sábado, 4 de octubre de 2014

JORNADA DE OTOÑO 2014

En esta entrada podéis encontrar la información sobre la Jornada que la Fundación Wilhelm Reich organiza este año. En esta ocasión la cita es el  domingo 26 de octubre. 



FUNDACIÓN WILHELM REICH
CLINICA DE MEDICINA ORGONOMICA

Dr. Carles Frigola

Jornada de otoño en la Fundación  Wilhelm Reich

Domingo 26 d´Octubre de 2014

El objetivo de esta jornada es divulgar la obra de W. Reich, la orgonomía, su presente actual, su vitalidad y todas sus posibilidades en el futuro, creando un espacio de diálogo e intercambio. A partir del llibro de C. Frigola “Reich: Cuerpo y Psicoanalisis” estudiaremos las diferentes áreas de la orgonomía: médica, terapéutica, metereológica,  el acumulador (ORAC), social, orgonometría, etc.


TEMA : CREACIÓN DE LA ASOCIACIÓN CATALANA DE ORGONOMÍA. ACO.

Con la idea de juntar a aquellas personas en Cataluña que estén interesadas en compartir la extensa obra de Wilhelm Reich: psicoanálisis, análisis del carácter, medicina orgonómica, terapéutica, el acumulador de energía ORAC, orgonítes, meteorología, test bioenergético de la sangre en vivo, orgonometría, etc. proponemos la creación de la ACO: Asociación Catalana de Orgonomía. La ACO será una plataforma para la enseñanza y formación en Orgonomía  con acreditación y diplomas para los estudiantes inscritos y que tendrán acceso a la Biblioteca y los Archivos de la Fundación Wilhelm Reich.


LUGAR: Fundación Wilhelm Reich. Clínica de Medicina Orgonómica. Calle Dr. Frigola, 2 Creixell,  17770 Borrassá. Tel. 972 50 62 91.  www.wilhelm-reich.org  y  compartir-wilhelmreich.blogspot.com

FECHA: Domingo 26 Octubre, a partir de las 11 de la  mañana y todo el día

PRECIO:  80 € (incluye apuntes y dos libros sobre w. Reich).

PARA  TRAER:  Comida, bebida y apetito para compartir con todos los asistentes en los  jardines de la clínica. PARKING: gratuito

*   *   *   *   *

domingo, 21 de septiembre de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA-Las estructuras del Carácter y los Temperamentos-El carácter colérico

Saludos a todos/as, una vez acabado el periodo de vacaciones volvemos a estar otra vez de nuevo en el blog.

Continuando con las estructuras del Carácter y los Temperamentos, en esta entrada editamos en el blog el artículo escrito por el Dr. Carles Frigola en el nº30 de la revista bimensual GiroSalut y que en esta ocasión nos habla sobre el carácter colérico.





LA MEDICINA ORGONÓMICA
Las estructuras del Carácter y los Temperamentos
El carácter colérico

Dr. Carles Frigola

Según la medicina tradicional antigua existen cuatro caracteres o temperamentos: los sanguíneos, los melancólicos, los coléricos y los flemáticos. Los caracteres biliosos, también llamados coléricos, podrían llamarse también impetuosos, apasionados o voluntariosos. Tiene por característica la necesidad de actuar en el mundo externo y de gastar todo el combustible orgánico disponible. Diríase que están cargados de una electricidad de alta tensión, siempre dispuesta a transformarse en trabajo.

La sangre del carácter colérico es rica y abundante, corre a través de anchos conductos. Después de haber atravesado los músculos en acción, llega  a las venas ennegrecida por los productos de  la combustión orgánica. Estos residuos se depositan en la piel producen en esta una capa pigmentada. Por eso la tez es de un color que tira a morena, y aun a veces hacia el amarillo verdoso de la aceituna, como es frecuente en los países cálidos. Este color de la bilis debe ser el que ha hecho que se dé a este temperamento el nombre que lleva; porque es menos una sangre encarnada que una especie de bilis la que parece circular bajo la piel totalmente aceitunada o morena. Los ojos y los cabellos son negros o morenos, consecuencia del pigmento depositado en sus tejidos.

