miércoles, 20 de abril de 2011

ARTE Y ORGONOMIA (2ª PARTE) (2a)

Esta es la continuación de la entrada publicada el 15/04/11. Debido a la extensión de esta 2ª parte la he dividido en: 2ª parte (2a) y 2ª parte (2b)

La cuestión que se plantea  es: ¿Qué tipo de arte produciría entonces una cultura no acorazada? Por ejemplo en la cultura Trobiandesa, una sociedad relativamente no acorazada, nos encontramos con una cultura “primitiva” matriarcal/matrilineal en la que el arte muestra amplias similitudes con el arte del paleolítico. Además, si seguimos los cambios de modelos del arte que va desde el paleolítico hasta el neolítico, de los cazadores-recolectores a los agricultores, de las tribus nómadas a las tribus instaladas en las aldeas y poblados, encontramos formas radicalmente modificadas. Los diseños votivos de la forma humana no son principalmente femeninos, sino todo lo contrario. No solamente el porcentaje ha cambiado, también la figura femenina ha sufrido una transformación total. En numerosas figuritas, las formas femeninas son alargadas, delgadas y parecidas a juncos, el pecho es elevado y pequeño, y muy a menudo la zona genital no es ni tan solo marcada. En definitiva, esto es la expresión de una sociedad acorazada. No son únicamente las figuritas que señalan este cambio. Tenemos algunos documentos, que se remontan a civilizaciones tan lejanas como la de los Sumérios, relatando su mitología y sus leyendas que presentan una visión asombrosamente moderna de la creación, del hombre, de la mujer y de la sexualidad. La Epopeya de la Creación, La Epopeya de Gilgamesh y todo el sistema de la mitología suméria, con su panteón de dioses y diosas ( ver los trabajos de S.N.Kramer), muestran una cultura patriarcal y autoritaria, cargada de ansiedad, temiendo la castración, impregnada del complejo de Edipo, temiendo a la mujer y a la sexualidad. La estatuaria humana es severa, congelada, impositiva y rígida; completando de esta forma la imagen trasmitida por la mitología y la literatura subsistente (Fig.1). La sensación de exilio y de alienación de la naturaleza es omnipresente. Estamos lejos de la franca plasticidad y la afirmación de la vida del arte paleolítico
En estos últimos tiempos, el debate sobre la posible existencia de una forma de sociedad intermedia habría sido completamente teórico incluso especulativo. Pero los trabajos del arqueólogo ingles James Mellaart sobre el paraje de Çatal Höyük. En la llanura de Konya situada en el centro meridional de la Turquia actual, han revelado una cultura intermedia totalmente insospechada (1). Esta cultura floreciente hacia el VII-VI milenio a. J.-C no conocía la cerámica y su lengua no estaba escrita. Sin embargo, subsiste en este lugar una profusión de figuras votivas, de piezas votivas y de altares (con frescos policromados en rosa, rojo, blanco y negro con composiciones naturalistas), lo que sugiere que esta cultura era todavía fuertemente matrilineal/matriarcal, incluso cuando el lado patriarcal comenzaba a emerger aunque quedando subordinado. Y a pesar de que se trataba de un hábitat sedentario con la arquitectura compleja y elaborada, esta cultura parece ser ciertamente la transición entre una cultura de cazadores-recolectores y la cultura agrícola con un sistema económico establecido (fig.2)
Las numerosas figurillas femeninas de estilo paleolítico sentadas en los “tronos”, en actitud de dar a luz, demuestran que el principio femenino siempre esta vivo; por otra parte, en los frescos encontramos diosas, en las posiciones típicas de la tradición primitiva, dando a luz cabezas de carneros y de toros. En cambio también subsisten piezas votivas, en las que hileras de cabezas de carneros y de toros unidas entre ellas forman como banquetas en el suelo; esto da una inmensa sensación de fuerza y de autoridad masculina. A pesar de esto, podemos concluir que se trata de una cultura verdaderamente “intermedia” donde la representación de la vida bajo los rasgos femeninos predomina siempre. Incluso faltando otros elementos- puesto que esta comunidad no ha sido completamente exhumada -, es seguro que en mas de mil años de su existencia, el principio femenino ha mantenido su posición prioritaria. Es arriesgado hacer conjeturas sobre lo que debió ser la mitología de esta cultura específica; pero a juzgar por su arte, sus motivos variados sobre la naturaleza y sus rituales funerarios, esta civilización parece ligada estrechamente con la naturaleza, en la que vive y, parece expresar una sexualidad plenamente aceptada.

