lunes, 26 de octubre de 2015

LA MEDICINA ORGONÓMICA.Las estructuras del Carácter. EL CARÁCTER LÍMITE o BORDERLINE

En la entrada correspondiente al 23 de Septiembre el Dr. Frigola nos hablaba sobre el carácter impulsivo. En esta ocasión en  su artículo publicado en el número 36 de la revista GiroSalut nos habla del carácter límite o borderline. 




LA MEDICINA ORGONÓMICA
Las Estructuras del Carácter
EL CARÁCTER LÍMITE O BORDERLINE


El niño después de nacer, continúa en un espacio rodeado de protección por el cuidado de su madre. No tiene lugar el nacimiento psicológico completo hasta que el bebé diferencia, por si mismo, un espacio personal como una entidad separada del espacio materno. Mucha gente no puede completar satisfactoriamente este  “segundo” nacimiento. Este “segundo trauma” puede producir muchos trastornos de personalidad.

Parece que la persona impulsiva o el carácter límite o borderline siente que ha estado empujada prematuramente y cruelmente fuera de este espacio materno y hace intentos de obtener nuevamente el derecho a residir allí.

La separación prematura de la madre es entonces experimentada como una terrible expulsión, ya que este espacio interior (materno) esta idealizado como un maravilloso lugar d sueño y la expulsión es sentida como ser lanzado prematuramente al vacio más absoluto, a la inanición, al frio, al hambre y a la muerte.

Al ser expulsado de este estado maternal, los bebés buscan desesperadamente otro lugar para instalarse que se llama estado-marsupial. Parece ser que la persona que tiene un carácter límite o borderline todavía necesita vivir en este espacio marsupial (como la bolsa del canguro) para poder sobrevivir en el mundo.

Pero este estado mental en el que viven las personas con un carácter límite o berderline y que residen constantemente en este espacio marsupial_ expulsadas del espacio materno- hace que las personas ni se sientan completamente dentro ni se sientan completamente afuera de las relaciones humanas, con los objetos de amor o en el mundo. Están como en el limbo. De aquí la palabra “borderline”: vivir en el límite de la mente o del mundo. No son ni niños ni adultos. Ni pequeños ni mayores. Ni amando, ni odiando. No son ni homosexuales no heterosexuales, ni masculinos, ni del todo femeninos. Ni completamente sanos no del todo enfermos. Pare ser que son personas a medio hacer, o no completamente acabadas de hacer del todo.

Esta sensación de vivir permanentemente en un estado marsupial como refugio a consecuencia de ser empujado al espacio exterior del mundo fuera de la madre, puede ser bueno hasta un cierto momento. Es como un espacio mental de gran protección y seguridad. Pero esta situación ambivalente de la mente de no estar situado, ni en un lugar ni en el otro del mundo, es vivida a la larga con el dilema emocional claustrofóbico-agorafóbico.

Este espacio mental (marsupial) es un refugio que puede aparecer como un lugar muy seguro y que está muy idealizado cuando se encuentra fuera, como si fuera un anhelo y al mismo tiempo puede volverse un lugar persecutorio o paranoico en donde la persona misma se siente atrapada, cuando se encuentra dentro. Las personas con un carácter límite o borderline no se encuentran bien ni dentro ni fuera del mundo. Este dilema claustrofóbico-agorafóbico hace que uno sienta que no se puede encontrar un lugar en el mundo donde se sienta verdaderamente seguro y feliz.

El espacio marsupial es un espacio mental en donde no se puede quedar uno para siempre jamás. Tenemos que vivir en el mundo externo, tan cruel entonces, pero es el único que tenemos. No podemos permanecer para siempre en este estado marsupial, que está en relación con el narcisismo por más seguro que sea, porque allí no hay crecimiento ni desarrollo mental ni emocional.

