miércoles, 15 de junio de 2016

LA MEDICINA ORGONÓMICA. LA ALIMENTACIÓN ALQUIMICA


A continuación compartimos con vosotros el articulo publicado por el Dr. Carles Frigola en el nº 40 de la revista bimensual GiroSalut sobre la alimentación Alquímica. La conexión entre alimentación , respiración y pensamiento. 
Esperamos que lo disfruteis. 









LA MEDICINA ORGONÓMICA


LA ALIMENTACIÓN ALQUÍMICA

Dr. Carles Frigola


El deseo de alargar la vida es tan antiguo como el hombre. Los alquimistas árabes, partiendo del xerion griego, trabajaron arduamente en la elaboración del al-ikir, de donde proviene la palabra elixir, que rea, según la tradición, el polvo seco de la piedra filosofal, la que producía la longevidad. Los alquimistas experimentaron en su propio organismo los efectos del elixir de la larga vida y todos ellos la gozaron hasta una edad muy avanzada. Raimon Llull vivió hasta los 80 años; Alberto Magano vivió hasta la respetable edad de 87 años, Arnau de Vilanova hasta los 73, Roger Bacon hasta los 80 años y Bernat de Trevissà hasta los 84 años, teniendo en cuenta que en aquellos tiempos la esperanza de vida no superaba los 35 años.

Siguiendo la ruta alquímica de Luigi Cornaro, un noble veneciano que vivió cien años (1467-1566), autor del libro Discorsis della Vita Sobria, me encuentro en la primavera del 1983 en el Monasterio de Poblet. Allá, en su biblioteca, esperaba encontrarme el libro definitivo que me daría la clave que serviría para adentrarme en el caput Nili, y esta vez en la compañía de un maestro invisible. Cada año al llegar las primeras calores, tengo la costumbre de pasar unos días conviviendo con los monjes, participando de las reglas de S. Benet, disfrutando de su hospitalidad y de algo que hoy en día se puede considerar un lujo aristocrático, que es, ni más ni menos que el silencio; una experiencia de la habla tantas veces Josep Pla.

Había leído en los últimos trabajo de C.G.Jung que había subrayado la existencia de conexiones entre visones, lo sueños y lugares magnéticos. Su término localización psíquica corroboraba la idea de que las visiones y los sueños de un mismo arquetipo tenderían a pasar en la misma localización geográfica, independientemente del tiempo y la cultura. La creencia de que ciertos lugares son especialmente favorables para la búsqueda del si mismo, lugares que servían para conectar a la persona con sus arquetipos exactos, me llevó a escoger Poblet como punto de partida. Tal creencia probablemente fuera compartida por otros muchos escritores y pensadores que escogieron este lugar para sedimentar sus ideas y plasmarlas en  el papel.

Hay dos universos mundanos que constituyen el que hacer espiritual de un monasterio cisterciense: el refectorio y el escriptorim. Fray Maria Berenguer era el maestro-cocinero de Poblet que ejerció su tarea “angelical” durante más de veinticinco años, era un poeta y un verdadero alquimista. Sus guisados, compotas i ratafías de nueces eran esperados con deleite. Pero lo más inversemblante era que Fray Albert conocía los aforismos de Luigi Cornaro.

“Al que quiera comer mucho yo le recomiendo comer poco, ya que el comer poco larga la vida y, a fin de cuentas, quien ha vivido más años es quien ha comido más”

Con el permiso del Abad y la ayuda inestimable de Fray Marc Vallés (que bien nos podría obsequiar algún día con el esperado libro Pla i Poblet), una de las personas que realmente conocía al escritor de Llofriu, tropecé, después de mucha paciencia y tiempo, con algunos viejos manuales de alquimia. Había empezado el camino hacia nuestro enigmático personaje Juan de Temporibus.


En mis manos cayó un curioso libro editado en Valencia el año 1830 con un título muy sugestivo: La medicina sin médico: manual de la salud para prevenir y curar enfermedades sin asistencia ajena; un autentico libro de autoayuda, como diríamos hoy en día. En este libro se cita varias veces al Sr. Neumark, que había publicado a principios del Siglo XVIII, a Ratisbona, antigua capital de Baviera, un raro opúsculo  que trataba de los medios alquímicos para poder llegar a una edad avanzada. Describe muchos ejemplos de personas que, siguiendo sus consejos, habían vivido entre noventa y cien años. Aún así, el personaje que mas impresionó al Sr. Neumark fue Juan de Temporibus, que murió en Alemania el 1028 y que había sido escudero del emperador Carlomagno, lo cual le hizo suponer que poseía un elixir que le permitía llegar a una edad más que respetable: con toda seguridad fue la persona más vieja de la Edad Media.

( continúa...)



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