lunes, 1 de diciembre de 2014

LOS BIONES DE ARCILLA

En una entrada anterior habíamos comentado como cualquiera célula hemática cuando es sacada de los vasos sanguíneos y se la aísla del cuerpo humano empieza a perder energía,  pero la energía se reorganiza y toma la forma de una unidad mas primitiva anatómica: el bión.
En esta ocasión queremos compartir con vosotros/as este interesante artículo del Dr. Giuseppe Cammarella.



LOS BIONES DE ARCILLA
Dr. Giuseppe Cammarella
Orgonomiste, Nice
Fellow, The American College of Orgonomy, Princeton, USA
Chairman, the A.C.O. in Europe.


La arcilla, un género de tierra  grasa e impermeable, conocida desde la antigüedad por sus propiedades curativas, tiene el valor para ser considerada a la luz de la orgonomía, bajo el aspecto teórico y práctico.

ALGUNAS OBSERVACIONES DE LABORATORIO

Estas observaciones han sido efectuadas en dos veces. La primera vez, en otoño-invierno 1977, en el Laboratorio Oranur de Ottsville, en Pensilvania, con la asistencia del Dr. Richard Blasbland. Utilizamos arcilla roja del tipo Jordan, un microscopio óptico Reichert dotado de un objetivo de inmersión Leitz-Wetzlar y permitiendo aumentos hasta 3400 veces. La segunda vez, en otoño 1987, en el Laboratorio E.F. Baker de Princeton, en Nueva Jersey ( Estados Unidos), con la asistencia de Mr. Steve Dunlap, técnico biólogo  y asistente de investigación en el Colegio Americano de Orgonomia. Utilizamos arcilla verde Bonneterre; un fotomicroscopio Zeiss (transmitted –light III) dotado de una cámara Contarex de 35mm y permitiendo aumentos hasta 5000 veces; un autoclave; un centrifugador ( Clay Adams Physicians Compact 0131).

No siendo yo mismo biólogo, este trabajo sufrirá ciertamente de muchas limitaciones. Querría subrayar sin embargo, que la observación de los biones es una cosa muy fácil  y al alcance de todo el mundo, con la sola condición de querer mirar en un microscopio y de no dejarse asustar por el carácter extremamente vital de los biones (y los de la arcilla en particular). En mis observaciones, no he tenido en cuenta ni las condiciones atmosféricas ni el índice  DOR.

Hemos empezado por observar al microscopio la arcilla seca: nada más que agrupaciones inertes e inmóviles, ningún signo de vida. Entonces, hemos triturado la arcilla en un mortero de madera, durante algunos minutos, hasta obtener un polvo muy fino. La observación al microscopio nos mostró un principio de desintegración en biones, sólo en la periferia de los grupos , pero usencia total de pulsación ( fig. 1).Posteriormente hemos depositado polvo de arcilla en dos probetas, una conteniendo agua destilada, la otra conteniendo agua corriente. Después de haberlas agitado bien, hemos procedido como sigue. Hemos dejado la probeta conteniendo agua destilada y arcilla en contacto con el aire durante dos horas ( probeta nº 1). Hemos cerrado la otra con una tapa con cierre hermético  ( probeta nº 2); después de una hora y tres cuartos la hemos puesto en autoclave ( a 120° y 1,2 Kg/ cm² de presión). Hemos observado a continuación las dos preparaciones- nº 1 y nº 2 al microscopio.

En la preparación nº 1, hemos notado pequeñas masas de dimensiones diferentes. Las más grandes inmóviles, tenían una membrana periférica, gruesa, bien definida, rígida y rodeada de un  halo luminoso homogéneo ( Fig.2). Contenían diversas estructuras que empezaban a disolverse  para dar vesículas. A medida que la membrana de delimitación se adelgazada y empezaba a disolverse, las vesículas -que  mientras tanto  se estaban formando- comienzan a presionarse contra ella ( Fig.3). Poco después la membrana se rompió por diversos lugares  y en este momento las vesículas empezaron lentamente a soltarse de ella y a desplazarse libremente en la solución acuosa ( Fig. 4 y 5). Cuando las vesículas se encontraron en estado libre, observamos la aparición alrededor de ellas de un halo de tamaño variable según el espesor de las vesículas. Estas vesículas ( o biones) eran altamente móviles y muy vivaces: si dos de ellos se encontraban, era suficiente que sus dos aureolas se tocasen para que la excitación y el movimiento fueran aumentados ( Fig.6).

Observando la preparación nº2 al microscopio, no encontramos más que vesículas muy pequeñas (Fig. 7). Dicho de otra forma, la desintegración en biones había sido acelerada por el autoclave. Había biones de diferentes formas ( ovalados, oblongos, redondos); eran capaces de moverse ( oscilación, rotación, pulsación); emitían rayos azulados. Ningún rastro de bacterias. ( Uno puede pasar al autoclave la arcilla tantas veces como se quiera - a unas temperaturas capaces de destruir las bacterias- y uno obtendrá siempre biones de arcilla).

( continúa )

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