martes, 26 de abril de 2011

ARTE Y ORGONOMIA ( 2 PARTE) (2b)

Esta es la tercera y ùltima entrada correspondiente a los articulos sobre Arte y Orgonomia publicados en la revista de Ciencias Orgonomicas . Las entradas anteriores las podeis encontrar en las etiquetas del blog : Arte, Orgonomia


Los temas del arte


Por razones profundas y poderosas, el arte tiende a encarnar temas recurrentes. La toma de conciencia de la “perdida de la inocencia” por el hombre, es decir el nacimiento de la coraza y la aparición de actitudes secundarias que la acompañan (“pecado” y sentido de culpabilidad) constituye la revolución mas profunda que el hombre ha sufrido. Reencontramos estos temas en todas las expresiones artísticas, ya sea la comedia, la tragedia, el poema épico, la pintura, la danza etc. La libertad de estilo, la fluidez de la línea, la relación intima con la naturaleza y su movimiento energético, he aquí los mejores índices de la vitalidad de una cultura y su unión con la vida. En algunas culturas el estilo artístico es severo, rígido, apelmazado; en otras es más abierto, más vivo (Fig.5, 6, 7).



Una vez que una tradición artística se ha establecido en una cultura dada, el artista teje sus propias variaciones específicas. Pero el tema central de la “condición humana” (es decir la coraza) es la fuente de esas diversas variaciones. Las grandes tragedias, las principales comedias, los poemas épicos no son sino historias del “hombre en la trampa”, o de la condición humana debida a su alejamiento trágico de la naturaleza, tanto externo como interno. La separación del hombre de la naturaleza, su fracaso de amor, su fracaso para crear una harmonía social, sus inclinaciones a la guerra, su tentativa de dar sentido a un universo que el percibe como temible, todos estos temas son bien conocidos y, como muchos otros no son sino el reflejo-bajo la forma de arte- de la condición acorazada del hombre.2

La tradición artística es un producto de la cultura, pero es el artista- en tanto que individuo- que le da un sentido particular. Aunque poseyendo los mismos elementos del ritual, el arte no es un ritual ya que después de un periodo inicial de representación ritual, se convierte en la expresión de una búsqueda mucho más sofisticada que abraza al mismo tiempo las emociones y las ideas. Los más grandes artistas son capaces de hacer resurgir el sentido profundo de toda cosa no solamente por medio de ideas sino haciendo emerger la emoción que esta en la base del conflicto o ritual.


El símbolo y la metáfora

Es común en el arte tratar el símbolo, puesto que el símbolo es el factor mas evidente de la obra del artista, no obstante dándose el hecho que la función del símbolo o de los elementos metafóricos que se unen son a menudo borrosos, el símbolo tiene tendencia a ser interpretado como una simple decoración. De hecho, un símbolo bien escogido tiene un papel en el mismo corazón de la creatividad del artista y, lejos de ser puramente decorativo, es el modo por el que el artista capta el sentido de la realidad y explora su repercusión sobre la vida del hombre. Es una parte del proceso mental artístico y es a menudo un medio de acceso a la verdad sobre la condición humana.


En un plano general, no olvidemos que el lenguaje no esta hecho sino de símbolos. Después de todo, las palabras son una convención social compleja que permite a los hombres dialogar entre ellos. Pensamos sólo en símbolos, de hecho, es prácticamente imposible pensar de otro modo que en símbolos. Cierto, podemos expresar emociones de forma no simbólica, pero esta aquí o allá de los símbolos. Los elementos del pensamiento tienen necesidad de símbolos (palabras, nombres, etc.) y, cuanto más el pensamiento evoluciona, más su crece su número.

En tiempos pasados, la percepción y el análisis de los símbolos muy elaborados era una cosa común. Como los otros símbolos, el lenguaje era más rico y tocaba entonces las cuerdas más sensibles en lo más profundo del hombre. En los tiempos modernos, una de las dificultades es que, a partir de la época de la revolución científica (siglo XII), nuestro lenguaje ha sido conscientemente vaciado de una gran parte de su función literaria-simbólica; incluso, hemos sido educados para no percibir mas “que la letra”. Por consecuente, para el hombre moderno es mas difícil comprender las cosas de forma metafórica (ya se trate de leer un texto o de contemplar una obra de arte). Sin embargo el símbolo guía siempre nuestra percepción de la realidad.