Estos rasgos pigmentados muy pronunciados dan al rostro un aspecto un poco rudo y una expresión severa. Gastadores de energía, los caracteres biliosos son con frecuencia delgados y secos: cuando tienen corpulencia, depende ésta menos de la robustez que del desarrollo de los músculos.
Dotados de gran actividad, la sensibilidad no es delicada, sino ruda. Las impresiones no son  ni vivas como  en los sanguíneos ni profundas y duraderas como en  los melancólicos. Como consecuencia, los caracteres coléricos son menos susceptibles, tienen menos tristezas y padecen menos sufrimientos morales que los demás caracteres.

Si tienen más paciencia, no conocen tanto la delicadeza de sentimientos, comprenden menos el dolor de los otros, tienen en sus relaciones un tacto menos fino. La inteligencia se manifiesta en ellos en dos grados diversos. Cuando domina el trabajo muscular, son como atletas y no pensadores; el espíritu, ahogado en la materia, es calmoso, inepto par los ejercicios intelectuales. En los caracteres biliosos inteligentes, si el espíritu no es ni muy fino ni muy original, tiene por lo menos amplitud; adquiere conocimientos, acumula noticias. Prácticos, despejados, más bien que teóricos, los caracteres biliosos son más inclinados a obrar que a pensar, cuando escriben o hablan.

Sin que les falte corazón, no dan pruebas, sin embargo, de sentimientos tiernos. Los caracteres coléricos pueden llegar a ser impetuosos, difíciles de dominar, ahogando esas afecciones dulces y esos sacrificios desinteresados hacia los demás que dan testimonio de un corazón sensible. Y si no tienen cuidado, en su fiebre de actividad y en su ardiente deseo de llegar a sus fines, apartan y pisotean a las personas que les estorban. No se ve en ellos más que egoísmo, sin corazón ni emociones.

El carácter colérico está dominado por la necesidad de obrar. El reposo y la no-acción les repugnan a su naturaleza activa. Cuando no tienen una ocupación que los estimule, se dan prisa a buscar una, siempre están fermentando en su espíritu algunos nuevos proyectos. Apenas se han propuesto un fin, cuando se ponen manos a ala obra; no caminan o dialogan como los demás caracteres sino que corren apresuradamente hacia su objetivo.

Las demoras para llegar a él fatigan su impaciencia, lo que les molesta en extremo. Son muy distintos a los caracteres flemáticos que describiremos en el próximo número de Giro-Salut- que acostumbran a dejar para mañana lo que debería hacerse hoy.

El carácter colérico más bien hace hoy lo que debería concluirse mañana. Si encuentran obstáculos, no se detienen ante la dificultad. Nada les impide llegar al objetivo; van derechos a la barrera y se esfuerzan por derribarla. Pero si algo o alguien se les resiste, se vuelven violentos, duros, obstinados y coléricos; sus arrebatos de rabia son terribles y sus cóleras temibles. Si son vencidos o humillados guardan el odio en el corazón, hasta que haya sonado la hora de la venganza.

Los caracteres coléricos sanos serían de un precio inestimable ya que sabrían dominarse y gobernar sus energías. En sus manos los asuntos más difíciles llegarían al éxito. Porque serían aplicados, tenaces, perseverantes, sin molestar a las personas y sin suscitar oposiciones irreductibles. Esto se ve muy bien en el proceso terapéutico caractero-analítico.

Pero, cuando no han trabajado bastante para el dominio de su temperamento y la posesión impetuosa de sí mismos, se parecen a los trenes Ave lanzados a gran velocidad sobre una línea férrea, pero con malos instrumentos de seguridad o unos frenos que no son seguros. Son los clásicos carácter impulsivos, “borderline” o psicópatas. Desprovistos de un suficiente poder para detenerse, siguen sus instintos hasta el final.

