sábado, 31 de diciembre de 2011

EL NIÑO SANO Y LA ESCUELA ENFERMA (III)

Continuación de la entrada publicada en el blog el dia 22 de diciembre sobre el articulo leido en la 4ª Conferencia Internacional de Orgonomia, Munich (RFA).Junio 1984 .


EL NIÑO SANO Y LA ESCUELA ENFERMA

Dr. Giussepe Cammarella

Médico orgonomista, Niza

Miembro del Colegio Americano de Orgonomia



...Los años pasan y está en la enseñanza media. El niño continúa aprendiendo voluntariamente y está enfrascado completamente en lo que hace. Consigue preservar su armonía interior a pesar de la escuela. Debe sentarse horas en su banco y, durante el recreo empieza a cansarse de la agresividad excesiva de los niños acorazados. Estos, condicionados ya a pensar de forma uniforme y estandarizada, imbuidos ya de prejuicios, perversos ya en su sexualidad, proyectan en él el odio que reciben en sus casas. Empiezan a burlarse de él porque es español, judío o negro. Verá en sus caras sonrisas viciosas cuando vaya simplemente a hacer pipí. No podrán soportar que se entienda bien con las niñas, que sepa ser amable con ellas y que no tenga vergüenza de su propia dulzura, motivos por los cuales todas quieren complacerle y buscan su compañía. Durante el recreo es siempre su nombre el que resuena y todo el mundo lo busca. Pero ya a esa edad crece el resentimiento entre algunos que no pueden sufrir que él sea bien visto: estos llegan a maniobrar sutilmente las emociones de los otros niños; y un buen día, de común acuerdo, le insultan, le amenazan, lo humillan profundamente. Se burlan de él por su cortesía con las niñas, le atribuyen fantasías obscenas que no pertenecen más que a ellos. Le ridiculizan a causa de las atenciones que la maestra tiene hacia él y le acusan de hacerse ver de ser su “mascota” (él, al contrario, se queja de tener una maestra severa que no le comprende. Ridiculizan sus sentimientos respecto a su madre (oh, cuantas veces, con una mirada furtiva y haciendo como si nada habían ellos observado celosos a su madre acompañarlo a la escuela y, abrazándolo, decirle “hasta luego”. Para ellos, habituados a la frialdad y a la brutalidad, todo esto era intolerable). Y, día tras día, este niño vibrante y lleno de vida está en contacto con niños tensos y contraídos. No le es posible ser verdaderamente libre, puesto que, incluso estando auto regulado, debe vivir con niños que no tienen ninguna autorregulación y que llevan ya los signos de una educación llena de odio, de violencia y de miedo. Está cotidianamente sometido a las influencias nocivas de los niños acorazados, a su agresión verbal, a menudo a golpes dados a traición, a un estrés continuo que lo traumatiza y lo alcanza en su propia sensibilidad y en su punto más vulnerable, su fragilidad hereditaria. Es a menudo en tales circunstancias que explota una de sus numerosas enfermedades infantiles que la pediatra tradicional considera como un patrimonio inevitable de la infancia. Podríamos estar de acuerdo con el punto de vista de los pediatras si este niño no hubiera regresado tan a menudo a su casa con el corazón roto y lleno de amargura. El no llegaba ni a creer ni a comprender el comportamiento de los otros, estaba desarmado delante de tanta maldad.

En este caso lo que afecta más al niño es la injusticia, la desigualdad en las relaciones , el hecho de que muchos se alíen contra él , que está sólo; incluso aquellos que sienten simpatía por él no osan manifestarla públicamente puesto que son muy débiles y están intimidados por las bravuconadas del grupo de pequeños sinvergüenzas. Si le dejaran por lo menos el derecho de medirse cara a cara con otro niño, el combate sería leal ,incluso si salía mal parado, estaría feliz y satisfecho, Pero es la deslealtad, la perfidia, la injusticia lo que él no comprende. Después de este hecho se suceden días terribles en los que llega a casa desesperado, jurando no volver más a la escuela. Son momentos de amargura y de desánimo no sólo para él sino también para sus padres que también sufren; los mismos que, día tras día, año tras año, lo han rodeado de amor, de afecto, de comprensión ven su esfuerzos colapsarse miserablemente bajo el peso de la locura, de la irracionalidad de los niños marioneta teledirigidos por familias neuróticas.

