jueves, 17 de octubre de 2013

LA MEDICINA ORGONÓMICA- EL CARÁCTER OBSESIVO ( I )

Continuando con las estructuras del carácter en esta entrada    podéis leer el artículo publicado por el Dr. Carles Frigola en el nº 24 de la revista bimensual GiroSalut. En este artículo nos habla sobre el carácter obsesivo.




LA MEDICINA ORGONÓMICA

EL CARÁCTER OBSESIVO



Dr. Carles Frigola


Según Wilhelm Reich el carácter obsesivo está estructurado en un sadismo fálico que está contenido- secuestrado- por un control anal. Es decir el niño y la niña hizo un pésimo aprendizaje de sus esfínteres y funciones excretoras entre los 2 y 3 años y posiblemente fue forzado en este aprendizaje de las propias funciones corporales por la madre. Según dijimos en anteriores números de GiroSalut, el niño y la niña pasan por diversos estadios psico-sexuales, desde el nacimiento hasta los 5 o 6 años. Estos estadios son: el estadio ocular, el oral, el anal, el fálico o bisexual y el genital. Pues bien, el carácter obsesivo ha quedado estancado y bloqueado precisamente en el estadio anal.

El cuerpo de las personas con este carácter obsesivo se encuentra en un total espasmo muscular basado en el miedo inconsciente a “perder el control” de los esfínteres. El compulsivo es una máquina humana. Su característica básica es la precaución, que funciona para defenderse de cualquier estímulo y para mantener un equilibrio psíquico. En el nivel más profundo es una defensa contra el “ensuciarse”: todo debe estar perfectamente bajo control. Cualquier forma de movimiento espontáneo representa para este carácter un peligro. Sufre de una falta completa de espontaneidad natural. En los casos más severos puede llegar a parecerse a un robot.

La obstinación, la duda y la parsimonia son ejemplos del mal uso que hace el carácter obsesivo para controlar el movimiento emocional natural.

Su estructura defensiva es exactamente opuesta a la del carácter histérico. Las ideas sirven como un poderoso bloqueo contra la percepción de las emociones. Dicho de otra manera: es libre de pensar y de  soñar con los impulsos y los deseos más prohibidos y perversos, pero sin la correspondiente excitación emocional. Los sentimientos están con el embrague puesto o en un punto muerto, por así decirlo. Así la armadura corporal en la pelvis, los hombros y la cara le otorgan unos rasgos duros, fríos, sin expresión.

La preocupación por el orden es el rasgo de carácter más predominante. Existe también un pobre sentido social de medir el tiempo basado en el miedo al movimiento espontáneo. La puntualidad es algo desconocido para este carácter. El obsesivo dice y hace las cosas de una forma parecida al trabajo de una máquina automática y tiene poca consciencia de lo que significan las relaciones sociales. Su discurso y su manera de comportarse con los demás y con el mundo externo están hechos con prisa, como si estuviera presionado por un émbolo, por un tope imaginario. En el fondo de si mismo existe un alto grado de resentimiento, tanto real como imaginario, frente a la coacción y el constreñimiento que siente interiormente.

(Continúa. . .)

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