miércoles, 4 de julio de 2012

EL CARACTER SANO Y AUTORREGULADO ( Continuación...)


Continuación de la entrada publicada en el blog el 30 de junio sobre el articulo del Dr. Carlos Frigola, publicado en el nº 17 de la revista bimensual GiroSalut.

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El rasgo más importante del carácter sano y autorregulado es la decencia, ya que sus instintos primarios están plenamente satisfechos. Es una decencia basada en la ley natural, no en imperativos sociales, o legales. No tiene miedo de la Vida, así que no ha de comportarse bajo “ciertas condiciones”.

Sabe qué es lo que quieren los demás y acepta, o no, sus necesidades.

Cree sinceramente en la libertad, en la justicia y en la paz. Vive de acuerdo con estos valores y no necesita proclamar públicamente su sinceridad y interés por la sociedad. Sus acciones hablan por sí solas. Y ya que se respeta a sí mismo, también sabe respetar a los demás.

Eróticamente consciente, las perversiones sexuales se las toma con indiferencia, aborrece la pornografía en todas sus expresiones. Posee un cuerpo sano y fuerte, con una piel cálida y un semblante radiante. Tiene los ojos brillantes y luminosos; los labios sensuales y carnosos, y tanto sus sistema muscular como el esquelético están bien desarrollados. Como tiene la capacidad de relajarse, su conducta es calmada. Sabe expresar plenamente sus emociones de una forma libre e ininterrumpida.

Pone mala cara si es necesario; tiene la capacidad de gritar con la garganta plenamente abierta, llorar desconsoladamente, pelearse, reír y mostrar ansiedad si es necesario. Sus ojos son profundos, abiertos, serios y penetrantes. La persona con un carácter sano y autorregulado es consciente de su cuerpo, de sus sensaciones, deseos y necesidades; se siente “viva” y es feliz. Como todo el mundo también se bloquea, pero es capaz de reconocerlo, experimentando las tensiones (físicas, psíquicas, emocionales y musculares), como un cuerpo extraño en su organismo y del que se quiere liberar. Es capaz de buscar ayuda terapéutica cuando la necesita.

Para la persona autorregulada, el amor es la expresión de este pleno contacto, tanto consigo misma, como con su compañero/a. En su expresión más profunda, el contacto con su organismo lo siente dirigido hacia el cosmos y el universo; directamente a la naturaleza; intuye que forma parte de ella. Se preocupa por los recursos naturales y por los desastres ecológicos, ya que los hace suyos. Aborrece la destrucción irracional del planeta; su contacto con él, no está ni está bloqueado ni distorsionado, no es ni animista, ni mecanicista, ni místico. Es simplemente funcional.

La persona autorregulada que ha perdido las actitudes neuróticas, es mucho más sensible tanto al mundo externo, como a las propias emociones internas. Y por lo tanto, es mucho más vulnerable. Se ha de proteger. Es el precio de la capacidad de entrega y compromiso de la propia libertad como ser humano.

Carlos Frigola es psiquiatra, psicoanalista. Premio Pascual y Prats del Colegio de Médicos y de la Agrupación de Ciencias Médicas de Gerona. Dip. Tavistok Clínic y Institute of Human Relations. Londres. Director de la Fundación Wilhelm Reich. Miembro del American College of Orgonomy. Autor de diversos libros. Trabaja en la Clinica de Medicina Orgonómica de Creixell. Borrassá. Tel. 972 50 62 91. WWW. Wilhelm.reich.org y en elblog compartir-wilhelmreich.blogspot.com

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