La importancia de la función del símbolo como pensamiento y como emoción fue esclarecida por Freud. Su tratado La interpretación de los sueños hizo mas que mostrar que los símbolos tienen una significación; el probó que los símbolos tienen una función cognitiva y expresiva. Esta compresión de los símbolos del sueño abre la vía a una percepción más amplia del símbolo literario y artístico. En el símbolo del sueño, los deseos inaceptables son muy fuertemente ocultados con el fin de que estos puedan encontrar su expresión necesaria ( quedando escondidos al soñador) con el fin de que éste tome conciencia de ese deseo demasiado molesto. El símbolo del sueño es portador de una gran emoción y permanece al mismo tiempo suficientemente oscuro. Su función, que es la de expresar todo ocultando, determina la estructura del sueño. Freud nos ha dado una cantidad de símbolos de los sueños con sus contenidos latentes; son al mismo tiempo tan familiares que han penetrado nuestro lenguaje moderno hasta devenir unos lugares comunes. En cuanto a los símbolos del arte, él expresa sin esconder; su significación es evidente y, en las grandes obras de arte, comporta muchos más significados que el artista mismo percibe. Además, el símbolo tiene su propia dinámica, a saber: remover al espectador rodeando su conciencia.

La diferencia principal entre la simbologia de la obra de arte y aquella del sueño reside en el hecho que el artista es dueño de los simbolos y los utiliza para fines creativos. Es necesario comprender que la simbologia del artista no es la expresion pura y simple de sus deseos rechazados como pretenden las criticas con orientacion psicoanalítica; en la mayor parte de los casos, es mas bien la descripcion inmediata y intuitiva de la verdadera condicion humana y de la naturaleza en toda su realidad, traspasando de lejos la concepcion que uno se hace habitualmente. Es por esta razon que los mas grandes artistas son capaces de poner al descubierto ciertos aspectos del ser humano que escapan en general al analisis puramente intelectual, es decir: la coraza, la cultura humana en tanto que “trampa”, la primacia de la vida sexual. Estos aspectos se esconden en el seno de las grandes obras de arte, incluso si son debilmente manifestados. Es entonces evidente que un solo observador con orientación “funcional” ( y no únicamente psicoanalitica) puede comprender el significado profundo de una obra de arte.


La metáfora, la forma predominante del símbolo en literatura, es puede ser la concepción directriz y central de la obra literaria. Aristóteles comprendió con perspicacia y acierto la importancia de la metáfora como una de las cualidades principales de la expresión dramatúrgica. Según el, la habilidad de utilizar la metáfora era una parte inherente al genio del artista y no podía por tanto ser enseñada ni aprendida.

¿Que representa entonces el símbolo y la metáfora? Hemos indicado anteriormente alguno de los orígenes del símbolo y su parecido funcional con la simbología de los sueños. Hemos mostrado también que el artista, en la mayoría de casos, domina el símbolo que utiliza y que este no es únicamente el reflejo de lo vivido por él . En cuanto a la metáfora, es tradicionalmente considerada como “un traspaso de sentido por sustitución analógica” (la Beatriz de Dante como “entidad angélica”; la política como “el carro del Estado”. Sabemos que una buena metáfora da a la imagen todo su sentido, ella es, según nosotros, un ejemplo de lo que Reich llamaba “el pensamiento funcional”, pues ella establece una conexión entre elementos que son aparentemente diferentes pero que tienen en realidad una base causal común (2)


(…) Desde un punto de vita orgonomico, la metáfora no es únicamente funcional-por utilizar el termino de Reich- también es un procedimiento energético. Hemos visto que un símbolo (sea un símbolo artístico o un símbolo de sueño) tiene aspectos energéticos pues es capaz de conmover…