Un momento de reflexión se impone entonces…Y los padres llegan a la conclusión de que el niño sano debe ser protegido de forma activa y constante contra los impulsos destructivos de los otros niños. Después de haberlo consolado, animado, después de haberle explicado que pasaba y por que pasaba, los padres van a poner al corriente a los responsables de la escuela del comportamiento aberrante de algunos niños. Deben esperarse respuestas del tipo “Esto no es culpa de los niños pero es la suya de que sea demasiado sensible”. ¿Demasiado? ¿Muy sensible? Es ciertamente verdadero para ellos que, habituados a la dureza, la juzgan indispensable para “preparar” el niño a la vida. Están listos para preparar un desgraciado inmediatamente con el fin de “habituarlo” a los sufrimientos del mañana. De todas formas el argumento será cerrado pronto. Ellos profesores iluminados, están de tal forma ocupados por las reformas y los nuevos métodos didácticos, que “no tienen tiempo” de tomar en consideración el caso de cada alumno. Dan más importancia a una definición memorizada que a la tempestad emocional del niño y luego, de escuchar a los niños, son todos iguales. No llegan a distinguir en un niño el comportamiento sádico y neurótico de un comportamiento agresivo pero sano. ¡Nadie les pide hacer sentimentalismo! Se pueden manejar situaciones emocionales muy intensas sin dejar de ser objetivo. Rechazar afrontarlas significa abandonar al niño a si mismo y a su angustia emocional. A pesar de sus discursos elocuentes, estos profesores ignoran todo sobre la naturaleza y la genitalidad del niño, es decir de toda su personalidad psico-biologica incluyendo sus emociones, sus sensaciones, sus sentimientos y sus ideas; o bien ellos racionalizan su aversión y su temor hacia la genitalidad afirmando, por ejemplo:

“Esto no quiere decir negar las demandas sexuales y de amor, pero invitar a su desviación, para que puedan operarse los aprendizajes…Este rechazo de cuerpo a cuerpo, de la inmediatez, no es sino el otro nombre de una voluntad deliberada de considerar que en la escuela el deseo transita por la palabra…El noli tangere ( es aquí) la base de toda educación. No tocar, no tocarse…saber resistirse a su propia necesidad de amar y ser amado…Se trata de canalizar la energía de la libido no sólo para mover el lugar de su manifestación sino bloqueándola por completo y buscando contenerla con el propósito de crear otras vías colaterales de relajarse.”

Acabo de citar un párrafo extraído de un best-seller escrito por un equipo de educadores “progresistas”.

En cuanto a los educadores “conservadores”, a los que la genitalidad aterroriza, exclaman:

“No debe existir contacto entre el maestro y los alumnos sin un intermediario, y, este intermediario es el libro escolar”

Se apresuran a racionalizar su posición afirmando que el contacto emocional es para los jóvenes un obstáculo para el desarrollo del pensamiento abstracto. O, es justamente este pensamiento abstracto, separado del resto del cuerpo, que está en proceso de conducir al planeta tierra a la catástrofe. Es justamente este pensamiento abstracto el que ha despoblado los campos ,el que a puesto a su disposición la artesanía, creando esta sociedad industrial monstruosa que sustrae al hombre su dimensión humana, lo mecaniza, lo transforma en robot, en engranaje de la burocracia y del Estado. Gracias a este “sublime” pensamiento abstracto, en poco menos de 80 años, este siglo ha visto multiplicarse el número de sus funcionarios. Después de haber abandonado el trabajo de la tierra y perdido el contacto con la naturaleza, los hombres han tenido necesidad de encontrar actividades artificiales y satisfacciones secundarias; por lo tanto, deben comprar, deben consumir. La industria produce a pleno ritmo, devastando y ensuciando la naturaleza y el ciclo infernal continúa. Este pensamiento abstracto, este cerebro centralizador que debe planificar todo y programar todo excluyendo al resto del cuerpo impide al hombre funcionar armoniosamente. ¿Qué lugar queda para la fantasía, para la invención, para la imaginación? Alguien ha dicho:

“Tú tienes todo lo que necesitas excepto una cosa, la locura. El hombre debe tener un grado de locura sino no se atreverá nunca a cortar el cordón y ser libre”

¿El hombre actual es verdaderamente más libre que el de ayer? Incluso si uno proclama que “El fin de la instrucción es el de formar hombres libres”, la humanidad está aún en estado de esclavitud y de sumisión aunque bajo formas diferentes de aquellas del pasado.

