martes, 14 de enero de 2014

LA MEDICINA ORGONÓMICA- EL CARÁCTER PASIVO-FEMENINO

Hola de nuevo, ya hemos cargado las pilas y estamos otra vez con vosotros/as. 
Para empezar el año aquí tenéis una nueva entrada correspondiente al artículo  del Dr. Frigola editado en el número 26 de la revista bimensual GiroSalut. En esta ocasión el artículo nos habla sobre las características del carácter pasivo-femenino.




LA MEDICINA ORGONÓMICA

EL CARÁCTER PASIVO FEMENINO

Dr. Carles Frigola


El carácter pasivo femenino es un carácter que inicialmente era un fálico narcisista pero que ha abandonado definitivamente el nivel fálico. Así como el fálico-narcisista se defiende contra sus impulsos de pasividad y homosexualidad inconsciente a través de la agresión, el carácter pasivo femenino abandona estos impulsos genitales, lo que le conduce a la rendición y la sumisión mental. Como resultado del conflicto edípico, en el carácter pasivo-femenino hay aquí una contradicción y antítesis entre la atracción hacia la madre (de la infancia) y la imagen narcisista de auto- preservación.

El individuo con un carácter pasivo-femenino siempre es un hombre (género masculino) y experimenta una amenaza muy fuerte e inusual frente a los impulsos fálicos de amor y odio hacia la madre. Y para poder preservar su identidad narcisista renuncia definitivamente al nivel fálico, se identifica con la madre en el nivel anal y se defiende contra los impulsos y la agresividad natural a través de la rendición y sumisión física y mental.

No obstante a nivel del súper yo, se identifica todavía con el padre y aunque su ideal del yo aspira a ser como él, no es capaz de alcanzar por sí solo esta posición. Siempre es femenino, pero quiere ser masculino.
Es un carácter pasivo, reservado, modesto, educado y débil. Corporalmente es delgado y suave y se parece al histérico, pero se diferencia de éste porque debajo hay una estructura tenaz, suspicaz y quejosa. Dentro de él hay una víbora, muy escondida por cierto, pero dispuesta siempre para el ataque.

Esto es el resultado de un gran odio reprimido y aplastado que surge de la necesidad de complacer. Esta contradicción da lugar a un gran sentimiento de inferioridad y a nivel social da la impresión de ser un individuo que está oprimido y humillado. Contrariamente al fálico narcisista, que esconde muy bien estos sentimientos de inferioridad y es capaz de compensar todas las actitudes que no corresponden al ideal del yo masculino, el carácter pasivo femenino no sólo expresa sus impulsos anales, sino también las defensas contra la agresión fálica. Como consecuencia de ello la agresividad natural necesaria para vivir, hacerse un lugar en el mundo o mantener las relaciones sociales le llena de temor y aparece una necesidad de conformarse. Este miedo otorga a su musculatura una espasticidad profunda, a pesar que superficialmente puede aparecer como blanda y ágil.

Su actitud pasiva está dirigida hacia las mujeres, pero no espera de ellas una relación sexual sino que insiste en un nivel anal; es decir, que se le muestre constantemente atención. Aunque se queja de las mujeres, no puede odiarlas. Su parte homosexual se expresa en las relaciones de fellatio y coito anal, aceptando siempre el nivel pasivo. Sexualmente se siente infeliz, insatisfecho e inefectivo. Se ofrece al padre (a los hombres fuertes) para aplacar al padre interior enfadado, del cual espera castración. Si el padre real ha sido muy severo, la apariencia es de una persona educada, obsequiosa y servil. Si bien el carácter fálico-narcisista siente un orgullo desmesurado por su pene erecto, este carácter se siente castrado.
La razón de ello es que la energía. Libidinal se inicia en el pene, pero se dirige enseguida hacia atrás, hacia la zona anal. Esto le da una visión de la vida típicamente pasiva. Posee la fantasía de ser penetrado analmente y tener que dar el pene a los demás, sean hombres o mujeres, que ya siente en el fondo de sí mismo que su pene (su potencia) no le pertenece.


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