miércoles, 12 de marzo de 2014

CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO ( III )

Esta es la continuación de la entrada anterior publicada en el blog el día 5 de Marzo y corresponde a la adaptación de un artículo leído en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomia en Munich (RFA), Junio de 1984; escrito por el Dr. Giuseppe Cammarella y publicado en la revista de Sciencies Orgonomiques 1ère Année nº1-1986


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CONSIDERACIONES GENERALES


Cuando el niño se ha habituado al ambiente terapéutico y al terapeuta, empezamos a descifrar su expresión corporal que nos da una impresión general de su estructura, de su vitalidad, de su nivel energético ( y de su capacidad de tolerar el aumento de energía), de su grado de contacto. Queremos al mismo tiempo conocer a los padres ( o a las personas que crían al niño) no únicamente para conocer mejor sus problemas y su historia sino también para comprender con quien el niño busca identificarse y cuales son los rasgos caracteriales y biofísicos que trata de imitar. Queremos también obtener información sobre su comportamiento, sus interacciones, sobre la atmosfera que reina en casa ( abierta o opresiva; alegre o lúgubre; entusiasta o apagada; represiva o permisiva; tranquila o ansiosa; de comprensión o de amor posesivo; de bondad o de resentimiento y rencor, etc.) Investigamos sobre la felicidad emocional y sexual de los padres, sobre las relaciones que existen entre ellos y con sus hijos.

En la continuación del examen del niño estamos atentos a la expresión de sus ojos, de su cara, a la movilidad  de su expresión, a su caminar ( delicado, flexible, dulce, bien equilibrado o ladeado, espasmódico, despejado, reticente, fragmentario).
 Debemos examinado los síntomas que el niño sufre, evaluar  si son debidos a una coraza ya formada o en curso de formarse y, en el primer caso, si la coraza es superficial o toca ya en profundidad la estructura del niño.

Antes de comenzar el trabajo biofísico, el terapeuta debe acordarse de que la forma de atacar la coraza no es la misma en los auxilios de urgencia emocionales que en la terapia a largo plazo. Esto no es todo, el tratamiento varia según los grupos de edad. De 0 a 6 años, el trabajo consiste esencialmente en prevenir la formación de la coraza; de 7 a 17 años, debemos limitarnos a aligerar los síntomas contentándonos con una disolución parcial de la coraza, sin buscar eliminarla totalmente. Los niños tienen necesidad de una coraza dentro de una sociedad acorazada. Esto no significa: “¡Puesto que la tienes te la guardas!” Al contrario, haremos todo para parar el desarrollo y los daños causados por una coraza ya presente, permitiendo al niño conservar justo la que necesita para poder defenderse contra esta sociedad acorazada y para poder disfrutar al máximo de la vida.

El trabajo orgonómico con los niños es más rápido que con los adultos. Para estos últimos la biopatia es ahora ya crónica y la terapia debe ser gradual  a fin de que puedan habituarse a las nuevas sensaciones y emociones. Esto es diferente para los niños. Se trata de eliminar lo más rápido los síntomas que los perturban y que dificultan su desarrollo sano y de frustrar así el proceso de contracción biopatico.

Para los auxilios de urgencia de los niños más pequeños (edad pre-verbal) la presencia de la madre es siempre necesaria. Con ellos el trabajo es exclusivamente biofísico. Examinaremos con atención el segmento ocular y la movilidad de los ojos; intentaremos relajar los nodos espásticos masajeándolos suavemente,  cosquilleándolos o a veces  irritándolos enérgicamente. Los niños podrán finalmente expresarse a fondo gritando a pleno pulmón, llorando o riendo de todo corazón: su tez se volverá de un rosa uniforme y serán más abiertos y relajados. En el caso de congestión energética en los segmentos superiores utilizaremos dos medios físicos
1) El baño de asiento frio
2) la cataplasma de arcilla sobre el bajo-vientre.

Estos dos medios absorben el DOR y en consecuencia restablecen el equilibrio energético en el  niño.

El trabajo biofísico corregirá la tendencia a la lordosis, la concavidad natural del abdomen se restablecerá así como el reflejo del orgasmo. En cuanto a los cuidados de urgencia en los niños de edad escolar, es necesario hacer un ejercicio de gran firmeza y mucha comprensión. No  olvidemos que tenemos que tratar con niños neuróticos y no los podemos tratar como a niños capaces de auto-regulación. El principio ningún  niño quiere venir a la terapia y, claro está, es necesario forzarlos. Pero una vez que los niños se habitúan a la situación terapéutica, comprenden rápidamente lo que se espera de ellos, sobretodo si son vivos e inteligentes.

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