalgia de la época en la que vivia a gatas ( vivia entonces con sus padres unidos, mientras que ahora estan divorciados). Su padre que ha obtenido la custodia del niño, lo ha criado según sus propias ideas de autoregulación aplicadas de forma rígida y errónea, lo que ha obligado al niño a madurar demasiado rápido, a convertirse en adulto antes de hora. Era sorprendente ver como el niño imitaba la dureza de su padre. Fué abandonado en su evolución y tenia problemas de socialización con los niños de su edad. La terapia ha disuelto su dureza como para finalmente poder sollozar, lo ha suavizado. Su apariencia es más armoniosa. Él es bueno en dibujo, y, en la 18ª sesión me ha ofrecido un dibujo diferente de los precentes: las características de los personajes ya no eran geométricas y mecánicas, sino más flexibles, más dulces y graciosas.

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(Continúa ...)

jueves, 20 de marzo de 2014

CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO ( IV )

Esta es la continuación de la entrada anterior publicada en el blog el día 12 de Marzo y corresponde a la adaptación de un artículo leído en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomia en Munich (RFA), Junio de 1984; escrito por el Dr. Giuseppe Cammarella y publicado en la revista de Sciencies Orgonomiques 1ère Année nº1-1986



CASOS CLÍNICOS


El caso de un niño difícil de 10 años me es especialmente querido por mi. Sus padres me lo trajeron a causa de sus problemas escolares. Tenia grandes dificultades con la lectura (dislexia), sus redacciones eran un verdadero desastre, era un mal alumno, muy por debajo del nivel de la clase. Sus padres estaban convencidos que el estado de sus hijo era debido a una enfermedad orgánica de origen genético ( “Desde su nacimiento siempre ha sido así”). Casi todos lo consideraban  retardado o por lo menos “extraño”. A juzgar por sus resultados escolares, por su comportamiento en la vida diaria, por su nivel psicológico aparente, uno no podía más que darle dos o tres años de edad mental. Mientras, en su conversación conmigo, lo que decía era muy vivo y lógico hasta tal punto que su inteligencia no podía ser puesta en duda. Desde el principio me dio la impresión de estar contraído, de estar encogido por razones bien precisas. Para mi era un ejemplo asombroso de cómo uno puede paralizar a un niño privándolo de iniciativa, frenando su alegría de descubrir, limitando su expresión corporal y sus movimientos físicos ( “ no te muevas”, “ no toques”, “ cállate”). Encarcelándolo en una serie de códigos morales, denigrándolo y embruteciéndolo. El niño daba la sensación de ser una marioneta bien criada.

En casa recibía un doble mensaje: represión inflexible por parte de su abuela materna ( quien de hecho crió al niño hasta la edad de seis años) laxismo por parte de sus padres permisivos. De esta forma arrojado a sus emociones, su estructura energética  era caótica y buscaba frenarlas con rituales obsesivos, la fuga en la fantasía y algunas veces explosiones de cólera destructiva.

Al principio rechazó la terapia diciendo textualmente: “Yo no quiero crecer, así que es inútil que venga ¡” Situación aparentemente sin salida. Sin ocuparme  de su comportamiento de bebé hice una llamada a su inteligencia y lo animé a expresar sus emociones. Me puse a su nivel y me expresé simplemente como un niño de su edad ( que asombro y que estupor en sus ojos):inmediatamente se sintió a gusto y su complejo de la autoridad empezó a flaquear puesto que se dio cuenta  de que yo también – aunque adulto- podía ser como un niño.

El contacto establecido, empecé a trabajar biofísicamente. Era suficiente una ligera y corta estimulación de los músculos al nivel de la garganta y del diafragma para provocar reacciones intensas (pánico, vómitos, sollozos). El trataba constantemente de huir, de hacer sus caprichos o de apiadarme. Era necesario volver a crear fronteras para un niño tan desorganizado para que se apoyara en un terreno solido. Debe sentir nuestra firmeza. Contrariamente a los padres el terapeuta no esta obstaculizado por un lazo emotivo demasiado fuerte con sus jóvenes pacientes. Puede ser movido por sus expresiones emocionales y auténticas, pero sin estar ansioso como lo estarían sus padres. Puede por lo tanto ayudar a los niños a liberar su iniciativa (a menudo obstaculizada por los padres y en particular por los padres “progresistas”),a liberar su personalidad ( ayudándolos a expresarse como ellos desean y no como desean los demás), a liberar sus emociones (por medio de desahogos emocionales).

Con mucha discreción, investigué sobre sus conocimientos sexuales, en particular sobre la masturbación, y me di cuenta de que sus obsesiones escondían una gran angustia sexual (  aunque sus padres  permisivos de paseaban desnudos en casa).

Concentré el trabajo biofísico sobre el bloqueo agudo de la garganta. Era necesario primero liberar ese segmento, incluso si yo sabia que a nivel de los ojos había mucho trabajo para hacer. Cada grito provocaba fuertes sensaciones, también comenzaba a hacer el bebé, se levantaba, pataleaba, hacia caprichos y rehusaba continuar gritando. Yo me contentaba con mirarlo, no mostrando ningún interés a lo que exhibía y le decía: “Hay ciertas cosas que se han de hacer y tú no puedes dejar la habitación antes de haber hecho lo que yo te he pedido”. Él volvía entonces a estirarse y yo continuaba mi trabajo en él como si nada hubiera pasado, sin reproches y sin moralizar. Mi silencio y mi indiferencia a propósito de su crisis de cólera le hicieron comprender claramente ( sin haber recurrido a la palabra) que yo no aceptaba en absoluto su manera de actuar. Gracias a la liberación sistemática de la agresividad y de llantos, el niño empieza a percibir su miedo intenso. Cuanto más miedo, más se comportaba como un bebé y más sus padres lo trataban como tal. Aconsejé a sus padres parar de estar siempre detrás de él, de mimarlo, pero tratarlo normalmente con firmeza y comprensión.

Desde la 10ª sesión, los padres se percataron que el niño se volvía más sociable en la escuela y más independiente en casa ( lo que era difícil de aceptar para ellos, que tenían la costumbre de mimarlo como a un pequeño. Me di cuenta que sus obsesiones habían disminuido y su capacidad de concentración había aumentado. El clima familiar era más relajado puesto que los padres estaban menos ansiosos acerca de su hijo. ¿Qué había pasado? Yo había asegurado a los padres por una parte que el trabajo escolar no tenia ninguna importancia: uno no puede concentrarse cuando está constantemente atormentado por grandes problemas emocionales. Los padres empezaron a tener conciencia de las graves dificultades emocionales de su hijo y se volvieron más comprensivos con sus hijos. Por otra parte, un examen neurológico que yo había requerido  aun especialista no había revelado nada anormal. El neurólogo confirmó que el estado del niño era debido a conflictos emocionales. El también estuvo sorprendido de la inteligencia y de la vivacidad de este niño que no concordaba en nada con su comportamiento y sus resultados escolares.

A la 22ª sesión, he tenido una entrevista con su maestra de escuela ( le había pedido que anotara todo cambio en la conducta del niño a partir del momento en que él había empezado la terapia).
Ella me trajo lo siguiente:
1)                 El niño exponía perfectamente la lección si hablaba en voz baja, mientras que se equivocaba siempre si alzaba la voz.
2)                 Por primera vez en tres años ha sabido su lección de historia.
3)                 Se ha vuelto más agresivo, hace daños en la escuela y manifiesta abiertamente su aversión hacia ella.
4)                 Escribe mejor si se le acaricia la cabeza ( en particular la nuca). Todo esto demuestra que el niño acorazado es infeliz y temeroso, tiene un espíritu tortuoso y su apariencia física es desamparada hasta el punto de dar la impresión de ser discapacitado. Poner al día el odio, las pulsiones destructivas y todas las otras emociones secundarias, restaurar la vitalidad del niño, restaurar su coraje y confianza, de modo que en presencia de las dificultades ya no tenga que refugiarse en un mundo de fantasía, ni reaccionar de forma impulsiva, ni controlarse por medio de rituales obsesivos.

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( Continúa...)





miércoles, 12 de marzo de 2014

CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO ( III )

Esta es la continuación de la entrada anterior publicada en el blog el día 5 de Marzo y corresponde a la adaptación de un artículo leído en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomia en Munich (RFA), Junio de 1984; escrito por el Dr. Giuseppe Cammarella y publicado en la revista de Sciencies Orgonomiques 1ère Année nº1-1986