(continúa...)

jueves, 22 de diciembre de 2011

EL NIÑO SANO Y LA ESCUELA ENFERMA (II)

Continuación de la entrada publicada en el blog el dia 17 de diciembre sobre el articulo leido en la 4ª Conferencia Internacional de Orgonomia, Munich (RFA).Junio 1984 .


EL NIÑO SANO Y LA ESCUELA ENFERMA

Dr. Giussepe Cammarella

Médico orgonomista, Niza

Miembro del Colegio Americano de Orgonomia

. . . Pero hay circunstancias menos favorables donde, por razones diferentes, las educadoras empiezan a sofocar al niño imponiéndole códigos morales, trasmitiéndole su ansiedad y sus temores. Llegan incluso a pegarle si transgrede “sus” reglas de comportamiento o si no se adapta o si osa manifestar abiertamente sus emociones, sus simpatías o antipatías. Pueden incluso amenazarlo evocando simplemente el lobo feroz, el cuarto oscuro o el policía.

Algunos niños están en el jardín de infancia todo el día hasta que sus padres vienen a buscarlos después del trabajo. Una situación bien triste puesto que el niño se siente abandonado, empieza a acumular miedo, odio y resentimiento.

Se empieza ya ,como en las clases superiores, a aumentar el control y la vigilancia con el fin de mantener una cierta disciplina; las obligaciones y las prohibiciones se multiplican, se empieza a regir al niño. El deberá comer a cierta hora, dormir a cierta hora, jugar de tal a tal hora.

Pero, si por el contrario, el niño tiene la suerte de frecuentar una de las raras escuelas que respetan su ritmo biológico y que tiene en cuenta la base biológica de su comportamiento psíquico, todo ira mejor. Vivirá en un medio que le consiente hacer y deshacer a su voluntad, jugar sin el control asiduo de los adultos, libre de iniciarse a los juegos sexuales de los niños, lo cual es importante para su andadura hacia la genitalidad. Vivirá sus juegos con curiosidad y naturalidad y podrá incluso cultivar sentimientos de afecto y de ternura hacia el sexo opuesto. Desde su nacimiento, el niño sano no ha hecho nunca distinción entre placer sexual y ternura, es pues capaz de abandonarse plenamente a estos sentimientos.

Hasta aquí, la escuela no ha sido un problema. Esto parece también ser cierto para los otros niños, visto su comportamiento y su rostro relajado; entre ellos reina buena armonía y encontramos un buen grado de socialización.

Una vez en la escuela primaria, el niño se encuentra en una situación nueva: el comportamiento de los profesores cambia, el de sus compañeros de clase también; debe cumplir el programa que debe seguir y que se convertirá en adelante en “el objeto de culto” de los estudios. Poco importa si uno impone el respeto a este culto con autoridad o de forma disfrazada, bajo la máscara de “nuevas materias”. En todo caso este no es, por el momento, un gran problema para el niño. En efecto, su curiosidad natural, su deseo de aprender, hacen que se entusiasme por todo lo que es nuevo. Mucho antes de la edad escolar quería aprender a leer y como nadie estaba dispuesto a echar a perder los pocos meses que le quedaban de juego- y nada más que juego- que le quedaban aún, él había aprendido a contar sólo mirando el calendario. El sabia pues contar hasta 30 pero si los meses hubieran estado de 100 días, ¡el habría sabido contar hasta 100! Por consiguiente, entes incluso de ir a la escuela, el niño estaba ya biológicamente listo para aprender.

