jueves, 27 de febrero de 2014

CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO ( I )

En esta nueva entrada queremos compartir con vosotros/as esta adaptación  de un articulo leído en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomía en Munich ( RFA ), Junio de 1984; escrito por el Dr. Giuseppe Cammarella y  publicado en la revista de Sciences Orgonomiques  1ère Année nº1- 1986.



“ Observa el movimiento de la tierra, el del viento el de las ondas, observa entonces el de un niño. Descubriras que el movimiento de todo lo que es natural encuentra en él la verdadera expresión de la harmonia. Esto es cierto para los primeros años de la vida de un niño. Pero pronto, efecto de faltas teorias de la educación, el niño pierde su vitalidad natural, espontánea y la capacidad de expresase por el movimiento”.
ISADORA DUNCAN




CUIDADOS DE URGENCIA ORGONÓMICOS EN EL NIÑO

Doctor Guissepe Cammarella
Orgón-terapéuta, Niza.
Miembro del Colegio Americano de Orgonomia



INTRODUCCIÓN


El propósito de este artículo es indicar el papel del médico orgonomista en la atenuación o eliminación de ciertos síntomas que trastornan al niño en su desarrollo y en su contacto con los demás. Deseo que mi descripción permita a las madres, a las familias, a los educadores  ayudar ellos mismos a los niños sacando partido de los conocimientos en orgonomía puesto que, después de que el médico haya trazado la dirección a seguir, es esencialmente a todos ellos que incumbe dar los primeros cuidados orgonómicos si la necesidad lo exige.

El propósito de los cuidados de urgencia orgonómicos es eliminar todos los obstáculos que impiden al niño expresarse libremente, florecer, estar en armonía consigo mismo y con los otros, vigilar que sus ritmos naturales sean respetados, a que su pulsación biológica permanezca intacta con la finalidad de prevenir la instauración de un acorazamiento permanente (contracción biopática y estratificación patológica del carácter. Los auxilios de emergencia orgonómicos son principalmente un medio de prevención de la enfermedad: tienen como objetivo los síntomas somáticos localizados y los rasgos de carácter aislados. Creer en la prevención de la enfermedad es también creer que la enfermedad puede ser evitada.

Lo que no es  evidente si echamos un vistazo a nuestro alrededor: la salud es en este mundo una excepción, la enfermedad una regla. Incluso hemos aprendido a aceptar la enfermedad, a disfrutar de ella más bien  que de la salud, a vivir en las dimensiones reducidas que nos otorga, a estar en buenas relaciones con ella. En el fondo, estamos tondos impregnados del concepto judeo-cristiano-islámico del pecado original, de la culpa, de la expiación.

Según este concepto, el hombre, perverso desde el origen de los tiempos, estaría inevitablemente dedicado a expiar sus pecados por el sufrimiento en este valle de lágrimas. Querría recordar que los hospitales, en tanto que instituciones, son nacidos de la iniciativa de los jesuitas entre el XVI el XVII  siglo (1). La actitud frente a la enfermedad era, como hoy, esencialmente fatalista. (“Que la voluntad del Señor sea hecha”) y la actitud hacia el enfermo era y continúa siendo la de la caridad. Esto implica que la enfermedad es debida a causas que nos son exteriores, que se trata de alguna cosa que nos golpea de improviso, como si ésta fuera debida a la crueldad de los Dioses (concepción pagana), o a la bondad de Dios en vista a nuestra redención (concepción judeo-cristiana), al azar (gérmenes o virus de paso) a la suerte innata o al hecho de ser más o menos aventajados por ciertas condiciones socio-económicas. Este enredo inextricable de causalidades místicas y mecánicas ha obligado a la medicina tradicional a participar  en una vía sin salida, la de una búsqueda de medios terapéuticos tan costosos como innecesarios. Respecto a la prevención, no importa. Es inexistente para la medicina tradicional a menos que uno quiera hacerse ilusiones y que quiera llamar prevención a las vacunaciones en masa, el bombardeo farmacológico o las ablaciones quirúrgicas.

La medicina tradicional es pues, a pesar de sus afirmaciones rotundas de éxitos, y de progreso, una quiebra casi total y lo es a la vez desde el punto de vista de los  cuidados radicales  y de la prevención radical de las enfermedades. Y esto es asó porque sus premisas son erróneas. Antes de dar cuidados médicos, habría que preguntarse y decidir si la enfermedad es alguna cosa hereditaria, innata  o inevitable en un plazo más o menos corto o si es alguna cosa que no es natural y que se puede prevenir. Ciertamente, debemos tener presente el hecho de que la humanidad esta enferma desde hace milenios y que esta herencia histórica tiene una influencia sobre las generaciones presentes y futuras. Pero cuando nos encontramos frente a un niño que sufre, el conocimiento de la historia del hombre acorazado en el curso de los últimos 6000 años no nos sirve de nada desde el punto de vista práctico. Cuando observamos un cierto rasgo caracterológico  y biofísico o una tendencia hacia un cierto tipo de acorazamiento, lo que se nos hace presente inmediatamente al espíritu es el entorno actual del niño y todas las vicisitudes que han podido marcarlo desde el momento de la concepción.

Conocemos, por supuesto, la importancia de la luminación orgonótica* en el momento de la concepción (formación de un puente  sólido de energía orgónica radiante entre la célula-huevo y la célula esperma), la importancia de la radiación orgonótica en el interior del útero, la importancia de los mensajes maternales al feto. Todo esto contribuye a la prevención o a la eventual formación de la coraza fetal  incluso en el interior del útero y a la formación del Yo del niño. Sabemos que los mensajes maternales producen en el feto respuestas físicas y emotivas y que el conjunto de los acontecimientos y las reacciones del feto hacia ellos provocan el desarrollo de ciertas tendencias. Estas representan el patrimonio de las predisposiciones.


*Luminación orgonótica: cuando la energía orgónica está fuertemente excitada emite una luz de un blanco-azul muy intenso.

 ( continúa... )

No hay comentarios: