miércoles, 6 de abril de 2016

EL ORIGEN DE LA VIDA Y EL DESCUBRIMIENTO DEL ORGÓN ( III )

En la entrada anterior publicada en el blog el día 30 de marzo sobre: " El origen de la vida y el descubrimiento del Orgón" ( artículo del Dr. Richard A. Blasband publicado en la Revista de Ciencias Orgonómicas 1986) pudisteis leer sobre los experimentos bio-eléctricos. En esta entrada os introducimos en el descubrimiento  de la energía a la que Reich llamó: "orgón".


LOS BIONES Y LA ORGANIZACIÓN NATURAL DE LOS PROTOZOOS



Reich tomó entonces hierba, la puso en agua, y para su gran asombro, observó un proceso bastante diferente del descrito por los biólogos clásicos. No obtuvo esporas, incluso rascando la hierba con pinza ( pinzas para trabajos de precisión). Al contrario observó lo siguiente.
 Al principio, la brizna de hierba  que examinaba al microscopio era sólo una sucesión de células verdosas (clorofila) con contornos netos y bien definidos: su estructura estaba bien organizada. Pero después de haber dejado la hierba macerar en el agua durante 48 horas, Reich observó innombrables vesículas no solamente sobre el margen externo de la brizna de hierba, sino sobre toda su superficie. Las células que previamente estaban bien delimitadas, se presentaban ahora como una masa de minúsculas vesículas. La brizna de hierba estaba empezando a desintegrarse. Entonces, para su gran sorpresa, Reich se dio cuenta de que estas vesículas se acumulaban espontáneamente para formar racimos y estas comenzaban a girar en un sentido y luego en otro. En ese momento  se hacia visible una pulsación de las vesículas que formaban los racimos.

Reich llamó “biones” a estas pequeñas vesículas que se desarrollaban i después se juntaban entre ellas. Emitían un brillo azul verdoso, estaban llenas de líquidos y rodeadas por membranas. Los racimos de biones daban lugar, después de un cierto tiempo a protozoos. Reich llamó a este fenómeno “la organización natural de los protozoos”.

Con le fin de saber más sobre los biones y la organización natural de los protozoos, Reich comenzó a examinar otras preparaciones y se dio cuenta de que era posible obtener biones tanto a partir de la materia viva como de la materia no-viva (los minerales) y cualquiera que fuera el origen, todos  tenían las mismas propiedades y funcionaban todos de la misma forma. También era posible hacer cultivos, si se ponían en un medio nutritivo adecuado.

Reich conservó muchos cultivos de biones (sobretodo de biones de arena) en su laboratorio en Oslo que estaba situado en un sótano. En algunas partes del laboratorio el aire era pesado y muy cargado. Las placas fotográficas  se velaban espontáneamente. Todos los objetos metálicos (tijeras, microscopios, etc.) se convertían espontáneamente en magnéticos. A fuerza de examinar las preparaciones de biones al microscopio, Reich cogió una conjuntivitis en un ojo solamente, el ojo que utilizaba para la observación en el microscopio. Cogió un poco de preparación de biones de arena y la puso sobre su piel: aunque separados por el espesor del vidrio, se formó una especie de quemadura comparable a la de una fuerte radiación. Esto le asustó, e hizo testar estos cultivos y estas preparaciones en un hospital para medir una eventual radioactividad. La respuesta fue categóricamente negativa: ninguna clase de radioactividad era detectable en estas preparaciones. Puesto que los biones que emitían estas fuertes  radiaciones, se habían desarrollado a partir de la arena, Reich pensó que se podía tratar de luz solar condensada, por decirlo así. Estas radiaciones eran capaces de cargar los guantes de goma, carga medible en el electroscopio. Reich tomó entonces guantes nuevos, nunca antes situados en las proximidades de los biones, y encontró que tenían la misma reacción, estos también estaban cargados. Realizó pues una serie de experimentos y se vio obligado a concluir que esta energía no se encontraba únicamente en los cultivos de biones de arena (arena que había estado de antemano expuesta a los rayos solares) sino que estaba presente en todas partes y que era capaz de cargar todas las sustancias orgánicas. Era la misma energía que la irradiada por los seres humanos.

Reich colocó entonces unos guantes de goma y otras sustancias orgánicas sobre el abdomen de una persona llena de vitalidad y burbujeante de emociones. Se cargaron. Si la persona respiraba profundamente, una carga aún más fuerte se comunicaba a los guantes. Pero si la persona estaba acorazada, muerta desde el punto de vista emocional y sin ninguna carga energética al nivel del abdomen, los guantes no se cargaban.

Las personas que venían a visitar a Reich en su laboratorio podían ver una especie de resplandor, de halo alrededor de su bata blanca de laboratorio, y sobretodo en la oscuridad. Además Reich estaba bronceado, a pesar de que uno estuviera a mitad del pleno, y en Noruega; él se sentía lleno de energía, jamás en su vida se había sentido tan bien.

 Sobre la base de sus observaciones experimentales y de sus sensaciones subjetivas, Reich llegó a concluir que había descubierto una energía fundamentalmente nueva, que estaba presente no sólo en los biones, sino también en la atmósfera y en cada ser vivo. Llamó “Orgón” a esta energía, a partir de sus estudios sobre el orgasmo y porque esta energía era irradiada por todo organismo vivo y absorbida por todas las sustancias orgánicas (4).


4) - REICH.W: The Bion Experiments on the Origin of Life. Farrar, Straus & Giroux, New York, 1979.


(Continúa...)

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