Las personas con un carácter límite o borderline vuelven a instalarse en un estado marsupial durante la adolescencia. Por esto, estos adolescentes no se encuentran bien dentro de una relación de pandilla de chicos o pandilla de chicas porque la sienten claustrofóbica. Ni tampoco se encuentra bien fuera de las pandillas o en una relación amorosa de cortejo porque la viven también agorafóbica y persecutoria.

El mundo externo es peligroso para estas personas con un carácter límite o borderline. Pero no porque el mundo externo se malo en sí mismo, sino porque el espacio marsupial en el que  se vive está siempre idealizado, es como un maravillosos mundo de sueño que es omnipotentemente bueno. Para las personas no traumatizadas el mundo es bueno y malo a la vez. Es bueno cuando te quieren y es malo cuando no te quieren. Pero es el mismo mundo.

Las personas con carácter límite o borderline a veces huyen o cortan una relación emocional o amorosa simplemente por el miedo y el pánico ( claustrofóbico) de no poder tolerar un compromiso emocional serio, aceptando tanto lo que es bueno como lo que es malo de la relación amorosa o lo que es bueno o malo dentro del objeto de amor. Supongo que la ansiedad que sienten al tener una pareja real en el mundo externo real, es demasiado para ellos, acostumbrados a vivir en este espacio  marsupial idealizado (narcisismo) durante tantos y tantos años.

Las personas que viven en este espacio marsupial que es psíquico y emocional a la vez, no distinguen my bien el si mismo de los objetos de amor. El si mismo está como fusionado con los objetos (narcisismo). Seria como si entre las sillas en las que están sentados los músicos de una orquesta, se sentara también el público, confundidos unos con los otros sin ninguna separación.

Esto crearía una situación muy claustrofóbica tanto para los músicos como para el público. Los músicos y el público tienen que estar separados como el si-mismo de los objetos de amor. Lo mismo seria si los jugadores de futbol jugaran el campo de césped mezclados con el público. El carácter borderline no sabe separar, de una forma neta y clara, el si-mismo de los objetos de amor. Si lo hace, los objetos de amor o se viven como idealizados o se viven como persecutorios.

El abandono del espacio marsupial, forzado por las circunstancias de la vida de vivir con otras personas y quizás también recordando la crueldad de ser empujado del espacio materno les crea, a las personas con carácter límite o borderline, una gran agresividad ( impulsividad) que la sacan hacia los objetos de amor más cercanos. Son los caracteres impulsivos.

La parte destructiva  (impulsiva) formada en el Yo tan jovencísimo de la persona, por ser prematuramente y cruelmente expulsado del mundo materno, puede adquirir un poder en el control de la mente, consiguiendo un dominio sobre las otras partes más sanas de la propia persona.

Es tanta la crueldad de ser separado del mundo de la madre que las personas con un carácter límite o borderline todavía recuerdan inconscientemente este agravio tan monstruosos y aquella agresividad (típica de bebés traumatizados) que la sacan hacia afuera con el Yo impulsivo.

Esta crueldad que padecieron de bebés y el esfuerzo grandísimo de buscar-se un espacio marsupial para poder sobrevivir, fuera del mundo de la madre, la sacan en forma de impulsividad hacia el si-mismo en forma de masoquismo y también contra los objetos amor que son los que los quieren de verdad y que la persona los necesita para recibir amor: sadismo.

Pienso que todas estas experiencias tan traumáticas experimentadas en una edad tan temprana son la causa más profunda de la impulsividad que se ve en las personas con un carácter límite o borderline

Los familiares que viven cerca de personas con un carácter límite o borderline tiene que aceptar – a veces con mucho dolor en el corazón- la existencia de una parte como verdaderamente destructiva, con la cual se ha de aprender a convivir. Una parte que puede contenida, entendida y modificada por un tratamiento psicoanalítico apropiado.

En los próximos números de GiroSalut explicaremos el tratamiento psicoanalítico y el buen pronóstico para estos caracteres límite o borderline.


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