Cuando los profesores afirman que es necesario estimular el aprendizaje de los niños esto es cierto,evidentemente, para los niños acorazados pero no para los niños emocionalmente sanos. Frecuentemente un rendimiento mediocre es debido a una falta de interés. Esta falta de interés viene del hecho que desde los primeros días de vida, su curiosidad natural ha sido inhibida o desviada. Ellos pueden estar apáticos o amorfos ya sea porque son desgraciados, porque están ausentes o para desafiar a sus padres. Es evidente que el niño sano no tiene ninguna necesidad de desafiarlos puesto que no depende de ellos de forma neurótica. El es feliz, se autodisciplina, posee un orden interior. El niño sano no es anárquico sino autosuficiente y ama lo que hace por la alegría que esto le procura. En el caso descrito en esta historia, el niño ama no solamente el trabajo sino que quiere hacerlo bien; llega a enfadarse consigo mismo cuando falla en su tarea hasta el punto de darse golpes en la cabeza por no haber sido capaz de dibujar correctamente las letras del alfabeto.



* * **

(…continúa)

sábado, 17 de diciembre de 2011

EL NIÑO SANO Y LA ESCUELA ENFERMA

 Han pasado ya 27 años desde que el siguiente artículo fué leido en la 4ª Conferencia Internacional de Orgonomia. Munich (RFA), Junio de 1984, y 27 años de la publicación del articulo " La sexualidad en los adolescentes". A pesar del paso del tiempo ambas cuestiones continuan siendo de actualidad y en gran medida ignoradas.

EL NIÑO SANO Y LA ESCUELA ENFERMA

Dr. Giussepe Cammarella

Médico orgonomista, Niza

Miembro del Colegio Americano de Orgonomia



El niño sano y la escuela enferma…o la POESIA contra el REGLAMENTO, tal es el tema de este artículo en el que trataré de describir las reacciones de un niño sano bajo la consideración de una escuela que se opone a su naturaleza.

El universo del niño, durante los tres primeros años de su vida, ha estado colmado de amor, de atenciones, de alegría y de entusiasmo. Ha conocido con su madre una fusión absoluta sin reticencias ni angustias y vivido en un paraíso terrestre, libre de moverse, de brincar, de descubrir, de satisfacer su curiosidad. Ningún fallo enturbiaba su harmonía consigo mismo y con todo lo que le rodeaba. Su confianza y su coraje nacían y aumentaban puesto que recibía constantemente estímulos y aprobaciones. Se veía realmente observándolo que el mundo le pertenecía, que su felicidad era total. Se sentía bien en su piel, amaba la tierra, las flores, los animales. Aprendía a conocerse y a conocerlos. En esta época el sólo era el maestro de su escuela y cuando vacilaba, sus ojos ponían preguntas a las cuales su entorno respondía. Buscador natural, descubría siempre alguna cosa nueva. ¡Y que gritos de alegría con cada descubrimiento ¡ Lo compartía con los demás, corriendo a buscarlos y les provocaba para mostrarles lo que acababa de ver. Todo lo que ocurría, todo lo que miraba era objeto de su atención. ¡Que profunda era su mirada cuando buscaba comprender aquello que era nuevo! Su interés se apagaba a veces rápido pero también podía durar horas enteras. Todo era juego o devenía pretexto y encontraba siempre alguien que no podía rehusar de jugar con él, entiendo aquí a un adulto que se deleitaba de ver a este pequeño ser desarrollarse, que se deleitaba en observar su inteligencia siempre creciente, a hablarle con la mirada, a hablarle con su corazón, y a envolverle con sonidos que amaba. Este era un mundo tranquilo y transparente donde todo era claro y definido donde el niño estaba sólidamente arraigado. Sociable por naturaleza, tendía sus brazos a todos y encontraba en cada rostro alguna cosa a descubrir y a tocar. Vivía en paz con su cuerpo puesto que sabía extraer el máximo de placer, su sueño era pacífico y comía con gusto. Crecer era para él una alegría que sentían también aquellos que le veían crecer.