En ocasiones el carácter colérico puede llegar a ser apasionado, autoritario, ambicioso y muy audaz. Tratan a los otros con una altanería que puede llegar hasta la crueldad. Todo debe doblegarse ante ellos. El único derecho que reconocen es la satisfacción de sus apetitos y la realización de sus designios.
Si estos caracteres coléricos entran en el proceso terapéutico orgonómico pueden llegar a ser dueños de sí mismos; dejan de ser precipitados; reflexionan antes de obrar y actuar y van desconfiando de los primeros actos impulsivos, que eran habituales en ellos. Se vuelven más calmados, reflexivos y dialogantes.


El Dr.Carlos Frigola es psiquiatra, psicoanalista. Premio Pascual y Prats del Colegio de Médicos y de la Agrupación de Ciencias Médicas de Gerona. Dip. Tavistok Clínic y Institute of Human Relations. Londres.
 Director de la Fundación Wilhelm Reich. Miembro del American College of Orgonomy. Autor de diversos libros. Trabaja en la Clínica de Medicina Orgonómica de Creixell. Borrassá. Tel. 972 50 62 91.
 www. Wilhelm-reich.org y en el blog: compartir-wilhelmreich.blogspot.com






domingo, 6 de julio de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA - EL CARÁCTER MELANCÓLICO

Siguiendo con las estructuras del Carácter y los Temperamentos en esta nueva entrada correspondiente al artículo publicado por el Dr. Carles Frigola en el número 29 de la revista bimensual GiroSalut encontrareis la información relacionada con el carácter melancólico.







LA MEDICINA ORGONÓMICA
Las estructuras del Carácter y los Temperamentos
El carácter melancólico

Dr. Carles Frigola

Siguiendo los escritos de Paracelso (1494-1541), el médico más famoso del Renacimiento, describiremos hoy el carácter melancólico. Los caracteres nerviosos- a quienes los médicos antiguos llamaban melancólicos a causa de su tendencia a la melancolía y depresión – se distinguen por el predominio del sistema nervioso sobre otras partes del organismo. Tienen muchos nervios y músculos pero están poco desarrollados; por esta razón estos caracteres tienen más sensibilidad que actividad.

Parece que tiene poca sangre, o al menos, la sangre no circula a flor de piel. Por eso tienen la piel pálida. El sueño es ligero, agitado y poco reparador. Por costumbre trabajan poco, les falta energía muscular, pero se excitan rápidamente: su acción es febril y violenta, gastando la energía por el esfuerzo y en seguida se quedan agotados.

Su rostro es ovalado, porque el desarrollo cerebral ha alargado su frente, mientras que las mandíbulas, reducidas han formado un mentón afilado. Su desgaste físico es considerable, ya que la sangre queda casi estancada en las venas y las arterias. El cuerpo es esbelto y flaco, es como traslúcido. La alimentación de los melancólicos no es ni abundante ni regular.

Las personas con un carácter melancólico inspiran interés a los demás. Son delicados con un porte muy peculiar y con frecuencia son elegantes y saben vestir bien.

Su sensibilidad, menos viva que en carácter sanguíneo es, en cambio, más profunda. Mientras que al menor contratiempo los sanguíneos saltan como leche en ebullición; los melancólicos, por el contrario, parecen calmados e impasibles.

Sin embargo, cuando han recibido alguna impresión emocional, el carácter melancólico se la queda, la internaliza y les llega hasta el corazón y allí es donde se produce la herida. Mientras que el carácter sanguíneo rechaza la injuria como un hierro candente que sacude con rapidez, el carácter melancólico la deja entrar muy adentro, la sujeta con dolor como el de una flecha que penetra.

Su inteligencia es variable como en todos los temperamentos; pero las personas con un carácter melancólico son vivos, agudos y como sus ideas se originan en las profundidades del alma, producen unos pensamientos vigorosos, originales y los reviste de expresiones precisas, enérgicas, que forman toda una unidad.

