domingo, 11 de mayo de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA-EL CARÁCTER MASOQUISTA ( I )

Siguiendo con las estructuras de carácter en esta nueva entrada correspondiente al artículo publicado por el Dr. Carles Frigola en el número 27 de la revista bimensual GiroSalut encontrareis la información relacionada con el carácter masoquista.





LA MEDICINA ORGONÓMICA

EL CARÁCTER MASOQUISTA

El carácter masoquista ha abandonado definitivamente el nivel-fálico narcisista. La expresión de la agresión natural sana ha sido reemplazada por la conducta masoquista. Cualquier impulso placentero expansivo cuando ha alcanzado una cierta intensidad es percibido a nivel psíquico como una amenaza y a nivel somático como un dolor. Esto es debido a la gran espasticidad de su organismo, sobretodo en la superficie de la piel y en los genitales. Con esta contracción las sensaciones placenteras están bloqueadas y si llegan a alcanzar la piel, éstas se sienten como dolorosas. No tolera ni la expansión, ni el placer. Percibe las sensaciones de “dejarse ir” como una ansiedad de castración o disolución, como si el cuerpo se rompiera a trozos.

Según W.Reich, las demandas libidinales pueden hacerse desde cualquier zona erógena (ocular, oral, anal, fálico y genital). Si estas demandas se frustran se origina un impulso agresivo contra la persona frustrante, pero mezclado con la correspondiente excitación sexual. Este sería el sadismo. Cuando este mecanismo se bloquea, el impulso se vuelve hacia dentro, hacia el sí mismo y se convierte en masoquismo.

Al contrario que el simple neurótico, el carácter masoquista depende de los otros para relajar su tensión interior, por pequeña que sea. Es casi imposible poder descargar por sí mismo la tensión. Esto le otorga un estado de sufrimiento crónico. El carácter masoquista sólo puede permitirse a sí mismo el reírse sólo si le colocan en la diana de un chiste: si le retratan como una víctima. No tolera que le feliciten o alaben; interpretando maliciosamente los comentarios o boicoteando cualquier halago.


Es incapaz de expresarse emocionalmente y si lo hace aparece como un estúpido, invitando al ridículo. Está colocando a los demás en una situación comprometida o bien hace hincapié en los aspectos negativos de la vida. Estos sirven para “pagar con la culpa” y así poder alcanzar los positivos. Coacciona y provoca, molestando e incordiando a los cercanos: de esta forma podrá obtener algún alivio. En el fondo juega el papel del exibicionista.

( Continúa...)

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