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CONSIDERACIONES GENERALES


Cuando el niño se ha habituado al ambiente terapéutico y al terapeuta, empezamos a descifrar su expresión corporal que nos da una impresión general de su estructura, de su vitalidad, de su nivel energético ( y de su capacidad de tolerar el aumento de energía), de su grado de contacto. Queremos al mismo tiempo conocer a los padres ( o a las personas que crían al niño) no únicamente para conocer mejor sus problemas y su historia sino también para comprender con quien el niño busca identificarse y cuales son los rasgos caracteriales y biofísicos que trata de imitar. Queremos también obtener información sobre su comportamiento, sus interacciones, sobre la atmosfera que reina en casa ( abierta o opresiva; alegre o lúgubre; entusiasta o apagada; represiva o permisiva; tranquila o ansiosa; de comprensión o de amor posesivo; de bondad o de resentimiento y rencor, etc.) Investigamos sobre la felicidad emocional y sexual de los padres, sobre las relaciones que existen entre ellos y con sus hijos.

En la continuación del examen del niño estamos atentos a la expresión de sus ojos, de su cara, a la movilidad  de su expresión, a su caminar ( delicado, flexible, dulce, bien equilibrado o ladeado, espasmódico, despejado, reticente, fragmentario).
 Debemos examinado los síntomas que el niño sufre, evaluar  si son debidos a una coraza ya formada o en curso de formarse y, en el primer caso, si la coraza es superficial o toca ya en profundidad la estructura del niño.

Antes de comenzar el trabajo biofísico, el terapeuta debe acordarse de que la forma de atacar la coraza no es la misma en los auxilios de urgencia emocionales que en la terapia a largo plazo. Esto no es todo, el tratamiento varia según los grupos de edad. De 0 a 6 años, el trabajo consiste esencialmente en prevenir la formación de la coraza; de 7 a 17 años, debemos limitarnos a aligerar los síntomas contentándonos con una disolución parcial de la coraza, sin buscar eliminarla totalmente. Los niños tienen necesidad de una coraza dentro de una sociedad acorazada. Esto no significa: “¡Puesto que la tienes te la guardas!” Al contrario, haremos todo para parar el desarrollo y los daños causados por una coraza ya presente, permitiendo al niño conservar justo la que necesita para poder defenderse contra esta sociedad acorazada y para poder disfrutar al máximo de la vida.

El trabajo orgonómico con los niños es más rápido que con los adultos. Para estos últimos la biopatia es ahora ya crónica y la terapia debe ser gradual  a fin de que puedan habituarse a las nuevas sensaciones y emociones. Esto es diferente para los niños. Se trata de eliminar lo más rápido los síntomas que los perturban y que dificultan su desarrollo sano y de frustrar así el proceso de contracción biopatico.

Para los auxilios de urgencia de los niños más pequeños (edad pre-verbal) la presencia de la madre es siempre necesaria. Con ellos el trabajo es exclusivamente biofísico. Examinaremos con atención el segmento ocular y la movilidad de los ojos; intentaremos relajar los nodos espásticos masajeándolos suavemente,  cosquilleándolos o a veces  irritándolos enérgicamente. Los niños podrán finalmente expresarse a fondo gritando a pleno pulmón, llorando o riendo de todo corazón: su tez se volverá de un rosa uniforme y serán más abiertos y relajados. En el caso de congestión energética en los segmentos superiores utilizaremos dos medios físicos
1) El baño de asiento frio
2) la cataplasma de arcilla sobre el bajo-vientre.

Estos dos medios absorben el DOR y en consecuencia restablecen el equilibrio energético en el  niño.

El trabajo biofísico corregirá la tendencia a la lordosis, la concavidad natural del abdomen se restablecerá así como el reflejo del orgasmo. En cuanto a los cuidados de urgencia en los niños de edad escolar, es necesario hacer un ejercicio de gran firmeza y mucha comprensión. No  olvidemos que tenemos que tratar con niños neuróticos y no los podemos tratar como a niños capaces de auto-regulación. El principio ningún  niño quiere venir a la terapia y, claro está, es necesario forzarlos. Pero una vez que los niños se habitúan a la situación terapéutica, comprenden rápidamente lo que se espera de ellos, sobretodo si son vivos e inteligentes.

miércoles, 5 de marzo de 2014

CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO ( II )


Esta es la continuación de la entrada anterior publicada en el blog el día 27 de febrero y corresponde a la adaptación de un artículo leído en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomia en Munich ( RFA ), Junio de 1984; escrito por el Dr. Guiseppe Cammarella y publicado en la revista de Sciencies Orgonomiques 1ère Année nº1-1986