Pero, por otro lado, el trabajo intelectual es una fatiga para ellos y éste debe interrumpirse con frecuencia. El carácter melancólico tiene un innato sentido por la belleza: le gustan las artes; se instruye y puede sobresalir en ellas.

Si su salud es buena, no le falta corazón; y con frecuencia también lo tiene tierno, delicado y profundo, porque en él las impresiones se arraigan muy adentro. Pero con las emociones sufre más que goza. El carácter melancólico tiene la fantasía que no se le da en proporción de lo que él da a cambio y esta aparente ingratitud le hiere y le molesta en grado sumo. A veces es tímido y no sabe o no puede expresar los que siente: es silencio en que se encierra le es muy doloroso.

El carácter melancólico, por regla general no es muy expansivo: no tiene el corazón en la mano por así decirlo, como lo tiene el carácter sanguíneo, sino muy en el fondo. Se parece a las flores a las que les molesta el menor soplo de frío, entonces se retrae, se oculta y padece en silencio.

Por esta razón puede parecer a los demás como un ser egoísta o introvertido, pero no lo es en absoluto ya que, si la situación lo requiere le puede llevar hasta la abnegación, sobre todo al lado de los enfermos.

La voluntad del carácter melancólico es más bien inconstante que débil, porque está con el nivel de las fuerzas físicas al mínimo. Puede estar deprimido cuando el trabajo le ha agotado o le atormentan los pensamientos interiores. Pero también es fuerte y generoso cuando un rayo de alegría ilumina su espíritu.

El carácter melancólico es variable: es amable, afectuoso, confiado y alegre en los buenos momentos, pero también puede ser sombrío, susceptible, retraído, pesimista y desanimado en horas malas. Su rasgo más llamativo es la inestabilidad: porque su yo se descompone fácilmente. En las fases de fatiga, que son frecuentes, experimenta abatimientos  y tristezas angustiosas.

Ama el bien, y se da cuenta de ello; pero se cree impotente para realizarlo y se deja llevar a una desconfianza en si mismo; ante el esfuerzo excesivo se siente víctima como en el borde de un abismo.

El carácter melancólico exagera sus debilidades físicas, todo malestar le parece como un mal grave y sufre atrozmente con las enfermedades que le crea su imaginación. La desconfianza con los demás acrecienta también la melancolía que sufre. Atribuye a olvidos aparentes, o a palabras triviales, una importancia que no tienen.

Si se apodera de él alguna antipatía infundada, no puede ni ver, ni oír a la persona que es el objeto de ella y puede llegar a ser en ocasiones hasta obsesivo. Estas perturbaciones mentales pueden conducirla hasta la ansiedad, si no consigue a tiempo alguna distracción.

Respecto a los sentimientos no hay peligro para los melancólicos porque casi siempre son sobrios y con frecuencia muy puros. Si llegan a ser conscientes ( durante el proceso terapéutico) que sus depresiones y tristezas no son más  que debilidades del Yo o del Super-yo que es, en su caso, muy severo, están a medio camino de la curación.

En el carácter melancólico hay que evitar las excitaciones fuertes que no hacen más que perjudicarle. Cuando les falta la voluntad para cambiar, este carácter debe esperar con paciencia y con  calma- a veces durante las horas de negra melancolía- a que los acontecimientos vuelvan a su cauce, confiando en los amigos, permitir su apoyo y abrirles el corazón: de esta manera la confianza no tardará en llegar y aclarará las cosas como el alba aclara la noche.

El Dr.Carlos Frigola es psiquiatra, psicoanalista. Premio Pascual y Prats del Colegio de Médicos y de la Agrupación de Ciencias Médicas de Gerona. Dip. Tavistok Clínic y Institute of Human Relations. Londres. Director de la Fundación Wilhelm Reich. Miembro del American College of Orgonomy. Autor de diversos libros. Trabaja en la Clínica de Medicina Orgonómica de Creixell. Borrassá. Tel. 972 50 62 91. www. Wilhelm-reich.org y en el blog: compartir-wilhelmreich.blogspot.com