sábado, 4 de mayo de 2013

PRINCIPIOS DE BIOFÍSICA ORGÓNICA ( VI )

Esta es la continuación de la entrada publicada en el blog el día 23 de Abril sobre el artículo editado en la revista Sciencies Orgonomiques , adaptación de un texto del Dr. Richard A. Blasband expuesto en la Cuarta Conferencia Internacional de Orgonomía, Munich (RFA), Junio 1984.
( Traducción del original en Francés )





Docteur Richard A.Blasband
Médicin orgonomiste et psychiatre, Stocktown, New Jersey
Membre du Collège Américain d'Orgonomie, New York
Responsable de la Commission pour la Recherche Scientifique du College Américain d'Orgonomie
Directeur des Laboratoires de Recherche Oranur, Rosemont, New Jersey.







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LA LUMINACIÓN ORGONÓMICA.

Existe otra posibilidad de ver la pulsación, la excitación y la luminación del orgón en lo que Reich ha llamado el “tube vacor”. Se trata de un tubo grande de cristal en donde se crea el vacio para que ningún gas del aire subsista, y en el interior del cual están fijadas dos placas metálicas conectadas a electrodos. El vacio del tubo de vacor es prácticamente el mismo vacio que se encuentra en el espacio. Sin embargo, si uno hace pasar una corriente eléctrica en las placas, no sucede nada, no hay ninguna luminación. No hay ningún gas que pueda emitir una luz. Pero por otra parte,si uno coloca el tubo vacor en un acumulador de energía orgónica durante algunas semanas, o meses, y luego y repite la experiencia, obtiene una maravillosa luminación azul. Uno deduce que el tubo es capaz de “chupar ”la energía orgónica concentrada en el acumulador. El tubo vacor es pues un tubo de carga vacía de orgón.

Es muy interesante ver por que proceso esta luminacion se efectúa. Uno percibe primero un color amarillento, después pasa el rojo, inmediatamente al azul y cuando la energía llega a su máxima excitación, la luz es de color blanquecino. Son justamente los colores que uno ve al alba y a la puesta de sol.

Basándose en este fenómeno y sobre otros datos experimentales, Reich concluyó que la luz es un fenómeno local, es decir que la luz no nos viene directamente del sol pero este excita la cubierta de energía orgónica que rodea el globo determinando así su excitación y su luminación.

Otra bella manifestación del fenómeno de luminación es la aurora boreal. Esto que la mayoría de científicos piensan que es un efecto electromagnético no es otra cosa que la fuerte excitación ejercida por el sol sobre ciertos puntos de la atmosfera terrestre que provoca la luminación. Reich hizo un análisis en profundidad del fenómeno de luminación de la aurora boreal y concluyó con certeza que este fenómeno era esencialmente debido a una excitación orgonótica del campo de energía orgónica de la tierra.

Nosotros también los seres vivos, nos excitamos y tenemos una luminación. Por ejemplo, en una conversación, cuando una persona dice alguna cosa particularmente interesante, nuestro espíritu excita nuestro campo de energía y empezamos a sentir esta excitación. Seguidamente surge una necesidad de participar, de estar implicados; queremos hablar, intercambiar nuestras ideas y nuestras sensaciones con la persona que nos cuenta estas cosas apasionantes. Nos excitamos igualmente cuando hacemos el amor. Si nosotros no estamos muy fuertemente “acorazados”nos damos cuenta de que son las caricias más dulces y tiernas las que provocan una más grande excitación, si estas caricias se vuelven rudas, nosotros perdemos toda excitación. Las mujeres son más sensibles que los hombres en este terreno, puesto que en nuestra sociedad los hombres tienden a ser un poco mas acorazados que las mujeres. Estas tienen a menudo la sensación que en los juegos preliminares y en el acto sexual los hombres son demasiado apresurados y sin delicadeza, lo que las hace perder toda excitación sexual. Por el contrario cuando los hombres son tiernos y delicados las mujeres son muy capaces de sentirlas de forma sostenida y sin perderlas, las sensaciones sexuales. En sus experiencias bio eléctricas Reich ha demostrado que la brutalidad mata la excitación mientras que la caricia dulce es capaz de excitar el campo energético del organismo.

Otro ejemplo de excitación en los individuos es el juego de los niños. Ellos se excitan mutuamente y la excitación aumenta continuamente: No se necesita mucho para hacerla aumentar. En este caso igualmente se trata de un efecto de liberación energética de un organismo sobre otro, que se traduce por una luminación del campo energético del cuerpo. Es un poco como hacer explotar una carga de dinamita con una simple cerilla. En la vida corriente no estallamos, a menos de estar en tensión hasta el extremo. En este último caso la menor insignificancia o una simple palabra que nos afecta puede hacernos estallar en una cólera irracional. Pero, normalmente, acumulamos una cantidad de energía que alcanza un cierto nivel: cuando esta energía es excitada, por el intercambio con otras personas, es suficiente la menor excitación para hacernos sentir sensaciones muy fuertes. Es una interacción funcional, emocional, energética. El contacto con otro o incluso el hecho de hacer el amor no es una cosa mecánica. Cuando nuestro comportamiento es mecánico es por dos razones: o porque no podemos atender nuestro objetivo de otra manera, y, debemos hacer un esfuerzo voluntario para lograrlo, o bien porque nosotros somos ya muy rígidos y no sabemos comportarnos de otra manera. Las leyes físicas naturales de la energía orgónica funcionan también en el interior de nuestro organismo y determina el comportamiento. Nuestra inteligencia no dirige nuestras acciones como creemos.

( Continua. . .)

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