Si examinamos, por otra parte, la cultura de los Trobiandeses, una cultura matriarcal/matrilineal que ha sobrevivido hasta el siglo XX, encontramos un sentimiento difuso de la bondad de la vida y del universo. Aunque la mitología de los Trobiandeses no este libre de la conciencia del peligro (toda vida tiene sus amenazas), no encontramos ni la ansiedad interiorizada, ni el tema de la castración, ni el de Edipo, que actúan con rigor en la mitología de los pueblos acorazados del Oriente-Proximo antiguo. Así por analogía podenos suponer, y esto con toda confianza, que las características que emanan de la mitología pre-acorazada y transicional ( como la de Çatal Höyük) del Oriente –Proximo, son profundamente diferentes- en sus temas y en sus expresiones- de las mitologías post-neolíticas con las que estamos tan familiarizados (Fig. 3)



La función del mito

Todas las sociedades viven en un mundo que no es de su creación; las sociedades primitivas son más conscientes de la inmensidad de las fuerzas naturales que los rodean y que los dominan. Sin embargo, ya que el hombre es una criatura a la búsqueda de la significación de los fenómenos, busca diversas formas de dar un sentido al universo que, de otra forma, se extendería más allá de sus límites. De ahí surgieron los mitos; ellos son los medios de explicar y dar un sentido a la vida.

No hay que olvidar que hace mas de 50 000 años, el hombre de Néanderthal enterraba a sus muertos, hasta los pueblos no acorazados tenían necesidad de mitos. El homo sapiens tenía necesidad de dar un sentido a su existencia. E incluso en los pueblos no acorazados, el mito puede ser muy complejo ya que explica la existencia, las relaciones, el Yo, la familia, el mundo y el cosmos. Para los pueblos acorazados, el mito no solamente tiene esta función, sino que debe por añadidura, explicar y racionalizar las múltiples consecuencias de la coraza, el mito es la fuente de nuestra literatura, incluso la fuente de toda expresión artística.

Recientemente, se han efectuado numerosos estudios sobre  modelos de mitos y sus variaciones. Estos trabajos no solo han clarificado que ciertas formas literarias tienen su origen en el mito, sino también que el mito mismo toma sus raíces en rituales elaborados, en su inmensa mayoría durante el periodo de la transición entre la cultura paleolítica y la cultura neolítica. Por consiguiente, un estudio minucioso de los modelos de los mitos nos conduce directamente a la naturaleza del funcionamiento del consciente y del inconsciente. En los mitos sucesivos y la literatura que emana de ellos, encontramos una elaboración continua de las ideas y las creencias principales de la cultura.

¿Cómo es esto posible? Y ¿de dónde provienen los mitos? Tratando estas cuestiones es necesario acordarse de nuevo de las dificultades propias de este tema. Nuestro discurso se realizará en gran parte por inducción o por analogía. Nuestro punto de vista está confirmado por la persistencia de ciertos temas- por ejemplo el de Edipo- en los mitos y en la literatura; estos temas se encuentran también en los mitos de los pueblos primitivos que viven en nuestros días.


 Esta generalmente admitido que las dos principales expresiones dramáticas-la tragedia y al comedia- han derivado de diversos rituales. Estos rituales han surgido de culturas que se han desarrollado después de la revolución neolítica y, como consecuencia, son el reflejo de una sociedad que ya no era nómada como aquella de los cazadores-recolectores de frutos. El desarrollo de una agricultura más eficaz atrajo poblaciones hacia los lugares cultivados y los forzó a quedarse en el mismo lugar. Como consecuencia estas tribus perdieron su facilidad para desplazarse y se hicieron dependientes de factores como: la lluvia, el calor, la defensa contra los malhechores, el crecimiento de las semillas, la cría del ganado. En otras palabras, estas tribus no podían contar más con la caza para sobrevivir.


En lo sucesivo, la investidura emocional en los elementos naturales favorables se convirtió en primordial. La supervivencia individual y colectiva estaba en juego. Además, recordemos que, en las civilizaciones antiguas, los dioses eran “locales”; no fue sino mas tarde que los dioses adquirieron un carácter mas general. Por consiguiente, la vida espiritual y el alma de cada uno estaban unidas de forma inextricable a la autentica supervivencia de la comunidad y al apaciguamiento de los dioses. El exilio, por ejemplo, significaba la muerte espiritual; el hecho de ser conquistados por los enemigos- y como resultado la profanación de los lugares de los dioses locales- significaban la “muerte del alma” para todos los miembros, vivos o muertos de la comunidad.


Es importante observar que los diversos rituales trágicos o cómicos no eran únicamente simples celebraciones; en efecto, estos eran medios verdaderos para generar la fuerza espiritual o la magia que aseguraría la expiación por haber destituido a un “viejo” rey (ritual trágico) o que aseguraría la “continuación” del principio vital y vivificante del lugar (ritual de comedia). Así, estos rituales eran la vivencia fundamental de una cultura y el medio a través del cual ésta era transmitida a las generaciones siguientes (Fig. 4).

1.NDLA: No queremos decir con esto que las mujeres con formas más plenas y redondeadas son más sanas, menos acorazadas y que las mujeres delgadas son más acorazadas. El hecho es que las figuritas  son proyecciones, las más redondeadas dan testimonio de una afirmación de la vida y de la sexualidad , mientras que las más delgadas indican un miedo de aquellas.

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