domingo, 20 de julio de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA - EL CARÁCTER MELANCÓLICO ( II )

 Esta es la continuación de la entrada publicada en el blog el dia 6 de Julio sobre las estructuras del Carácter y los Temperamentos  correspondiente al artículo publicado por el Dr. Carles Frigola en el número 29 de la revista bimensual GiroSalut .

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El carácter melancólico, por regla general no es muy expansivo: no tiene el corazón en la mano por así decirlo, como lo tiene el carácter sanguíneo, sino muy en el fondo. Se parece a las flores a las que les molesta el menor soplo de frío, entonces se retrae, se oculta y padece en silencio.

Por esta razón puede parecer a los demás como un ser egoísta o introvertido, pero no lo es en absoluto ya que, si la situación lo requiere le puede llevar hasta la abnegación, sobre todo al lado de los enfermos.

La voluntad del carácter melancólico es más bien inconstante que débil, porque está con el nivel de las fuerzas físicas al mínimo. Puede estar deprimido cuando el trabajo le ha agotado o le atormentan los pensamientos interiores. Pero también es fuerte y generoso cuando un rayo de alegría ilumina su espíritu.

El carácter melancólico es variable: es amable, afectuoso, confiado y alegre en los buenos momentos, pero también puede ser sombrío, susceptible, retraído, pesimista y desanimado en horas malas. Su rasgo más llamativo es la inestabilidad: porque su yo se descompone fácilmente. En las fases de fatiga, que son frecuentes, experimenta abatimientos  y tristezas angustiosas.

Ama el bien, y se da cuenta de ello; pero se cree impotente para realizarlo y se deja llevar a una desconfianza en si mismo; ante el esfuerzo excesivo se siente víctima como en el borde de un abismo.

El carácter melancólico exagera sus debilidades físicas, todo malestar le parece como un mal grave y sufre atrozmente con las enfermedades que le crea su imaginación. La desconfianza con los demás acrecienta también la melancolía que sufre. Atribuye a olvidos aparentes, o a palabras triviales, una importancia que no tienen.

Si se apodera de él alguna antipatía infundada, no puede ni ver, ni oír a la persona que es el objeto de ella y puede llegar a ser en ocasiones hasta obsesivo. Estas perturbaciones mentales pueden conducirla hasta la ansiedad, si no consigue a tiempo alguna distracción.

Respecto a los sentimientos no hay peligro para los melancólicos porque casi siempre son sobrios y con frecuencia muy puros. Si llegan a ser conscientes ( durante el proceso terapéutico) que sus depresiones y tristezas no son más  que debilidades del Yo o del Super-yo que es, en su caso, muy severo, están a medio camino de la curación.

En el carácter melancólico hay que evitar las excitaciones fuertes que no hacen más que perjudicarle. Cuando les falta la voluntad para cambiar, este carácter debe esperar con paciencia y con  calma- a veces durante las horas de negra melancolía- a que los acontecimientos vuelvan a su cauce, confiando en los amigos, permitir su apoyo y abrirles el corazón: de esta manera la confianza no tardará en llegar y aclarará las cosas como el alba aclara la noche.

El Dr.Carlos Frigola es psiquiatra, psicoanalista. Premio Pascual y Prats del Colegio de Médicos y de la Agrupación de Ciencias Médicas de Gerona. Dip. Tavistok Clínic y Institute of Human Relations. Londres. Director de la Fundación Wilhelm Reich. Miembro del American College of Orgonomy. Autor de diversos libros. Trabaja en la Clínica de Medicina Orgonómica de Creixell. Borrassá. Tel. 972 50 62 91. www. Wilhelm-reich.org y en el blog: compartir-wilhelmreich.blogspot.com




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