viernes, 26 de septiembre de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA-Las estructuras del Carácter y los Temperamentos-El carácter colérico ( II )

 Aquí teneis la continuación de la entrada publicada en el blog el pasado 21 de septiembre que corresponde al  artículo escrito por el Dr. Carles Frigola en el nº30 de la revista bimensual GiroSalut y que en esta ocasión nos habla sobre el carácter colérico.

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Si tienen más paciencia, no conocen tanto la delicadeza de sentimientos, comprenden menos el dolor de los otros, tienen en sus relaciones un tacto menos fino. La inteligencia se manifiesta en ellos en dos grados diversos. Cuando domina el trabajo muscular, son como atletas y no pensadores; el espíritu, ahogado en la materia, es calmoso, inepto par los ejercicios intelectuales. En los caracteres biliosos inteligentes, si el espíritu no es ni muy fino ni muy original, tiene por lo menos amplitud; adquiere conocimientos, acumula noticias. Prácticos, despejados, más bien que teóricos, los caracteres biliosos son más inclinados a obrar que a pensar, cuando escriben o hablan.

Sin que les falte corazón, no dan pruebas, sin embargo, de sentimientos tiernos. Los caracteres coléricos pueden llegar a ser impetuosos, difíciles de dominar, ahogando esas afecciones dulces y esos sacrificios desinteresados hacia los demás que dan testimonio de un corazón sensible. Y si no tienen cuidado, en su fiebre de actividad y en su ardiente deseo de llegar a sus fines, apartan y pisotean a las personas que les estorban. No se ve en ellos más que egoísmo, sin corazón ni emociones.

El carácter colérico está dominado por la necesidad de obrar. El reposo y la no-acción les repugnan a su naturaleza activa. Cuando no tienen una ocupación que los estimule, se dan prisa a buscar una, siempre están fermentando en su espíritu algunos nuevos proyectos. Apenas se han propuesto un fin, cuando se ponen manos a ala obra; no caminan o dialogan como los demás caracteres sino que corren apresuradamente hacia su objetivo.

Las demoras para llegar a él fatigan su impaciencia, lo que les molesta en extremo. Son muy distintos a los caracteres flemáticos que describiremos en el próximo número de Giro-Salut- que acostumbran a dejar para mañana lo que debería hacerse hoy.

El carácter colérico más bien hace hoy lo que debería concluirse mañana. Si encuentran obstáculos, no se detienen ante la dificultad. Nada les impide llegar al objetivo; van derechos a la barrera y se esfuerzan por derribarla. Pero si algo o alguien se les resiste, se vuelven violentos, duros, obstinados y coléricos; sus arrebatos de rabia son terribles y sus cóleras temibles. Si son vencidos o humillados guardan el odio en el corazón, hasta que haya sonado la hora de la venganza.

Los caracteres coléricos sanos serían de un precio inestimable ya que sabrían dominarse y gobernar sus energías. En sus manos los asuntos más difíciles llegarían al éxito. Porque serían aplicados, tenaces, perseverantes, sin molestar a las personas y sin suscitar oposiciones irreductibles. Esto se ve muy bien en el proceso terapéutico caractero-analítico.

Pero, cuando no han trabajado bastante para el dominio de su temperamento y la posesión impetuosa de sí mismos, se parecen a los trenes Ave lanzados a gran velocidad sobre una línea férrea, pero con malos instrumentos de seguridad o unos frenos que no son seguros. Son los clásicos carácter impulsivos, “borderline” o psicópatas. Desprovistos de un suficiente poder para detenerse, siguen sus instintos hasta el final.

En ocasiones el carácter colérico puede llegar a ser apasionado, autoritario, ambicioso y muy audaz. Tratan a los otros con una altanería que puede llegar hasta la crueldad. Todo debe doblegarse ante ellos. El único derecho que reconocen es la satisfacción de sus apetitos y la realización de sus designios.
Si estos caracteres coléricos entran en el proceso terapéutico orgonómico pueden llegar a ser dueños de sí mismos; dejan de ser precipitados; reflexionan antes de obrar y actuar y van desconfiando de los primeros actos impulsivos, que eran habituales en ellos. Se vuelven más calmados, reflexivos y dialogantes.


El Dr.Carlos Frigola es psiquiatra, psicoanalista. Premio Pascual y Prats del Colegio de Médicos y de la Agrupación de Ciencias Médicas de Gerona. Dip. Tavistok Clínic y Institute of Human Relations. Londres.
 Director de la Fundación Wilhelm Reich. Miembro del American College of Orgonomy. Autor de diversos libros. Trabaja en la Clínica de Medicina Orgonómica de Creixell. Borrassá. Tel. 972 50 62 91.
 www. Wilhelm-reich.org y en el blog: compartir-wilhelmreich.blogspot.com




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