jueves, 21 de abril de 2011

LA ESTRUCTURA DEL CARACTER ( II )

Aquí teneis un nuevo articulo sobre medicina orgonómica, publicado por el Dr. Carles Frigola, en el nº 10 (abril 2011) en  la revista bimensual GiroSalut.
Es la continuación del artículo LA ESTRUCTURA DEL CARACTER ( I ) que podeis leer en la entrada editada en el blog el dia 26/02/11. ( actualizada y con la traducción del artículo al castellano)



LA ESTRUCTURA DEL CARACTER ( II ).  (Traducción al castellano)

Wilhelm Reich descubrió que en el cuerpo humano existían 7 segmentos en los que la energía sexual podía bloquearse: el ocular, el oral, el cervical, el torácico, el diafragmático, el abdominal y el pélvico.
El segmento oral: Comprende el mentón, la garganta, los músculos anulares de la boca, las mandíbulas, las mejillas y los occipitales. Estas estructuras sirven para todos los usos del aparato vocal: hablar, gritar, llorar, reír, etc. Además de las funciones de chupar, besar, morder y hacer muecas. La disolución de la armadura de los maseteros producirá un temblor de los labios y de la mandíbula, liberando las emociones de este segmento, por ejemplo, el llorar.

Muchas de las funciones “orales” adultas se desarrollaron en respuesta a cómo las necesidades de “chupar” fueron satisfechas en la infancia. Una charla en forma de murmullo, una mandíbula apretada, una expresión facial adusta, unos labios boquiabiertos, una voz mezquina, una sonrisa sarcástica, etc. No existirían si las necesidades orales de los niños hubieran tenido una gratificación completa.

Las mandíbulas participan en expresiones mas sutiles: duda o desdén, si levantamos la barbilla. Cuando el mentón esta bajado y el labio inferior esta inclinado hacia abajo la expresión es de ironía. La ira y el cinismo, manteniendo la mandíbula tensa, representan una feroz fijación al pecho materno.

Los labios i la forma que adoptan al hablar pueden expresar diversas actitudes caracterológicas. Los labios gruesos o boquiabiertos demuestran baja energía. Es como si no tuviesen voluntad para formar sus propias bocas. Existen personas con labios lascivos, tensos, amargos, que parecen que se arrastran, labios burlones, apretados contra los dientes, que expresan un “No, gracias, no quiero nada de usted”. Al contrario de los labios carnívoros que esperan siempre ser alimentados, o unos labios suaves y redondeados, que saben besar tierna y suavemente.

En nuestra sociedad actual impera una constelación emocional de la “sonrisa superficial inexpresiva”, qué es una consecuencia de la falta de empatía  y del completo vacío interior, esto se ve mucho en la televisión. En el fondo en esta “sonrisa falsa”, hay mucho dolor, miedo y sufrimiento, qué son tan difíciles de expresar que, de común acuerdo, nos decimos. “Yo pensaré que tu eres feliz, si tu aparentas que eres feliz”.

La voz es un instrumento que puede transmitir mensajes. En una conversación normal hay una relación entre la verdad expresada y las informaciones emocionales emitidas. La veracidad de una información no tiene como único soporte la forma como se verbaliza, la calidad de la voz también es un indicador. El éxito de algunos locutores de radio se encuentra anclado en el uso “profesional” que hacen de esta calidad emocional. La mayoría de veces el como lo dicen sirve para decorar la cruda realidad.

La voz-gruñido dice: “Estoy hablándote desde la mayor distancia posible”. La voz vacilante, comunica “estoy asustado”. Una voz frágil dice: “Aunque parezco una mujer, considérame una niña”. La voz que va zumbando dice: “Todo es aburrido, nada me excita”. La voz proyectada en cañón es la típica de los políticos en sus campañas electorales.

Pero el tono de voz que encontramos más a menudo (quizás es el rasgo mas profundo y llamativo de los hombres y las mujeres del siglo XXI) es el lamento. Se escucha casi por todas partes: en las conversaciones, en los debates públicos, en los actores, en los políticos. Pero de forma más notable en el diván terapéutico. Expresa descontento, frustración e ira encubierta. El lamento es una manera muy sutil preocupar a los demás, mientras se da una apariencia de sufrimiento. Los que se lamentan son incapaces de expresar la rabia profunda que realmente sienten.

Cada persona tiene un grado tonal que es el “correcto” para ella. La voz que se expresa sin armadura, varia constantemente en grado, volumen e intensidad, lo que produce un gran placer al interlocutor que escucha, incluso sin prestar atención a las palabras. Los músculos de la garganta y la tensión de las cuerdas vocales son sumamente importantes en la expresión emocional de la voz, pero la facultad para respirar plenamente i la movilización del diafragma son imprescindibles para la expresión vocal.

De niños hemos tenido que “tragarnos” nuestros gritos y llantos, tensando la garganta. La mandíbula puede expresar la ira contenida, i en la etapa infantil, cuando los brazos y las piernas don demasiado débiles, la musculatura de la mandíbula y los dientes sirve para expresar los sentimientos de amenaza y ofensa. A los niños pequeños les gusta morder, es una forma de defenderse. El relinchar de dientes nocturno y algunos problemas dentales y bucales provienen de la represión de morder.

Los pacientes, a los cuales se les han desbloqueado los segmentos ocular y oral en el proceso terapéutico, es decir, cuando la energía es capaz de fluir libremente por estos segmentos, son capaces de morder y expresar gritos temerosos, rabia y sollozos amargos hasta llegar al diafragma, pero siempre son expresiones sinceras, plenas y moduladas. Es decir, no se “muerden la lengua”, y esto de vez en cuando, es muy sano.

El bloqueo del segmento oral (reprimido o insatisfecho) será la causa de los caracteres depresivo crónico, maniacodepresivo, y los caracteres alcohólico y drogadicto.

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