domingo, 30 de junio de 2013

LA MEDICINA ORGONÓMICA. EL CARÁCTER DEPRESIVO CRÓNICO ( II )

Continuación de la entrada editada en el blog el dia 21 de junio correspondiente el artículo publicado por el Dr. Carles Frigola en el nº 21 de la revista bimensual GiroSalut. Tal como indica al principio de su artículo es la descripción de una de las estructuras de carácter establecidas por W. Reich, en este caso trata sobre la estructura del carácter depresivo-crónico.


( continuación )

La vida es “una prueba constante”, pero como pertenece al grupo fálico-narcisista su gran determinación hace que siga adelante. Incluso llegando a veces, en su desesperación, a manifestaciones histéricas.

Su habilidad crítica es mejor que su habilidad creativa y el ridículo le llena de amargura. Esto le lleva a enfermar de la vesícula biliar. Es muy calmado, es un “gentelman”, incluso se permite dejarse ir emocionalmente en un intento de romper las cadenas.

Envidia a los fálicos narcisistas puros y quiere la libertad para sus restricciones orales, pero no puede romper las fuertes esclusas de las contenciones internas. Tiene un fuerte impulso sexual, pero está inhibido por el moralismo, preocupado en exceso por la propiedad, tanto como por sus sentimientos inadecuados. El hombre depresivo-crónico tiene miedo de ser ridiculizado por la mujer, a la que necesita en exceso debido a sus demandas orales. La mujer depresiva-crónica siente lo mismo respecto al hombre: necesita su afecto y atenciones constantemente.

El carácter depresivo-crónico prefiere el trabajo intelectual a los deportes o las actividades lúdicas. Es una persona muy educada, quieta, idealista y excesivamente sentimental. Se explica bien, pero frecuentemente es mal comprendido puesto que espera que los otros le entiendan enseguida sin ningún esfuerzo por su parte.

Como tiene poca gratificación en la zona oral, no es un gran orador, come poco y es frugal en sus dietas. Aún así, ocasionalmente disfruta como un gourmet, sobre todo si los platos son exquisitos y bien elaborados. En esto se distingue del carácter histérico que se defiende del placer oral, sobre todo en el besar y en disfrutar de la comida, ya que este carácter reacciona con disgusto debido a un rechazo del sexo y del erotismo.

El lector ya habrá reparado que el carácter depresivo-crónico es un carácter hamletiano ( Hamlet ). El único entre todos los caracteres que se atreve a enfrentar-se con el espectro del Super-Yo, pero que acaba dejando al Yo y al objeto de amor en una lucha sin esperanza.

Carlos Frigola es psiquiatra, psicoanalista. Premio Pascual y Prats del Colegio de Médicos y de la Agrupación de Ciencias Médicas de Gerona. Dip. Tavistok Clínic y Institute of Human Relations. Londres. Director de la Fundación Wilhelm Reich. Miembro del American College of Orgonomy. Autor de diversos libros. Trabaja en la Clinica de Medicina Orgonómica de Creixell. Borrassá. Tel. 972 50 62 91. WWW. Wilhelm.reich.org y en elblog compartir-wilhelmreich.blogspot.com

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