(...)
Contrariamente al patrimonio genético ( conjunto de códigos transmitidos por vía orgánica), el conjunto de las predisposiciones es un conjunto de tendencias que predispone al feto, y más tarde al niño, a reaccionar de una manera y no de otra desde el punto de vista físico, emocional y del comportamiento. Ya antes del nacimiento, el libre movimiento de la energía contribuye al desarrollo psicológico del carácter fetal como entidad separada y distinta del cuerpo maternal. Separado y distinto no significa independiente. Una alfombra de algas marinas está por ejemplo separada del resto del océano pero es una parte integrada e integrante. Ondula en armonía con el movimiento de las olas, respira el mismo oxigeno, vive del alimento común, se seca si le falta el agua, tal como el feto que se seca y muere emocionalmente si le falta el soporte biológico y emotivo. Si el mar está en calma, el alga se deja ondular dulcemente a merced de las ondas. Pero una tempestad imprevista o el brusco desplazamiento de agua causado por el paso de una canoa a motor revoluciona esta tranquilidad. La calma se ha perdido: el agua y alas algas reacciona instantáneamente de forma análoga pero distinta. Su reacción es específica a su naturaleza.

Claro está que es importante conocer la intensidad, la entidad y la duración de los acontecimientos traumáticos que son producidos en la vida intrauterina puesto que el Yo del niño se forma también  con las emociones y las sensaciones que la madre ha tenido durante el embarazo. Esto, muy importante desde el punto de vista del desarrollo del niño, no lo es apenas para nosotros desde el punto de vista práctico, como de hecho el conocimiento teórico  o el de los traumatismos que han conducido al niño al estado actual. Ciertamente, un acontecimiento traumático golpea de forma específica la sensibilidad del organismo y deja una huella que es almacenada paro no olvidada. La repetición de acontecimientos traumáticos predispone al organismo a un cierto tipo de reacción que a su vez esta ya condicionada por la sensibilidad y la especificidad de la reacción adquirida durante la vida intra-uterina. La especificidad de la reacción señala, por ejemplo, que un individuo resignado reacciona a las frustraciones (internas o externas) con miedo más que con cólera. Sabemos que el comportamiento del niño neurótico esta condicionado por recuerdos reprimidos, pero aún  vivos y actuales, del periodo pre-natal, post-natal y más allá. Todo esto nos permite conocer mejor los problemas del niño, pero no nos ayudará a resolverlos.

Debemos entonces concentrarnos sobre  lo que el niño es en el presente, sobre la lectura de sus expresiones emocionales, sobre la contracción (o hiper-expansión) de su organismo que puede manifestarse por una miríada de síntomas: hiper-actividad, irascibilidad, pesadillas, enuresis, onicofagia, tartamudez, disartria, dislexia, problemas de concentración, tics, problemas escolares, piromanía, coprofagia, etc. Tales síntomas pueden ser el signo de una biopatía en sus inicios o ya en curso. Sabemos que la predisposición hereditaria ella sola no crea la enfermedad ( salvo en casos muy raros de anomalías genéticas). Sabemos que la enfermedad biopatica es el resultado de la asociación de al menos tres factores:

1) el patrimonio genético
2) el patrimonio de las predisposiciones
3) la imitación de la coraza

 En su proceso de identificación, el niño está inclinado a imitar la coraza de la persona con la cual se identifica y lo que muy a menudo es llamado hereditario no es otra cosa que imitación. Sabemos que la enfermada biopatica es también el resultado de traumatismos emocionales infligidos al niño por la familite*   y la socialite**. La enfermedad es también el resultado de la restricción de los movimientos del niño: se le obliga a “callarse” tanto en casa como en la escuela. Finalmente, pero no por esto menos importante, la intoxicación alimentaria, química, farmacológica y la polución atmosférica son factores de enfermedad. Debilitan al niño y por lo tanto preparan el terreno donde la biopatia podrá instalarse. Antes de empezar nuestro trabajo de primeros auxilios orgonómicos, intentaremos eliminar, en todo lo posible todos los obstáculos que son susceptibles de dificultarlo.

*Familite: peste emocional en acción  en el seno de la familia. Como la peste emocional social, es una enfermedad endémica que, a través de la restricción, destruye cualquier pulso natural en el niño.


**Socialite: peste emocional en acción en el seno de la sociedad. Como la familite, restringe y destruye todo pulso natural en el niño. La socialite a la vez determina el comportamiento familiar y refuerza el acorazamiento operado por la familia.

(Continúa... )