(…) Resumiendo, los símbolos y las metáforas son los instrumentos más importantes de toda obra artística. Tocan los aspectos más profundos de la realidad humana. Puede que no lo veamos en toda su amplitud, sin embargo las metáforas nos ponen en evidencia la amplitud de la realidad del ser humano y del mundo externo. Para alguien que percibe las cosas de forma funcional, será más fácil de darse cuenta que los grandes artistas de la historia han comprendido la profundidad de nuestro lazo con el cosmos, la esperanza de la realización humana, las consecuencias inexorables del acorazamiento y las inevitables tragedias que emanan de ello…

(…)Así vemos que crear una gran obra de arte significa la búsqueda de la verdad, incluso si la mayoría de las personas intentan evitarla, ya sea contemplando la obra de forma superficial, ya sea intentando aniquilarla reduciéndola a una obra banal, simplemente bonita y seductora. El arte está arraigado en la realidad; negar el arte consiste en negar la realidad- lo que hace la inmensa mayoría.


Conclusión

En este artículo, hemos tratado de definir las razones por las cuales el arte ocupa un gran papel en nuestra vida cultural. El punto esencial es que hay elementos funcionales en lo que el arte tiene de destacado. Ellos iluminan la naturaleza del ser humano y de la su consciencia. Hay obras que llegan a captar y a representar en que grado estamos profundamente arraigados en la naturaleza, en el cosmos y en la energía orgónica.

Aunque la inmensa mayoría de los artistas no sean conscientes de la energía como tal, son conscientes de su presencia y de sus leyes fundamentales. Es sorprendente ver en ciertos artistas su capacidad de ver y de describir el movimiento debido a la corriente energética en la naturaleza y en el cosmos. Van Gogh, en su conmovedora Noche Estrellada muestra una percepción directa de las corrientes orgónicas y de su superposición (Fig. 8)



W. Blake en Los cantos de la inocencia y D.H Lawrence en El amante de Lady Chatterley y El hombre que murió han registrado los estados energéticos humanos (Fig.9). La inmensa mayoría de los grandes artistas tratan de la energía y de la infinidad de sus manifestaciones. La percepción que tienen de ella puede ser a veces mística (cf. La Grandeza de Dios de Gérard Manly Hopkins), pero sienten su papel y su realidad. Es por esta razón que los mismos temas fundamentales están siempre presentes después de milenios en las obras de arte más importantes. Temas tan recurrentes como la perdida de la inocencia, la naturaleza cósmica del amor, el significado de la vida y del cosmos, son los recuerdos constantes de nuestros orígenes energéticos y de las consecuencias de nuestra situación acorazada.

La inmensa mayoría de nosotros no sentimos nuestro acorazamiento, únicamente los sufrimientos que nos ocasiona. El artista de oficio (tanto como el artista que dormita en nosotros) percibe no obstante la pandemia del acorazamiento humano. De la misma forma que el terapeuta-orgonomista que siente enseguida la coraza del enfermo que se le presenta y ve lo que se oculta debajo, el verdadero artista sabe ir con confianza al fondo de las cosas y sabe encontrar las imágenes, los símbolos, las metáforas, que nos hacen accesibles toda la fuerza y la claridad de su visión.

Un enfoque funcional del arte sobrepasa de lejos todas las otras formas de interpretación, ya sean ideológicas, psicoanalíticas, políticas, históricas, etc. Incluso si éstas últimas pueden dar brillantes interpretaciones, son incapaces de captar la profundidad de la unión funcional entre el artista y su creación.

 Estos sistemas de interpretación son sólo una percepción acorazada de la realidad. Así, es mas seguro confiar en los grandes artistas, pues su obra palpita de vitalidad, de energía y de verdad. Podemos extraer de esto para nosotros mismos un nuevo vigor y una reintegración en el cosmos (Fig.10)

Referencias

1)- MELLAART,J.: Çatal Höyük. MacGraw Hill,New York, 1967.
2)-REICH,W.: Ether, God and Devil. Orgone Institute Press, New York, 1949.



"Il n'est en art une chose qui vaille: Celle qu'on ne peut expliquer"

                                                                                   Georges Braque


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