domingo, 18 de mayo de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA-EL CARÁCTER MASOQUISTA ( II )

Aquí tenéis la continuación de la entrada subida al blog el día 11 de mayo y que   corresponde  al artículo publicado por el Dr. Carles Frigola en el número 27 de la revista bimensual GiroSalut  sobre la estructura de carácter masoquista.

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El carácter masoquista es provocativo en extremo, tortura a los demás buscando que alguien le relaje, pidiendo que le pinchen como a un balón lleno de aire a punto de explotar. Esto es debido a la excitación sexual de la piel. En realidad o en fantasía, la piel esconde los castigos, las palizas, los golpes, las azotainas, los pellizcos, los pinchazos y las quemaduras recibidos en la infancia.

El carácter masoquista siempre siente frío debido a la contracción espástica de las venas superficiales. Por esta razón, el contacto corporal con el objeto amado o un simple masaje resuelve la ansiedad, expandiendo así su organismo. Debido a esta debilidad en la piel siente un intenso a miedo a ser abandonado, o lo expresa con una excesiva demanda de amor. Pide constantemente un contacto emocional para calentarse y protegerse.

Su punto de vista es que “las cosas siempre han estado mejor en el pasado”, ya que nada actual es placentero o excitante. Debajo de esta actitud hay una gran cantidad de desprecio hacia los demás y que tiene que mantener en secreto.

En su conducta sexual le orgasmo tiene una curva de excitación muy baja, sin ninguna subida a acmé. Debido a la naturaleza de “empujar/parar” de su propia armadura, el acto sexual puede durar horas o no los termina nunca y volviendo a comenzar de nuevo. Se encuentra atrapado entre la permisividad y la prohibición. A menudo tiene fantasías de ser torturado y degradado, apretando el pene o el clítoris entre las piernas.

Cuando el niño/a atraviesa la etapa anal y se le niegan las demandas eróticas de esta zona, el desarrollo psico-afectivo de su personalidad queda bloqueado. Tales pulsiones pueden frustrarse cuando las funciones excretoras están siendo controladas por una madre vigilante que muestra un excesivo interés hacia el niño/a, sobretodo hacia sus necesidades corporales. Esto da lugar a la aparición de impulsos agresivos contra la persona represora, en este caso, la madre, mezclados con otros sentimientos contradictorios. Pero cuando estos impulsos sádicos quedan bloqueados por segunda vez, al no encontrar una salida externa, entonces se vuelven contra sí mismo. A este acto destructivo W. Reich lo denominó masoquismo y, en caso de ser excesivo, da lugar a la estructura de carácter masoquista.

Contrariamente a los demás caracteres pre genitales, el carácter masoquista siempre dependerá de los demás para relajar su propia tensión, no importa la persona que sea, ni el precio que tenga que pagar por ello. Jamás será capaz de relajarse por sí mismo.


A pesar de que el carácter masoquista busca el placer como cualquier persona, hay en él un mecanismo específicamente anti- económico que siempre le conduce al fracaso. Es decir, cualquier sensación de placer, cuando alcanza un cierto nivel, la percibe como una amenaza, un miedo al castigo. De esta forma, las sensaciones placenteras quedan inhibidas y se convierten y se experimentan como no placenteras o dolorosas. En el fondo de sí mismo, como nunca se ha dejado ir de verdad, hay en su organismo una gran intolerancia a la expansión y al movimiento (tanto físico como afectivo) siendo imposible el poder descargar las tensiones normales de la vida. Está como paralizado por dentro; es decir su quantum personal de agresividad natural lo tiene inhibido y completamente inmovilizado.

( continúa...)

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