Llegó la época en que nació su interés por los otros niños o mejor dicho fueron sus juguetes los que atrajeron primero su atención. El ofrecía espontáneamente los suyos pero los otros le rechazaban los suyos. Estaba perplejo, no sabía explicarse porqué. Corría a veces con entusiasmo hacia los otros niños pero ocurría que estos se retiraban, le huían, como asustados por esta expansión, por este impulso. Esto no disminuía su placer de estar y jugar con ellos. Se ponían a veces a jugar juntos luego él se quedaba sólo, las otras madres no permitían a sus hijos hacer esta o aquella cosa, de tocarse de ensuciarse. Y se leía ya el deseo en los ojos de estos niños que le veían ir i venir libremente, sin que nadie le dijera que hacer o donde ir. Entonces interrumpía de repente su juego, corría hacia su madre y buscaba su pecho para mamar. Era al aire libre y el sol los acariciaba a los dos. ¡Que estupor en los ojos de los otros niños! Para ellos este contacto era ahora un recuerdo lejano. A pesar del miedo, del deseo, el asombro, ellos se sentían irresistiblemente atraídos por él, le seguían como si el tuviera el poder de un imán. Ellos parecían recibir de sus vibraciones una vitalidad constante.

A medida que crecía su universo se amplificaba, se enriquecía y un día le acompañaron al jardín de infancia. No tubo ninguna dificultad en habituarse a los rostros y a los nuevos juegos, ni a separarse de su mamá. Incluso si ella se quedaba cera de él los primeros días, él estaba de tal forma arrebatado por lo que hacia que no le prestaba ninguna atención. Todo llegaba de una forma tan gradual, tan dulce, tan impregnada de amor que se adaptaba a aceptar todo sin problemas. Su sensibilidad, su apertura, su interés y su madurez impresionaban a las educadoras. Ellas se enfrentaban a menudo a niños con problemas, distraídos, apáticos y amorfos que les imponían un esfuerzo constante para suscitar en ellos cualquier interés.

Ellas sentían que estos niños absorbían su energía y, al finalizar la jornada, estaban agotadas. Con él, no era este el caso; él era cuidadoso, independiente y ellas experimentaban el placer de su compañía y el de ocuparse de él. Esto creaba problemas de celos. Educadoras y padres eran conscientes de estos celos pero el niño no hacia caso; sin duda no llegaba aún a hacer una neta distinción entre el mundo exterior y aquel que era el suyo, sin duda no conocía aún este sentimiento que le era extraño, los celos.

La dimensión reducida de las clases del jardín de infancia permitía unos referentes casi individual entre los niños y las educadoras que intervenían y tranquilizaban la atmosfera cuando se sentía que era necesario. La madre tenía confianza en ellas, ellas tenían confianza en el niño que, seguro de su madre y de sus educadoras, continuaba creciendo y desarrollándose sin problemas. Esta era la situación ideal.

( Continua . . . )

( Traducción del original en francés )

miércoles, 7 de diciembre de 2011

LA SEXUALIDAD EN LOS ADOLESCENTES-III

Con esta tercera y ùltima entrada queda completada la traducción  del articulo publicado en la revista Sciences orgonómiques 2Année nº 6 - 1987. escrito por el Doctor Wilhelm Reich aparecido en Der Sexuelle Kampf der Jugend.Verlag fur Sexualpolitik, Berlin, 1932, sobre la sexualidad en los adolescentes.


LA SEXUALIDAD EN LOS ADOLESCENTES

Doctor Wilhelm Reich

Es absurdo fijar un límite de edad para determinar la maduración o la inmadurez, diciendo más o menos esto: “Hasta tu dieciséis aniversario tú no tienes derecho a tener relaciones sexuales, a partir de tus dieciséis años esto te está permitido”. Estos jóvenes sienten mucho más que los otros las desventajas de la masturbación frente a las relaciones sexuales. No solamente el displacer y el disgusto son más grandes después, sino que los peligros asociados a la masturbación insatisfactoria, aumentan. Por ejemplo si el joven no consigue, por razones externas o internas, a tomar la decisión hacia las relaciones sexuales y una vida sexual madura, si la vía de su desarrollo le es bloqueada, puede fácilmente retroceder, es decir volver a fantasmas infantiles y no está más en el estado apropiado correspondiente a su desarrollo. En estos jóvenes notamos una intensificación de pulsiones de diversa naturaleza, como la homosexualidad. La intensificación de la masturbación mutua entre los adolescentes del mismo sexo en los grupos de jóvenes es debida a la prohibición social de las relaciones sexuales y a la separación de los sexos. Se manifiesta entonces por primera vez inclinaciones perversas como: el voyerismo, el exhibicionismo, la pederastia; las tendencias sado-masoquistas de golpear o ser golpeado que normalmente son inhibidas y debilitadas en el momento de la madurez sexual, alcanzan entonces su pleno efecto como consecuencia del estasis sexual consiguiente a la ausencia de satisfacción.

