viernes, 30 de mayo de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA- EL CARÁCTER MASOQUISTA ( III )


Esta tercera entrada es la continuación de la última entrada subida al blog el dia 18 de mayo y corresponde al artículo publicado por el Dr. Carles Frigola en el número 27 de la revista bimensual GiroSalut que en esta ocasión trata sobre el carácter masoquista


La represión del exibicionismo

En el caso concreto de la mujer masoquista, ésta posee en su estructura de carácter unos rasgos que la hacen inconfundible. En primer lugar existe una especie de “relincho”, “una queja constante” que refleja el sufrimiento interno, que siempre está presente y es real. Las razones de la aparición de este rasgo ( la queja y el lamento) hay que buscarlas en el sostenimiento y agarrotamiento de su musculatura pélvica, que otorga a su organismo un tipo específico de espasticidad que es el resultado del choque de dos fuerzas opuestas: la permisividad sexual y la prohibición.

Así que aparece en ella un constante dejarse ir y un controlarse. Está realmente encadenada y no puede liberarse. Como en el juego infantil de tirar de la cuerda, ella se encuentra precisamente en medio, entre los dos equipos. Para liberarse de estas cadenas internas debe usar, presionar, coaccionar y provocar, etc., a al gente a su alrededor, así ellos harán el trabajo emocional que le correspondería a ella.

El hábito resultante es este rasgo tan molesto de quejarse por cualquier cosa cuando se encuentra cerca de las personas próximas, a las que quiere y aprecia. Las atormenta una y otra vez, provocándoles reacciones, a veces violentas, lo que le sirve para aliviar la tensión que sufre. La mujer masoquista aprovecha ahora para colocar a los demás en una situación de “haber perdido los estribos por su culpa”.

De esta manera, en un círculo sin fin, puede justificar de nuevo la expresión del odio reprimido y volver a provocar de nuevo a los demás.


( continuará).

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