miércoles, 23 de noviembre de 2011

LA SEXUALIDAD EN LOS ADOLESCENTES-II

 Continuación de la entrada  publicada en el blog el dia 10 de noviembre  sobre el articulo publicado en la revista Sciences orgonómiques 2Année nº 6 - 1987.  escrito por el  Doctor Wilhelm Reich aparecido en Der Sexuelle Kampf der Jugend.Verlag fur Sexualpolitik, Berlin, 1932.

.....A fin de definir cual es la forma sana, inofensiva del onanismo al inicio de la pubertad, debemos llevar nuestra atención sobre los adolescentes que comienzan a masturbarse sin haber estado influenciados por sus padres o la religión o la literatura pornográfica. El joven siente una tensión en el órgano sexual, y lleva su mano allí, la primera vez lo hace inconscientemente; la eyaculación es a menudo para él una total sorpresa y el resultado es un alivio y un apaciguamiento sexual durante dos, cuatro o cinco días hasta que reaparece la tensión. Empieza a habituarse a la sensación de tensión y a la sensación de apaciguamiento y continúa procurándose la autosatisfacción de forma cada vez más voluntaria. El no tiene sentido de culpabilidad, ni ninguna opinión sobre este hecho, no ve ningún mal y en consecuencia el desarrollo de su excitación no es alterado de ninguna manera.

Estos jóvenes están absolutamente sanos hasta que son asustados por sus padres, compañeros, o uno de esos libros pornográficos que caen en sus manos; entonces únicamente se despierta en ellos el pensamiento de que cometían una cosa completamente terrible; entonces empiezan a luchar contra la pulsión o la autosatisfacción. Esto se desarrolla exactamente de la misma forma en el chico como en la chica. O bien tratan de rechazar completamente la pulsión de jugar con sus partes genitales, o bien toleran el onanismo hasta un cierto grado, pero creen generalmente que el orgasmo, que se manifiesta por un ligero oscurecimiento de la consciencia (teniendo en el caso de la chica un aumento de las secreciones vaginales) es particularmente perjudicial.

Este punto de vista es completamente falso; es justamente entonces cuando empiezan a desarrollarse verdaderos disturbios somáticos y psíquicos, disturbios debidos a estasis y a la inhibición del desarrollo normal de la excitación sexual. El sistema nervioso es puesto en movimiento por el bloqueo del desarrollo de la excitación y los síntomas de los que se quejan entonces los adolescentes son la expresión de disturbios somáticos reales. No es por consiguiente el onanismo, pero si su inhibición, el sentimiento de culpabilidad, el miedo y los remordimientos los que causan estos disturbios. Es por eso que es necesario dejar proseguir la masturbación hasta su fin, una vez que ha comenzado con el fin de no alterar la satisfacción. El que sufre del sentido de culpabilidad, consciente o inconscientemente, no se hallará en situación de continuar la masturbación sin interrumpirse a menos que no se dirija a un centro de consulta sexual o que se confíe a su jefe de grupo que puede ayudarle a procurar que su timidez, su pequeño secreto no aumenten sus sentimientos de culpabilidad.

Hemos de citar también otras formas de supresión de la masturbación, es decir: la excitación sin satisfacción final (en los jóvenes por impedimento de la eyaculación); la prolongación de la excitación por interrupciones muy frecuentes o por la parada de la excitación; la tentativa de provocar la erección del miembro flojo en ausencia de excitación sexual; en la chica, la costumbre de masturbarse con objetos angulosos o puntiagudos (la cual cosa pasa muy a menudo); la excitación reciproca entre compañeros del sexo opuesto o del mismo sexo sin esperar el acmé.

Los fantasmas sexuales, conscientes o inconscientes, están siempre ligados al onanismo. Si los fantasmas representan contactos sexuales, abrazos o besos, no hay razón para inquietarse. Pero si fantasmas de golpear o ser golpeado, o de este tipo empiezan a aparecer durante la autosatisfacción, el adolescente debe rápidamente dirigirse a un centro de consulta sexual o confiarse primero a un camarada de más edad si no sale de el mismo comprometerse en la vía de las relaciones sexuales.

La relación sexual no inhibida y sexualmente satisfactoria es generalmente la mejor forma a estos disturbios nacientes de la sexualidad. Esto supone siempre la eliminación de los secretismos en el grupo o la organización. Cada chico o chica debe sentirse a gusto si el (ella) quiere discutir de sus dificultades sexuales con los otros miembros de su grupo.

Muchos jóvenes temen, masturbándose, de perjudicar su sistema genital o volverse impotentes más tarde. Hoya podemos decir ya con toda seguridad que, en la medida que la autosatisfacción se desarrolle sin trastorno y procure plena satisfacción y relajación, no existe peligro ni para presente ni para el futuro. En alguno la masturbación puede ser difícil desde la infancia, porque empieza la actividad sexual en general con sentimientos de culpabilidad y de miedo debido a la educación sexual recibida. Este es el caso más frecuente hoy.

Otro puede tolerar durante todo un año la satisfacción sexual por el onanismo antes de que deje de procurarle un relajamiento completo de la tensión. Un tercero puede sufrir de una falta de satisfacción, muy temprano. En este caso no podemos más que aconsejarle, desde un punto de vista puramente médico, tener sin vacilación relaciones sexuales desde el momento que la masturbación no cumple su función de satisfacción y desde que se encuentra asociada al desagrado, al sentido de la culpabilidad, a la ausencia de placer. Pero este punto de vista puramente médico, lo sabemos nosotros mismos, lo hemos vivido, es difícilmente realizable para la inmensa mayoría de los adolescentes, porque el problema más importante a resolver es la prohibición de las relaciones sexuales en los adolescentes.

Un adolescente, que puede contentarse con la masturbación hasta los diecisiete o dieciocho años, se encuentra en una situación relativamente fácil. Pero un chico o una chica puede alcanzar la madurez física o emocional antes, y en ese caso, no se contentara más con la masturbación y se sentirá fuertemente atraído hacia las relaciones sexuales. Nos encontramos aquí frente a un problema difícil, no solamente para cada caso particular, sino también para el conjunto de jóvenes.

(...continuará )

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