Sin querer ser alarmistas, tenemos la certeza que se puede causar tales disturbios impidiendo el inicio de la vida sexual normal en el adolescente cuando siente esta necesidad presente. No podemos negar los hechos y debemos reunir todas nuestras fuerzas con el fin de cambiar los hábitos socio-sexuales tan perjudiciales para nuestros jóvenes. Debemos intentar con todas nuestras fuerzas persuadir al grupo de los jóvenes que sus conflictos, que sus sentimientos de culpabilidad ligados al onanismo, sus disturbios, sus extravíos sexuales no les son imputables, que no son hereditarios, pero son esencialmente las consecuencias del orden sexual burgués capitalista que comprime el desarrollo natural normal, de la sexualidad.

El onanismo en el momento de la pubertad presenta por otra parte, desde un punto de vista de pura higiene sexual, toda una serie de desventajas en referencia al acto sexual; repliega al joven sobre si mismo en su vida sexual, le facilita la obtención de satisfacción y debilita de esta forma su impulso de buscar una compañera sexual y a desarrollar su cuerpo y su espíritu en esta búsqueda. La segregación sexual junto a la prohibición social de tener relaciones sexuales es la razón por la cual, en nuestros días, el periodo de la masturbación ampliamente sobrepasa el estadio en donde se vuelve nociva, para la mayor parte de los chicos y chicas. Ella facilita los ensueños y la pérdida de interés por los problemas socio-políticos; si no es ciertamente el caso al principio, en cambio cuanto mas remplace la masturbación el acto sexual los jóvenes no vivirán los problemas reales. Siendo dado que la burguesía mantiene y acentúa la segregación de los sexos engendra la masturbación homosexual ya sea en el caso de los chicos como en el caso de las chicas, produciendo así exactamente lo que ella castiga severamente en sus ataques contra la homosexualidad.

Existe en fin otro riesgo ligado a la masturbación en exceso prolongada sin el paso consecutivo a las relaciones sexuales: muchos adolescentes que han pasado el estadio de la masturbación no pueden más tener relaciones sexuales por razones internas o externas (represión sexual, timidez, molestia, falta de dinero, gran pobreza). Hasta si niegan la huida en la homosexualidad, se encuentran en la obligación de reprimir sus pulsiones sexuales (así como sus fantasmas) a la edad de 17, 18 o 19 años, precisamente en el momento culminante de su maduración sexual. Preparan de esta manera el terreno a los desordenes sexuales, a los desordenes de la potencia y a las dificultades de orden emocional ligadas a las relaciones sexuales, que favorecen tan a menudo el desarrollo de perturbaciones psíquicas posteriores.

La inmensa mayoría de los problemas sexuales que encontramos en los centros de consulta sexual (80% de las personas que vienen para consultar son sexualmente perturbadas) son debidos o a alteraciones de la vida sexual infantil, a la represión de la actividad sexual en el momento de la pubertad, o periodos mas o menos largos de continencia consecutiva periodos más o menos largos de onanismo en el momento de la pubertad.

En resumen podemos decir que: el onanismo en el momento de la pubertad es por cierto la mejor solución en las condiciones actuales de la vida sexual de los adolescentes en el capitalismo. Pero sólo lo es durante un cierto tiempo; además, no es válida para todos los adolescentes, pues algunos tienen necesidad de tener relaciones sexuales antes. La mayoría de los adolescentes no pueden satisfacerse de la solución que les procura el onanismo; realmente han sufrido en este punto la represión sexual a la que han estado sujetos durante la infancia que han perdido la capacidad de masturbarse sin sentimientos de culpabilidad. Esta es la razón por la que el onanismo no es, como muchos creen, la solución al problema de los adolescentes.